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Crónica:LA CRÓNICA

¡Que viva el Friuli!

Pier Paolo Pasolini y Primo Carnera. La sensibilidad poética de un artista homosexual y la fuerza del instinto físico de un boxeador de leyenda. Músculo y sentimiento. Así es el Friuli y así es su gente. Poca gente, al fin y al cabo, y por norma muy trabajadores, orgullosos, acogedores y entregados a la causa de darse a conocer al mundo. Por eso, para los responsables del área de Turismo de la comunidad del Friuli Venecia Giulia, el sorteo de la Liga de Campeones fue una bendición caída del cielo. Casi 4.000 de los 10.000 socios con que cuenta el equipo de la familia Puzzo, el Udinese, representando a una ciudad de apenas 100.000 habitantes, pasaron el martes por Barcelona. La excusa de un partido contra el Barcelona se convirtió para ellos en una fiesta, por encima del resultado del partido (4-1), que por lo demás fue encajado con una deportividad exquisita. Perdieron, pero el último grito de ánimo que se oyó el martes por la noche en el Camp Nou salió de sus gargantas. "Es como si el Lleida hubiera jugado contra el Milan un partido de la Champions. ¿Crees que nos importaba perder?", se preguntaba ayer Marco Bozer, portavoz de El Fogolar Furlan, la agencia que desde hace un año prepara el desembarco del Friuli en Cataluña. No. El Friuli alcanzó Barcelona y se felicitó sin atender a cosas menores como un marcador.

"Respetamos las tradiciones, tenemos un idioma, estamos orgullosos de nuestra tierra y tenemos necesidad de que se nos reconozca por especiales"

"Hay un antes y un después del Barça-Udinese para nosotros", confiesa Bozer en su despacho, ubicado en la calle de Elisabets, en el corazón de Barcelona. Dos bolitas escogidas al azar valen por meses y meses de trabajo cuando se trata de poner a Udine y su región en el mapa. La comida popular servida el pasado martes en la Diagonal, las 3.000 raciones de polenta y frico, el plato típico de la región, elaborado por 15 polentars llegados especialmente de Verzegnis, sirvió de antesala para el desembarco que se avecina. El Otoño friulano en Barcelona comenzará el 3 de noviembre y durante dos semanas debe servir para que los catalanes descubran esa zona del norte de Italia.

Los actos previstos incluyen conciertos en Luz de Gas, representaciones teatrales en el Ateneo Barcelonés, proyecciones cinematográficas de directores de la región, lecturas de poemas de Pasolini -escritos en friulano- y debates sobre la necesidad de mantener vivo su idioma, de raíces ladinas, que les hace singulares por derecho ante el resto de las 20 comunidades autónomas de Italia.

"Tenemos mucho en común con Cataluña", asegura Bozer, que encuentra argumentos suficientes en que apoyar su tesis: "Nuestra economía se basa en la industria", argumenta, "respetamos las tradiciones, tenemos un idioma propio, estamos orgullosos de nuestra tierra, a medio camino entre los Alpes y el Adriático, y tenemos una enorme necesidad de que se nos reconozca por especiales". Entregados a la causa de darse a conocer como seguidores del Udinese, su paso por Barcelona, vestidos de blanco y negro, no sólo quedó retratado en la tercera gradería del Camp Nou, sino en las colas para visitar la Sagrada Familia, el Museo Picasso y la azotea de La Pedrera. A diferencia de la hinchada británica o alemana, no se recuerda ninguna aglomeración ni escándalo de los aficionados del Udinese en La Rambla o la plaza Reial.

Resultó notable la presencia de mujeres entre los 4.000 seguidores llegados desde Udine para el partido del Camp Nou. "Somos trabajadoras, protectoras de la familia y muy realistas", decía la señora Pozzo, esposa del presidente del club, refiriéndose a sus paisanas. "Durante años hemos vivido encerradas en nuestro particular paraíso, pero poco a poco nos hemos quitado la venda y nos hemos lanzado al mundo". Ella representa como nadie a la nueva mujer del Friuli, jefa a la sombra. Será por ese matriarcado disimulado durante tanto tiempo por lo que las industrias más famosas de la zona son las dedicadas a la línea alta de electrodomésticos (Zanussi) y a la fabricación de muebles de diseño firmados en Milán pero elaborados en la zona del Mazano. Cosas para la casa. El mejor ejemplo de que la expansión del Friuli la fomentan sus mujeres es su gastronomía, que ha dejado huella en Barcelona, y la grappa Nonino, elixir de fama mundial gracias a la iniciativa de una empresaria de Udine.

Puestos a llegar al corazón de los catalanes, nada mejor que apelar al bolsillo. Por 457 euros, el Consorcio de Turismo del Friuli ofrece cuatro días de estancia en Udine coincidiendo con el partido de vuelta de la Champions, que se celebrará la primera semana de diciembre.

Frente a la jarana que arman aficiones tan ruidosas como la del Celtic, últimamente asidua de Barcelona, visitas como la del Udinese son de agradecer, y más cuando su entrenador, Serse Cosmi, abandona la sala de conferencias del Camp Nou con una declaración de agradecimiento después de haber encajado una goleada. El discurso del club italiano ha calado tanto en el Barça y en la ciudad de Barcelona como las películas de Pasolini y los golpes de Carnera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de septiembre de 2005