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Rajoy acusa al proyecto catalán de "dinamitar y liquidar el sistema constitucional"

En el mismo foro de empresarios extranjeros que el lunes eligió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para anunciar que quiere rebajar el impuesto de sociedades, Mariano Rajoy, líder del PP, esgrimió sus descalificaciones más rotundas contra el proyecto de nuevo Estatuto de Cataluña. En su conferencia en unas jornadas organizadas por el semanario The Economist, Rajoy se refirió al proyecto de Estatuto catalán en los siguientes términos: "El proyecto de un nuevo Estatuto para Cataluña dinamita el sistema autonómico español tal como lo veníamos conociendo desde el año 1978, fecha de la aprobación de nuestro texto constitucional". Aún más, según Rajoy, "estamos lisa y llanamente ante la liquidación de nuestro sistema constitucional".

El líder del PP justificó que, según él, se dinamite y liquide el Estado tal como es ahora, con argumentos como el siguiente: "No estamos ante la reforma de un Estatuto sino ante una Constitución para un Estado que se confedera con el resto de España, naturalmente porque lo deciden ellos". La idea de que el proyecto catalán es una Constitución para esa autonomía que, a partir de ahí, se convierte en un Estado que reclama confederarse con algo denominado "el resto de España" no es nuevo en el PP. La novedad es el foro en el que Rajoy dio sus explicaciones.

Unidad de mercado

Como el semanario es económico y el auditorio lo componían empresarios, Rajoy se detuvo en el posible impacto de ese texto en la economía. "Rompe el sistema de financiación de las administraciones públicas españolas; crea un marco tributario distinto y específico para Cataluña; rompe la unidad de mercado en general con toda suerte de sorprendentes reglamentaciones, porque no se me ocurre otro calificativo, distintas para afirmar el hecho diferencial; y específicamente rompe la unidad del mercado laboral".

Rajoy le dijo a los empresarios allí reunidos que "todo eso es muy negativo para el conjunto de España y especialmente negativo para el conjunto de los ciudadanos españoles".

Ya en el debate, al líder del PP le preguntaron si su partido se opone a las reformas de estatutos. Aseguró que él no las llevaba en su programa electoral porque no cree que ésa sea la necesidad prioritaria de la sociedad española, pero que no se niega por principio a tales reformas. Eso sí, "siempre que primen el interés general". A su juicio, con el proyecto catalán ese interés general queda "en el quinto pino" y, a cambio, "se priman los intereses de las élites políticas".

Rajoy culpó de la situación actual y de las negras perspectivas futuras que dibujó a la "irresponsabilidad" de Zapatero, a quien se refirió como "el dirigente político más importante, sólo por el cargo que ocupa". Y se quejó de que el presidente no quiera pactar con él para repararlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de noviembre de 2005