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El control de la energía en Bolivia

La petrolera Repsol YPF se muestra dispuesta a renegociar los contratos

La compañía descarta en principio abandonar las operaciones en el país andino

La petrolera hispano-argentina Repsol YPF está dispuesta a abrir con el Gobierno boliviano un proceso de renegociación de sus contratos de explotación en el país andino. La compañía esperará a conocer el contenido exacto del decreto aprobado ayer, que nacionaliza la producción de hidrocarburos en Bolivia y concede a las empresas extranjeras un plazo de seis meses para regularizar su situación. Repsol YPF confía en llegar a una solución negociada con el Ejecutivo de Evo Morales, y no considera probable abandonar el país.

Bolivia "no necesita patrones, sino socios". La frase que Evo Morales venía repitiendo desde su elección como presidente de Bolivia el pasado diciembre se hizo ayer realidad con el cambio normativo que obligará a las empresas extranjeras a entregar toda su producción a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB, estatal) y regularizar en menos de 180 días sus actuales contratos, o abandonar el país.

Repsol YPF, la compañía extranjera que más ha invertido en Bolivia (sus activos en el país suman casi 1.000 millones de euros) y que controla más de la tercera parte de las reservas de gas bolivianas, prefirió ayer no anticipar cuál será su reacción hasta que conozcan el alcance exacto de la medida, según un portavoz de la compañía en Madrid. Bolivia representa el 18% de las reservas de hidrocarburos de Repsol YPF, el 10% de su producción y algo menos del 3% de su beneficio neto, que el año pasado fue de 3.120 millones de euros. Otras 25 petroleras internacionales están presentes en Bolivia, como la brasileña Petrobras, la francesa Total o las británicas British Gas y Bristish Petroleum.

La dirección de Repsol-YPF para América del Sur, presidida por Enrique Locutura, se encontraba reunida anoche en Buenos Aires. Fuentes de la empresa señalaron a este periódico que se manejan dos posibilidades: que se trate de una nacionalización total o que las petroleras extranjeras puedan seguir manteniendo su autonomía de funcionamiento. "No es lo mismo que los militares bolivianos controlen los accesos a las plantas productoras a que sean ellos los que aprieten, u ordenen apretar los botones".

El presidente de Repsol YPF, Antoni Brufau, ya aseguraba el pasado 3 de marzo, tras una reunión con Morales, su intención de sentarse a negociar "en la línea que quiera el Gobierno [boliviano]". Quizás por lo esperado de la decisión el mercado ayer acogió la noticia sin alarma. Aunque la Bolsa española permaneció cerrada, en Nueva York las acciones de Repsol YPF subían un 1,11% hacia el final de la sesión.

La nacionalización de los hidrocarburos no ha sido el único quebradero de cabeza de Repsol YPF. Dos directivos de Andina, filial boliviana de la española, se encuentran en situación de arresto domiciliario tras haber sido acusados de contrabando de petróleo. Además, el pasado 26 de enero Repsol YPF anunció una reducción de un 25% (1.254 millones de barriles) en sus reservas probadas de hidrocarburos, sobre todo de gas, como consecuencia de los cambios normativos y contractuales en Bolivia y Venezuela y la incertidumbre sobre la prórroga de las concesiones en Argentina. El impacto negativo fue de 50 millones de euros en el beneficio de 2005 y podría llegar a 170 millones en 2006.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2006