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LA REFORMA DEL ESTATUTO CATALÁN

El Gobierno y el PSOE muestran su preocupación por un Estatuto que consideran inadmisible

El texto sufrirá "profundos recortes" en el Congreso, advierten fuentes del Ejecutivo

Fuentes del Gobierno central y del PSOE expresaron anoche, nada más tener conocimiento del pacto que acababan de cerrar en el Parlamento catalán las fuerzas del tripartito y CiU, su "enorme preocupación" por el alcance de la reforma del Estatuto y advirtieron de que tal y como ha quedado es "inadmisible", por lo que auguraron un durísimo debate en el Congreso de los Diputados. "Todo el mundo es consciente de que este texto sólo podrá aprobarse con recortes muy profundos", reiteraron las fuentes gubernamentales.

La sensación anoche era de desolación en el Gobierno central por el resultado al que han abocado las conversaciones entre el Ejecutivo tripartito catalán (PSC, ERC e ICV), liderado por el socialista Pasqual Maragall, y los nacionalistas de CiU, con Artur Mas al frente. El texto ha sorprendido al Gobierno fundamentalmente en un doble frente: tanto por lo que se refiere al modelo de financiación, absolutamente inasumible para La Moncloa, como el blindaje de competencias. La frustración era tal que no se dudó en hacer la siguiente reflexión: dando por hecho que la reforma sea admitida a trámite en la Cámara baja, para que el PSOE acabase dándole el visto bueno tendría que ser sometido a "profundos recortes" a fin de garantizar su constitucionalidad, y esa reforma de la reforma podría traer como consecuencia que CiU y ERC no lo asumiesen, creándosele así un grave problema al PSC.

A falta de un conocimiento detallado del documento, las fuentes gubernamentales expresaron su absoluto rechazo por el modelo de financiación que Maragall ha sellado con los nacionalistas, un modelo que, pese a haber descartado la fórmula de un Concierto similar al del País Vasco, plantea que Cataluña recaude todos los impuestos desde el primer año. Miquel Iceta, portavoz del PSC, sostiene que la fórmula negociada es, además, "perfectamente generalizable" para las restantes autonomías.

No lo ven así desde el Gobierno central. "Este modelo de financiación es totalmente inasumible. Va aún más lejos que el presentado por el Gobierno tripartito en mayo, y que el Ejecutivo central rechazó", incidieron las fuentes mismas fuentes.

Hoy mismo, el Gobierno, al finalizar el Consejo de Ministros, detallará su punto de vista sobre esta reforma; y mañana, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se pronunciará en León, donde tiene previsto asistir a tres actos oficiales.

En contraste con este rotundo malestar que llega desde La Moncloa, en el PSOE se optaba anoche por la cautela. El portavoz parlamentario, Alfredo Pérez Rubalcaba, subrayó la necesidad de afrontar con tranquilidad las informaciones que llegaban desde el Parlamento de Cataluña, donde los grupos todavía seguían negociando a altas horas de la noche, y señaló la conveniencia de esperar a leer el texto que llegará a la Cámara baja antes de emitir opiniones taxativas. De hecho, la Ejecutiva Federal del PSOE no tiene intención de pronunciarse de forma institucional hasta que el texto sea publicado en el boletín del Parlamento catalán.

También el portavoz adjunto del Grupo Socialista, Diego López Garrido, evitó anoche calificar el nuevo Estatuto como un proyecto de ley inadmisible para las Cortes españolas, pero sí advirtió, en línea con las fuentes gubernamentales, que su grupo está en condiciones de presentar "decenas de enmiendas" en el Congreso para adecuarlo plenamente al marco constitucional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de septiembre de 2005