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Reportaje:

"La tiré porque era gordita"

La juez ordena la evaluación psicológica del presunto agresor

Varias semanas. Ése es el tiempo que a Jorge R. V., de 23 años, le rondaba por la cabeza la idea de tirar al metro a una "mujer gordita", según comentó a los investigadores. Su obsesión la llevó a cabo el pasado martes cuando arrojó a las vías a la joven Miriam Alonso Corralizo en la estación de Carabanchel. La muchacha perdió una pierna.

Ya hacía varias semanas que el supuesto autor de este ataque no se tomaba la medicación que tenía prescrita por los trastornos mentales que sufría, según fuentes de la investigación.

Poco a poco la idea fue tomando forma en su mente. Sin comentárselo a nadie. Ni siquiera su familia sabía que en el cerebro vecino de Fuenlabrada se estaba fraguando una agresión tan brutal.

El acusado de lanzar a una joven al metro no tomaba su medicación a pesar de estar en tratamiento

El detenido no quiso declarar oficialmente ante la policía, pero comentó a los investigadores que su manía se iba volviendo cada vez más insistente: "Tenía que ser gordita".

Y su confusa mente lo llevó hasta la estación de metro de Carabanchel el pasado martes, cuando sobre las ocho de la tarde tiró a Miriam Alonso a las vías justo cuando pasaba el tren.La forma de actuar de Jorge R. V. quedó perfectamente reflejada en las grabaciones de las cámaras de seguridad del metro, que han sido aportadas por la compañía a los investigadores de la Jefatura Superior de Policía. En las filmaciones se puede apreciar "con total nitidez", según fuentes del caso, cómo el vecino de Fuenlabrada baja al andén y se acerca a la chica, de complexión gruesa, y espera que llegue el tren. Miriam reside también en Fuenlabrada y trabaja en una gestoría de la calle de la Oca. Según la policía, Jorge y Miriam ni se conocían.

Sin intercambiar una sola palabra con ella, el presunto agresor la arroja a las vías. Las cuatro o cinco personas próximas a Jorge se quedan sin palabras. No hubo discusión previa. No se cruzaron ni una mirada.

Esta situación de perplejidad llega a convertirse en miedo y en terror. Miriam Alonso permanece en las vías con la pierna amputada y perdiendo gran cantidad de sangre. Estuvo consciente en todo momento, según una portavoz de Emergencias Madrid. La grabación también permite ver, según las fuentes del caso, cómo el supuesto agresor se queda quieto observando la escena. Fue entonces cuando algunos pasajeros alertaron al jefe de estación y a los responsables del metro. Algunos, incluso, utilizaron sus teléfonos móviles para avisar a los servicios de urgencia.

La familia de Jorge R. V. siempre ha mantenido que éste era una persona normal, que nunca se había metido en problemas y que les había pillado muy de sorpresa todo lo ocurrido. Fuentes del caso rechazan estas afirmaciones y mantienen que el presunto autor del ataque tenía problemas mentales desde hace tiempo y que, incluso, se le prescribió medicación. Sin embargo, en las últimas semanas había dejado de tomarla, lo que degeneró en esta manía persecutoria hacia una "mujer gordita".

Algunos vecinos del supuesto agresor comentaron al conocer la noticia que el detenido había estado "muy raro" en los últimos meses, en especial "muy retraído y con mirada desconfiada". Un detalle que chocó a sus conocidos es que el detenido había empezado a engordar últimamente, según pudieron comprobar al verle en la piscina de la comunidad de propietarios del barrio del Naranjo, en Fuenlabrada.

Jorge R. V. fue descrito por sus vecinos como una persona amable, educada y muy discreta. Ha estado estudiando la carrera de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Algunas fuentes próximas a la familia señalaron ayer que el detenido había dejado los estudios por los problemas mentales que sufría. La familia rechaza esta versión y mantiene que seguía estudiando.

La portavoz de la familia de la víctima, Isabel González, informó ayer por la tarde de que los médicos del hospital 12 de Octubre, donde se encuentra ingresada Miriam desde que sufrió el ataque, se encuentran "más animados", ya que la paciente está respondiendo de forma positiva al tratamiento que le han puesto. Los facultativos son de todas formas prudentes ante un eventual cambio o rechazo de la medicación por parte de la herida. Las próximas 36 horas son fundamentales para ver cómo evoluciona.

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 22 de Madrid ordenó el pasado viernes la prisión incondicional para Jorge R. V. También decretó una evaluación psicológica por ser presunto autor de un delito de tentativa de asesinato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de octubre de 2005