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jueves, 22 de diciembre de 2005

Viajeros del metro matan a golpes en Japón a un hombre acusado de acoso sexual

El fallecido, un ejecutivo de 40 años, fue apaleado en un andén en plena hora punta

Un hombre de negocios murió el martes en Osaka, al este de Japón, por los golpes que le propinaron otros pasajeros del mismo vagón de metro en el que viajaba tras haber sido denunciado por una joven estudiante de haberla molestado, según informó ayer la policía japonesa. A las 7.30 de la mañana en la estación de Tennoji (las 23.30 del día anterior en la España peninsular), cuando el fallecido, de 40 años, pretendió darse a la fuga apeándose del tren, pero fue seguido por cuatro pasajeros que le golpearon y le derribaron en el andén.

Los golpes dejaron inconsciente al empresario, quien falleció pocas horas después en el hospital cercano a la estación al que fue trasladado, según informó el diario japonés Mainichi. "Estamos investigando la causa de su muerte y los detalles sobre su apaleamiento por los pasajeros", declaró un portavoz policial.

En 2001, Japón elevó las penas para los acosadores y comenzaron a operar los primeros vagones de ferrocarril sólo para mujeres después de que aumentaran las denuncias por tocamientos y otros delitos sexuales más graves ocurridos en los momentos de mayor afluencia en trenes y metros. En 2004, esas denuncias alcanzaron la cifra récord de 2.201 tan sólo en Tokio, casi el triple de las 778 de 1996, y un tercio de ellas fueron puestas por jóvenes escolares. Un total de 1.886 condujeron a arrestos de hombres de entre 14 y 80 años, según datos de la policía.

Sin embargo, ha sido este año cuando de las nueve grandes compañías privadas de ferrocarriles y la del metro público de Tokio impusieron vagones sólo para mujeres, que prestan servicio en las horas punta de la mañana y que se distinguen del resto por llevar pegatinas rosas en las ventanas. El objetivo es evitar el manoseo y que sean tomadas clandestinamente fotografías obscenas, con teléfonos móviles bajo las faldas de las mujeres, quienes suelen padecer esos abusos en silencio y sin poder defenderse en los trenes atestados hasta tres veces su capacidad. Las compañías se han visto conminadas a poner remedio a una situación de la que han sido víctimas en trenes y metros dos tercios de las japonesas de entre 20 y 30 años, según reveló una encuesta en 2004.

El aumento de denuncias por acoso sexual en los últimos años no se debe, apuntan los expertos, a un incremento de situaciones de acoso, sino a una mayor conciencia pública de que son delitos sexuales que deben ser dados a conocer para que sean castigados. Ese incremento llevó a la policía a recomendar a las compañías de trenes y metro que tomasen esa medida. Las empresas eran, en un principio, reticentes porque, argumentaban, que causaba retrasos al obligar a los pasajeros a buscar los vagones.

Endurecer las penas

El Partido Liberal Democrático del primer ministro Junichiro Koizumi quiere armonizar y endurecer las penas, la mayoría hasta ahora pecuniarias, que se dictan en las 47 prefecturas de Japón contra las personas que usan cámaras ocultas o toman fotografías clandestinas obscenas en trenes y aseos.

En otras ciudades de Japón ya se habían puesto en práctica medidas de este tipo; es el caso de Nagoya y de Osaka, cuya principal línea de metro era conocida en todo Japón como chikan express (el tren perverso) por tener el mayor número de incidentes de acoso sexual en los noventa.

Muchos ciudadanos lamentan que será difícil erradicar de una vez este tipo de comportamiento, que es presentado como algo divertido en los cómics y programas de televisión. La mayoría confía en que las próximas generaciones no cometan tantos delitos ni los toleren.

Frente a las mujeres, que agradecieron la medida de vagones reservados, los hombres se han enfrentado a esta situación de diversas maneras. Algunos la creen positiva al evitar que los hombres, por su mera condición, sean tomados por pervertidos, pero otros afirman que contribuye a que los vagones de hombres vayan más llenos aún, y algunos han subrayado que "es una discriminación contra los hombres".

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