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Tomás Eloy Martínez defiende la fuerza de la literatura contra "el poder iletrado"

El escritor abre la Feria del Libro de Buenos Aires, con 1.400 expositores de 35 países

Con la presencia de 35 países y más de 1.400 expositores, se abrió ayer al público la Feria del Libro de Buenos Aires, la más importante por volumen de América Latina después de la de Guadalajara (México). Hasta el 8 de mayo, está previsto que más de un millón de personas se acerquen al encuentro, que se celebra en el centro de la capital argentina. El lema de esta 32ª edición es Los libros hacen historia. "Algunas pocas naciones han tenido la fortuna de ser proyectadas y organizadas por grandes hombres para los cuales el libro era un artículo de fe", afirmó el escritor Tomás Eloy Martínez, que pronunció la conferencia inaugural de la feria y defendió la fuerza de la literatura contra el poder que no lee.

La Feria del Libro de Buenos Aires no sólo es un acontecimiento cultural y comercial -desde el pasado lunes está abierta a profesionales del sector-, sino que se transforma en un auténtico acontecimiento de la sociedad porteña, un punto de encuentro de artistas o simplemente amigos, y en una actividad escolar obligatoria en numerosos colegios privados y públicos de la capital argentina.

Precisamente, sobre la importancia de los libros en la historia argentina, de su existencia en los momentos fundacionales y de su ausencia en las etapas más oscuras versó el discurso inaugural que ayer pronunció el escritor argentino radicado en Estados Unidos Tomás Eloy Martínez. "Algunas pocas naciones han tenido la fortuna de ser proyectadas y organizadas por grandes hombres para los cuales el libro era un artículo de fe. Argentina es hija de ese privilegio", destacó el escritor, para quien mientras la mayoría de los países "nacen de la espada", unos pocos "lo hacen de los libros".

Eloy Martínez recordó la ausencia de libros durante la dictadura militar argentina, de la que en 2006 se cumple el 30º aniversario. "Cuando el poder no lee, el poder no piensa. Las dictaduras militares se negaron a leer. Como los comandantes no leían, lo único que los afectaba era lo que oían. Y, por lo general, oían lo que querían. Con el poder iletrado no hay diálogo posible: sólo obediencia y monosílabos".

La muestra contará con la presencia, entre otros autores, de los españoles Rosa Montero, Arturo Pérez-Reverte y Enrique Vila-Matas; el chileno Jorge Edwards; el portugués António Lobo Antunes, y la mexicana Laura Esquivel.

Anoche se rindió homenaje a Antonio Sempere, un madrileño de 90 años que forma parte del grupo fundador de la Feria del Libro de Buenos Aires. "Yo lo que siempre pretendí fue poner en contacto el mundo del libro de ambas orillas del Atlántico, y tomamos como ejemplo de organización la Feria del Libro de Madrid", explicó.

Nuevas tecnologías

En una edición en la que se ha multiplicado la superficie expositora, con más de 37.000 metros cuadrados, y se prevé un considerable aumento del volumen de negocios -en la edición de 2005 se vendieron 500.000 ejemplares-, están programadas numerosas actividades paralelas, entre las que destacan la utilización de las nuevas tecnologías en una serie de videoconferencias, entre otros, con el escritor estadounidense Ray Bradbury.

Sobre las desigualdades que generan estas nuevas tecnologías hizo anoche Eloy Martínez un enérgico llamamiento en presencia de las autoridades argentinas que acudieron a la inauguración de la feria. "Junto con océanos de informaciones por procesar y de libros por leer, la globalización ha engendrado a la vez abismos de desigualdad que antes eran imposibles de imaginar, porque lo que se globaliza es el mercado, no las personas. Una quinta parte de la población del mundo sigue sin tener acceso a forma alguna de educación, y más de tres quintas partes no pueden comprar libros, porque la comida, la vivienda y la ropa están primero en la lista básica de las familias y, con frecuencia, lo que se gana ni siquiera alcanza para eso. Mil quinientos millones de personas carecen hoy de agua potable y más de mil millones viven hacinados en casas miserables, indignas de la condición humana. Mil millones de personas no saben leer ni escribir", subrayó.

La muerte de Jorge Luis Borges, de la que se cumplen 20 años el próximo 14 de junio, también será recordada con la celebración de un maratón de lectura durante el próximo domingo 23 de abril, coincidiendo con el Día Internacional del Libro. Además de personajes de la cultura y el espectáculo, la viuda de Borges, María Kodama, estará presente en la lectura de textos del escritor argentino.

Pero además de las actividades propias de la industria editorial, por primera vez están representadas otras iniciativas de fomento de la lectura en uno de los primeros países del mundo que tuvo un sistema de educación pública. Más de 800 bibliotecarios argentinos, con el respaldo de 100 editoriales, se reunirán para tratar sobre las bibliotecas populares, y además se celebrarán diversas reuniones, como el Seminario internacional para libreros o las Jornadas de educación.

Del paraíso a la mentira

El escritor argentino Tomás Eloy Martínez (Tucumán, 1934) dibujó con esta frase la situación que, en su opinión, vive Estados Unidos desde la llegada al poder de la Administración de Bush: "La vida con Clinton era paradisíaca comparada con Bush". "No hay miras de que esto mejore. Hay violación de la correspondencia y casi todos los paquetes que vienen del exterior han sido abiertos. Los de Correos te dicen que es por tu seguridad...", aseguró el escritor durante un encuentro con periodistas en Buenos Aires.

"Yo trabajo en Estados Unidos y vivo en Argentina", contó. Tomás Eloy Martínez es escritor residente -"me pagan por escribir y enseño cuando quiero"- en la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey), algo que describe como "una oportunidad inusual". Se trata del primer escritor que dispone de una plaza de ese tipo en la citada universidad en 260 años. Desde esa posición, denuncia el "aislamiento cultural" que se ha producido en EE UU en los últimos años. "La vida durante el mandato de Clinton era casi paradisíaca comparada con esta época de mentiras de Bush. Es una época belicosa para mantener en alto el prestigio de un régimen que se descascara por las mentiras evidentes, como le ocurrió a la dictadura militar argentina", aseguró, y denunció "la situación de esclavitud en la que viven algunas minorías, especialmente chinos e hispanos".

El escritor advirtió de que la atmósfera "asfixiante" que atraviesa el mundo de la cultura en EE UU puede provocar la marcha de intelectuales. "Un amigo mío, el novelista Paul Auster, me decía hace poco que pensaba en emigrar a Francia", reveló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de abril de 2006

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