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España y el Reino Unido detectan un aumento de la amenaza de Al Qaeda sobre Europa

Los expertos policiales y los servicios de inteligencia de España y el Reino Unido han detectado en los últimos meses un crecimiento de la amenaza que representan la red terrorista Al Qaeda y sus grupos asociados sobre la comunidad internacional y, en particular, sobre los socios de la Unión Europea. Esta amenaza está en la base del conjunto de medidas que, a propuesta de la presidencia británica, se aprobará en el Consejo Europeo de los próximos días 15 y 16 en Bruselas. Dichas medidas van desde la lucha contra el proselitismo extremista en cárceles y mezquitas hasta la retención durante seis meses de los datos sobre telecomunicaciones o la regulación de un exhorto de obtención de pruebas con validez para toda la Unión.

Los ministros Alonso y Clark impulsan el plan antiterrorista especial para toda la Unión Europea

El descontento de muchos jóvenes islamistas por la situación política y social es el origen de la radicalización

Madrid y Londres propondrán a los socios de la UE homogeneizar los niveles de alerta

Expertos policiales españoles y británicos sitúan en Marruecos y Argelia los principales riesgos

Gran parte de estas medidas han sido discutidas por un grupo de expertos de los ministerios del Interior de España y el Reino Unido, que se han venido reuniendo periódicamente desde que, el pasado 7 de julio, cuatro bombas colocadas en vagones de metro y un autobús de Londres dejaron un saldo de 56 muertos. No en vano, España y el Reino Unido son los dos países de la UE que más han sufrido en los últimos años el azote del terrorismo.

Las bombas del 7-J llevaron a las autoridades británicas a pedir el asesoramiento de las españolas, que pusieron a su disposición toda la experiencia acumulada tras los atentados del 11 de marzo de 2004.

Desde entonces se han producido un buen número de reuniones tanto políticas como operativas entre responsables de ambos países. Los respectivos ministros, José Antonio Alonso y Charles Clark, han impulsado de manera decisiva una colaboración reforzada en la lucha contra el terrorismo y trabajan para extender esta estrategia al resto de la UE.

En los días inmediatamente posteriores al 7-J, expertos de la Comisaría General de Información de la Policía y del Servicio de Información de la Guardia Civil se desplazaron a Londres para colaborar con la policía británica y con los servicios de inteligencia de ese país en las primeras pesquisas sobre los atentados.

Según las fuentes consultadas, se les explicó cómo se abordó en España la investigación del 11-M o la importancia que tuvieron las llamadas telefónicas entre los terroristas para identificara los miembros de la trama. Incluso, se les facilitaron datos sobre escuchas telefónicas en España a sospechosos de formar parte de células integristas que pudieran estar relacionados con las bombas de Londres.

En estos seis meses se han mantenido al menos media docena de reuniones, tanto a nivel operativo como a nivel político. Clark y Alonso mantienen encuentros discretos y bilaterales cada vez que coinciden en las cumbres de ministros de la UE.

El pasado 25 de noviembre se produjo en Londres la última reunión entre los expertos policiales de ambos países. En ese encuentro, que culmina medio año de intensos trabajos, los expertos españoles y británicos llegaron a las siguientes conclusiones:

- Riesgo actual. Se ha detectado un aumento de las amenazas por parte de Al Qaeda y de sus asociados, tanto contra el Reino Unido como contra toda la comunidad internacional.

- Autoría de los atentados de Londres y semejanza con los de Madrid.

Las dos partes llegan a la conclusión de que, aunque no se han encontrado datos sobre relación directa entre los autores de los atentados de Londres y Al Qaeda, dichos atentados están inspirados en Al Qaeda, al igual que ocurrió con los atentados del 11-M de 2004 en Madrid.

- Reclutamiento y radicalización de islamistas. Es necesario, concluyen los mandos policiales, celebrar una conferencia de expertos para analizar el proceso de reclutamiento y radicalización de islamistas, incluido el que se está realizando en las cárceles. En este sentido, España aporta la experiencia de una célula desarticulada en otoño de 2004 que, desde varias prisiones, preparaba atentados inminentes contra distintos objetivos, incluida la Audiencia Nacional.

- Preocupación por la juventud musulmana. Los expertos coinciden en calificar como "muy preocupante" la posibilidad de que jóvenes musulmanes criados en Europa sean los autores de atentados como los de Londres, y admiten que hasta ahora se conoce poco de su proceso de radicalización.

- Contacto con líderes de comunidades islámicas. En la última reunión se analizaron las dificultades de adaptación de los jóvenes musulmanes, que rechazan la situación política y social de los países de residencia y vuelven a sus orígenes culturales. Éste es el comienzo del proceso de radicalización, a juicio de los expertos. Para frenarlo, se considera necesario fomentar los servicios sociales y mantener una relación fluida con los responsables de las comunidades islámicas.

- Integración en la sociedad europea. Hay que cambiar la estrategia en relación con los jóvenes musulmanes para resolver el problema de su falta de interés por integrarse en las sociedades tanto británica como española.

- Expansión a África. Hay preocupación porque las actividades de la red Al Qaeda, que tuvo sus santuarios en Afganistán y Pakistán, "se expandan a África".

- Protección de objetivos mediante nuevas tecnologías. Los expertos consideran indispensable "mejorar los controles o protección de objetivos blandos" mediante el uso de la tecnología, como cámaras que detectan explosivos o nuevos diseños de edificios y medios de transporte para disminuir los efectos de un atentado.

- Amenazas en Argelia y Marruecos. La principal amenaza para España y, por contagio, para el resto de Europa, está en Marruecos (con el Grupo Combatiente Islámico Marroquí) y Argelia (con el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate). Los expertos coinciden en la necesidad de un mayor control de las informaciones que fluyen a través de Internet como factor clave para la prevención de atentados.

- Equipos conjuntos de investigación. Acuerdo sin fisuras sobre la necesidad de potenciar los equipos conjuntos de investigación, así como de compartir la lista de sospechosos.

- Homogeneización de alertas antiterroristas. En España hay un plan de alerta antiterrorista que establece tres niveles en función de riesgo; nivel 1, 2 y 3, que es el máximo. Hay acuerdo en homogeneizar esos niveles en toda la UE para activarlos si fuera necesario de manera homogénea.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de diciembre de 2005