Reportaje:

Compre un piso en Buenos Aires

Los extranjeros copan hasta el 30% de las inversiones en los barrios caros de la capital

En la calle de Alberto Alcocer de Madrid una oficina ofrece invertir en ladrillos. Real Estate Quality Developers vende apartamentos de lujo para quienes desean un sitio para su retiro o una renta proveniente de alquileres o de una reventa a largo plazo. Cotiza el metro cuadrado a sólo 2.500 euros. ¿Dónde? En el barrio más exclusivo de Buenos Aires.

El fantasma del dinero negro planea sobre este 'boom' inmobiliario, tanto por parte de los vendedores como por los compradores

Una firma ofrece apartamentos en Puerto Madero a 1.240 euros el metro cuadrado. El 20% de sus clientes son foráneos

Para uno de los cuatro socios de la oficina de Alberto Alcocer, Issel Kiperszmid, su objetivo principal es llegar a clientes extranjeros. Su promotora, Dypsa, vendió más de la mitad de los apartamentos de las dos torres que tiene en el nuevo Puerto Madero -donde se encuentra el metro cuadrado más valioso de Buenos Aires- a residentes en el exterior, entre ellos españoles -por eso abrió oficina en Madrid-, alemanes, británicos, norteamericanos, chinos y japoneses.

Una de sus competidoras, Fernández Prieto, que también comercializa apartamentos en Puerto Madero, a 1.245 euros el metro cuadrado, tiene un 20% de clientes extranjeros. Hace cuatro años, cuando la devaluación del peso abarató los activos de Argentina, representaban sólo un 3%, según Rodrigo Fernández Prieto, director comercial de la empresa. "Antes de la crisis, las compras de extranjeros eran insignificantes y ahora en Puerto Madero llegan al 30%, incluyendo argentinos en el exterior, y la incidencia también es alta en otros barrios caros como Recoleta, Barrio Norte y Palermo", describe el director de la consultora Reporte Inmobiliario, José Rozados.

A diferencia de lo que ocurría en 2002, en plena crisis argentina, las viviendas de categoría de Buenos Aires ya han recuperado e incluso sobrepasado el precio que tenían cuando la economía estaba dolarizada. De ahí que en la actualidad, si bien los precios resultan mucho menores que en las grandes capitales europeas, quedan pocas "oportunidades", según uno de los directores de la inmobiliaria Izrastzoff, Iuri Izrastzoff.

Este directivo pone como ejemplo el antiguo barrio de San Telmo, donde el metro cuadrado ronda los 660 euros. Allí se ha dirigido la mirada de numerosos españoles. "En San Telmo, o en La Boca, pueden subir mucho los precios en el mediano plazo, pero en el segmento alto, el que busca la mayoría de los extranjeros, en Puerto Madero, Barrio Norte, Recoleta, Belgrano y el norte del Gran Buenos Aires, puede que suban un 10% o 15% este año, como en 2005, pero el futuro depende de la evolución económica de Argentina", observa Izrastzoff.

De todos modos, los vendedores de propiedades destacan que ni siquiera la última crisis deterioró los valores del sector alto, que se mantuvieron dolarizados, a diferencia de la mayoría de los activos del país.

Pese a la recuperación de los precios, el interés extranjero por propiedades porteñas continúa porque los valores siguen siendo accesibles para los clientes internacionales. Además, cada año Argentina bate sus marcas históricas de ingreso de turistas, algunos de los cuales se atreven después a comprar un piso.

La mayoría de los extranjeros que compra viviendas de alta gama lo hace sobre todo para alquilarlas a turistas -por 40 euros diarios, frente a los 250 que cuesta una habitación de un hotel de cinco estrellas, cuya capacidad está casi agotada- o a ejecutivos foráneos, con una rentabilidad anual que oscila entre un 6% y un 12%. "Construimos pisos con piscina, health club, golf, microcine, salas de masajes, baños turcos y finlandeses", destaca Fernández Prieto.

El fantasma del dinero negro también planea sobre este boom inmobiliario, tanto de parte de los inversores como de los compradores. "Ese problema no lo hemos enfrentado", responde Kiperszmid, que en cambio prefiere encontrar otros motivos: "Tenemos la idea de que Buenos Aires deberá ser un destino de la inversión inmobiliaria mundial. Nos dedicamos a exportar inmuebles, un concepto que entienden muy bien los españoles por experiencia propia. Buenos Aires tiene edificios de calidad a buenos precios, es amigable para quien no está envuelto en el día a día, tiene una amplia oferta cultural y de servicios. Es barata y tiene una cultura similar a la española. Además es un destino seguro".

Promotores nacionales

Los extranjeros compran, pero los promotores y los comercializadores son en su mayoría empresas argentinas. Entre los promotores más destacados, algunos de los cuales consiguieron fondos en el exterior, figuran Dypsa, Fernández Prieto, Kineret, Raghsa, Faena y Town House. La española Metrovacesa arribó a Argentina a fines de la década pasada, pero se marchó en la crisis, mientras que San José se dedica sólo a la construcción para terceros. Entre las inmobiliarias que más operan con extranjeros están Izrastzoff, Achával, Exa, Guichon, Tizado y Bullrich.

El mes pasado, la española Blecua Capital comenzó a ofrecer pisos de 60 metros cuadrados en Buenos Aires, a 60.000 o 90.000 euros. Blecua considera que el negocio de los alquileres puede dejar una renta de entre el 8% y el 12% anual, dado que están encareciéndose por la falta de oferta en un país donde el crédito hipotecario es inaccesible para la clase media.

Real Estate Network (REN), una red online de inmobiliarias españolas, alemanas, británicas, finlandesas y noruegas que se concentra en propiedades de la Costa del Sol, ha incorporado a operadores de Buenos Aires. Su creador, Ignacio Acosta, es un argentino que vive en España desde 2002: "Yo tenía vínculos con inmobiliarias amigas en Argentina. Veía que Argentina está en una mejor situación económica que cuando me fui. Y en Europa hay muchos jubilados a los que el dinero les puede rendir cuatro veces más con un alquiler en Argentina, y también hay gente muy próspera que pone los huevos en distintas canastas". "En Suramérica", continúa, "invierten aquí, en Punta del Este o el norte de Brasil".

También las ricas tierras argentinas atraen a los extranjeros. Hay oportunidades desde 160 hasta 830 euros por hectárea en zonas ganaderas o improductivas, en las provincias de Salta, Santiago del Estero o La Rioja, o precios más elevados entre montañas y lagos de la Patagonia o en las mejores zonas de la Pampa (5.300 euros). El problema atrica en que los precios subieron el 65% en cinco años y se encuentran en el nivel más alto de los últimos diez.

Los valores se encuentran en esos niveles por la elevada cotización de las materias primas -un factor cíclico- y porque existe muy poca oferta ante una fuerte demanda de argentinos que carecen de otras alternativas seguras para invertir.

Pero no todo es maravilloso a la hora de comprar en Argentina. Fernández Prieto reconoce que existen costos de transferencia del dinero, pero considera que la inversión inmobiliaria no genera las mismas dudas que las operaciones financieras. "El que va a comprar viene siguiendo las noticias de Argentina, conoce lo que pasa", comenta Acosta. Es decir, sabe que este país se ha caracterizado por los cambios de reglas de juego y las crisis cíclicas, y que hasta ahora las propiedades de calidad se han mantenido, en general, inmunes.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de marzo de 2006