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19ª FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA

Dos grandes culturas, frente a frente

Enrique Krauze y Mario Vargas Llosa debaten sobre las civilizaciones de México y Perú

El historiador y ensayista mexicano Enrique Krauze dejó sentado que "si hay dos países que exigen y merecen un ejercicio de comparación histórica, son México y Perú". Eran sus primeras palabras en el diálogo sobre las convergencias y divergencias de los dos grandes centros de la civilización prehispánica, celebrados en la Feria del Libro de Guadalajara. El historiador señaló que la prepotencia mexicana hacia otras naciones latinoamericanas quedó enterrada el día que Mario Vargas Llosa dictó sentencia contra el régimen del PRI (más de 70 años en el poder), al que calificó como "la dictadura perfecta".

El historiador Enrique Krauze pidió para México respeto a la división de poderes

Vargas Llosa aseguró que el nacionalismo fue el origen de las dos grandes guerras

Para José Miguel Oviedo, el indigenismo es una cuestión ajena al indígena

En una sala abarrotada de público, el escritor peruano acaparó el protagonismo de un debate intelectual sobre el pasado, el presente y el futuro no sólo de México y Perú, sino de toda América Latina. El británico David Brading, profesor de Historia de México, repasó las civilizaciones azteca, maya e inca, la colaboración de los caciques con los conquistadores en Perú y los símbolos de identidad colectiva tan presentes en México como ausentes en el país andino. El diálogo sobre el papel del inca Garcilaso de la Vega y de otros protagonistas de la historia de América Latina dio un salto de gigante hasta el momento presente cuando el escritor y crítico literario peruano José Miguel Oviedo propuso debatir "sobre tres grandes ismos: nacionalismo, indigenismo y populismo".

Vargas Llosa aceptó el envite. "El nacionalismo es una catástrofe para cualquier país y cualquier circunstancia", advirtió en la introducción de lo que fue una desautorización en toda línea. En su opinión, el nacionalismo fue el origen de las dos grandes guerras, precipitó la mayoría de conflictos armados en América Latina, ha sido la excusa para la militarización de países pobres, y el gran argumento para que los ejércitos jugaran el papel de partidos políticos, pero de partidos armados de tanques y cañones. "Ha sido", apostilló, "el origen de las dictaduras de América Latina". Lo describió como "el gran obstáculo que ha impedido la consolidación de una cultura democrática", y al recordar el pasado y presente de México y Perú, señaló: "Crearon civilizaciones de alto nivel, y en la actualidad son países pobres, atrasados y que pierden el tren". Habló Vargas Llosa de la identidad colectiva, idea que descalificó comparándola con un "campo de concentración que encierra al individuo en un patrón del que no puede emanciparse".

En su diatriba antinacionalista lanzó varias preguntas: "¿Qué es un peruano? ¿Es un chino? ¿Un negro? ¿Un japonés? ¿Un cholo? ¿Un judío? Es todo eso y más. La pertenencia a una raza o una religión no determina una nacionalidad. No tenemos una identidad colectiva porque las tenemos todas".

El ensayista y político peruano Alfredo Barnechea introdujo un matiz en las palabras de Vargas Llosa al poner sobre la mesa el caso de India. Planteó qué es ser indio en India y concluyó que el ex primer ministro Pandit Nehru fue un nacionalista que permitió la coexistencia de las múltiples castas. Por su parte, Brading recordó que en el siglo pasado las elecciones "eran ceremonias notariales" y apuntó que hay entidades colectivas llamadas Estados que están compuestos por ciudadanos. "Hay necesidad de crear afección e identificación con las instituciones del Estado". El historiador británico reivindicó un "patriotismo republicano legítimo", aunque reconoció que "a veces el nacionalismo se basa en concepciones excluyentes". En cambio, precisó, "el nacionalismo revolucionario en México sí tuvo el efecto de crear un Estado eficaz, que fue cambiando el país".

Al abordar el indigenismo, José Miguel Oviedo recordó que "México y Perú tienen enormes masas indígenas cuya integración no ha sido completada". Se refirió al subcomandante Marcos, líder de la revolución zapatista en el Estado mexicano de Chiapas. "Puede ser un personaje pintoresco, pero su causa es justa", sentenció. Oviedo precisó que el indigenismo no es una cuestión del indígena, sino ajena a él, y en este punto encontró un aliado en Vargas Llosa, que coincidió con esta apreciación al describir dos caras del movimiento indígena. Es positivo, dijo, la defensa de "una comunidad explotada y silenciada por la cultura oficial", pero consideró negativo que quienes enarbolan la bandera del indigenismo no sean los indígenas, sino "intelectuales de clase media, urbanos y de habla hispana". "No es un progreso el indigenismo que reclama que Perú es todo lo que es indígena y lo demás es postizo". El discurso indigenista profundamente racista es tan despreciable como los hispanistas que consideran que América salió de la barbarie con la conquista, añadió.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, acaparó la atención de los integrantes de la mesa cuando abordaron desde perspectivas distintas "el tercer ismo": el populismo. Vargas Llosa lo caracterizó como "el gran desestabilizador de América", Oviedo le atribuyó la condición de heredero de Fidel Castro en declive, y Barnechea recordó que Chávez no surgió de la nada, sino de una tradición política en la que "la democracia fue casi una excepción". Reclamó Barnechea a la hora de evaluar al líder venezolano tener en cuenta 40 años de democracia ineficiente -la fuga de capitales no la inventó Chávez, recordó- y la exclusión social. "El problema no está en la macroeconomía, sino en la política y las instituciones". José Miguel Oviedo subrayó que la base del populismo "es la irracionalidad de la masa". A la hora de votar, los pueblos no eligen al más capaz, "sino que se entremezclan amores, temores y vagas esperanzas".

México y Perú afrontarán dentro de seis meses elecciones presidenciales. Enrique Krauze pidió para su país respeto a la división de poderes, "algo que antes estaba subordinado al presidente imperial". Recordó que, pese a las quejas que suscitan los medios de comunicación, México tiene una libertad de expresión como nunca.

Vargas Llosa dibujó un escenario político poco esperanzador en su país. Dijo que en democracias "frágiles e imperfectas", como la mexicana y la peruana, "el sistema no defiende a las personas", y advirtió que "una mala elección puede erosionar profundamente las instituciones". Cuestionó la madurez del electorado al decir que "México y Perú pueden votar por el populismo. Si gana será porque los electores quieren tener gobiernos populistas. Hay grandes franjas de la población que prefieren un caudillo en vez de una democracia, y la democracia es la mejor opción para salir de la pobreza". Concluyó con una petición a sus compatriotas: "No nos equivoquemos otra vez. Elijamos bien. Que no nos pase como a nuestros pobres hermanos venezolanos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de noviembre de 2005