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lunes, 20 de febrero de 2006
Crónica:FÚTBOL | 24ª jornada de Liga

Ibagaza se pone los patines

El argentino y Luccin lanzan al Atlético en Getafe, entre el hielo, a su quinto triunfo sucesivo

Se parecía, pero realmente aquello a lo que jugaban el Atlético y el Getafe sobre un fondo que recordaba al espumillón no era exactamente al fútbol. Lo que no quiere decir que no resultase entretenido. Tenía su gracia ver avanzar a los jugadores resbalándose sobre el granizo. Tenía su encanto, además de cierto suspense, ver cómo las ocasiones se sucedían en las dos porterías, más en la del Getafe, por los errores que provocaba lo inestable que es el hielo. Una de Torres, por ejemplo. Una muy buena de Torres, que recibió un pase dentro del área de Matellán y después lanzó fuera cuando estaba muy cerca de la línea de gol y muy solo. Otra, triple, de Güiza, Cotelo y Paunovic. Todas provocadas por el efecto pelota borracha.

GETAFE 0 - ATLÉTICO 3

Getafe: Calatayud; Pulido (Pachón, m. 61), Belenguer, Matellán, Pernía; D. Rivas, Vivar Dorado; Cotelo, Paunovic (Redondo, m. 61), Gavilán; y Güiza (Craioveanu, m. 73).

Atlético: Leo Franco; Velasco, Pablo, Gª Calvo, A. López; Maxi (valera, m. 82), Ibagaza (Gabi, m. 65), Luccin, Petrov; F. Torres (Sicilia, m. 89) y Kezman.

Goles: 0-1. M. 29. Ibagaza saca una falta lateral, Rivas despeja y el rechace lo engancha Luccin fuera del área para batir a Catalayud de tiro raso. 0-2. M. 48. Maxi, tras un rechace marca de fuerte disparo. 0-3. M. 64. Luccin mete a Torres que resuelve el mano a mano.

Árbitro: Teixeira Vitienes. Amonestó a Ibagaza, Kezman, Rivas, Matellán, Gavilán y Vivar Dorado.

Unos 14.500 espectadores en el Alfonso Pérez.

Pero el Atlético se encontró el choque donde le gusta a su técnico, Pepe Murcia: un gol a favor antes de la media hora, un gran gol de Luccin, y espacios para correr. El candado del Getafe reventado. Maxi, Petrov, Kezman y Torres se frotaron las manos. Ibagaza se puso los patines. El conjunto rojiblanco ganó así su quinto partido consecutivo, una hazaña que no sucedía desde hace dos años y medio. Murcia ha ganado 15 de los 18 puntos que se han disputado desde que sustituyó a Carlos Bianchi. Casi milagroso.

Y, ahí, en medio de las bolitas de agua sólida, Ibagaza. El argentino, como está muy cerca del suelo, tiene el centro de gravedad muy bajo. No se cae. No resbala. Y piensa. Bueno, piensa con la pelota en los pies. Sin ella, estuvo a punto de hacerse expulsar en el primer periodo tras hacerle una entrada a Rivas, ver la tarjeta amarilla y protestar con mucha agresividad. Con su renovación aparcada hasta marzo y la sospecha entre los directivos rojiblancos de que su resurrección se debe a este motivo, el pequeño centrocampista es el chip prodigioso que mueve al equipo. Situado en la línea de medios, con Luccin a su vera para ejercer de poli malo, Ibagaza sabe jugar y produce un cierto efecto contagio.

El propio Luccin, además de cumplir con sus tareas destructivas y ganar la partida a Rivas y Vivar Dorado, movió la pelota con velocidad y sentido. Suyo fue el pase, ya con el partido descontrolado, que supuso el gol de Torres en un contragolpe.

El Getafe, superado, intentó hacer las cosas que suele hacer en el Coliséum. Intentó combinar con velocidad. Gavilán, Vivar Dorado, Paunovic, Cotelo, Güiza, Pernía..., se pasaban la pelota muy deprisa y siempre hacia delante. Pero los centros se les marchaban a las piernas del contrario -Pablo y Luccin, sobre todo- o fuera del campo. El equipo que dirige Bernd Schuster tuvo sus mejores oportunidades en los saques de esquina. Es ésta una suerte bastante frecuente a lo largo de un partido, pero, sin embargo, al Atlético le resulta un arcano indescifrable. Así estuvo muy cerca de marcar Güiza, completamente solo en el segundo palo.

Como el partido, casi desde el pitido inicial y por causa del hielo, nació descontrolado, con vocación de río revuelto, Maxi Rodríguez remontaba el agua esperando su oportunidad, boqueando en algún lugar impreciso, pero no casual, del césped. La encontró. Casi siempre la encuentra. Un rechace, claro. Con el seleccionador argentino, José Pekerman, viéndole desde el palco, Maxi volvió a mostrar ese fútbol tan suyo de súbitas apariciones. Maxi no participa mucho. Su banda es zona franca. Por allí transitan y se acomodan muchos futbolistas. Pero si se muestra, si descubre la pelota, es para hacer algo relevante.

En la vorágine final, con el pedrisco casi pulverizado por los tacos, el Getafe movió la famosa manta hacia su cabeza y dejó al aire los pies. Kezman, en varias ocasiones, pudo haber escenificado una de esas bonitas coreografías en las que los futbolistas acunan un bebé imaginario o se chupan el dedo. Tuvo un hijo esta semana. Pero no tuvo suerte.

Ibagaza, en el centro, acaba de recibir una tarjeta amarilla que le impedirá jugar el sábado frente al Málaga. / CLAUDIO ÁLVAREZ

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