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miércoles, 28 de diciembre de 2005
COLUMNA

Primicia

Tenía que ser así y ya se advirtió desde todas las latitudes del espectro político: la barrera del 5% desaparecerá del nuevo Estatut valenciano, pues una enmienda presentada a última hora por Coalición Canaria y a la que en principio no se le dio importancia por anunciar lo mismo que otras tantas de otros grupos parlamentarios, habría recibido el apoyo del PP y del PSOE en la Comisión del Congreso que se ocupa de la reforma de nuestro Estatut. En los últimos días se había especulado sobre la ruptura del pacto estatutario por parte del PSOE al haberse corrido el rumor de que su grupo parlamentario apoyaría una de las enmiendas presentadas por ERC o EU en el sentido de rebajar la barrera electoral del 5% al 3%, pero finalmente ha sido el apoyo de los grupos que pactaron la reforma en las Cortes Valencianas a una enmienda de los canarios lo que permitirá un cambio sustancial en el sistema electoral autonómico valenciano.

Sin embargo, la enmienda canaria lejos de suponer la supresión, sin más, de la exigencia de que aquellos partidos que no obtengan el 5% de los votos emitidos en toda la CV no acceden al reparto de escaños en las circunscripciones, introduce una nueva fórmula inspirada en la que en las últimas semanas habría sugerido el constitucionalista Manuel Martínez Sospedra en un intento del PSOE por convencer al PP de que podía haber un cambio en el sistema electoral que acabase con la barrera de un modo bastante original. En ese sentido, la fórmula propuesta recoge una barrera combinada que, en la práctica, supone una rebaja de más de un punto pero sin llegar al 3%. En efecto, de acuerdo con la fórmula escogida, aquellos partidos que obtengan al menos el 5% en dos de las tres circunscripciones entrarán en el reparto, aunque en la tercera no lo obtengan, o ni siquiera presenten candidatura.

Una fórmula como esta, extraña donde las haya, sólo podía ser el resultado de un pacto en el que no podía haber ni vencedores ni vencidos, pero no es menos cierto que tiene todos los visos de ser tan inalcanzable como la vigente, aunque quienes la han defendido explican que supone, de todas maneras, una rebaja suficiente para que los partidos que temen no alcanzar la cota del 5% (EU), y los que ya se sabe que no llegan (BNV) puedan afrontar las elecciones autonómicas con ciertas garantías. En lo tocante a las fuerzas con menos expectativas, es decir, UV, CV y ERPV, por citar las más relevantes, es improbable que alcancen el 5% en al menos dos circunscripciones; y todo apunta a que tampoco una candidatura alicantinista podría obtener fuera de la propia circunscripción de Alicante el 5%, con lo que el peligro de favorecer un Parlamento fragmentado, con la presencia de fuerzas muy polarizadas, estaría descartado.

Puede que de lo escrito más arriba se deduzca erróneamente mi entusiasmo con la fórmula, pero evidentemente, yo era partidario de cambios menos oportunistas, y de más peso: aumentar progresivamente el número de escaños de las CC VV hasta 117, introducir el sistema Sainte-Lagüe corregido para la asignación de escaños y rebajar la barrera al 3% o suprimirla directamente, pero ya se ve que habremos de esperar otros veinticinco años para verlo.

De momento, pues, parece que la Navidad ha ablandado los rocosos corazones de los dos grandes partidos para traernos este pequeño regalo.

¿Y si hoy, cuando salga a la luz este periódico, leemos que PSOE y PP a última hora de anoche acabaron firmando un pacto por el otro Estatut en litigio? Vicent.franch@uv.es

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