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ELECCIONES EN ALEMANIA

Los liberales consiguen uno de los mayores éxitos de su historia

La tercera fuerza no quiere aliarse con el SPD

El Partido Liberal Democrático (FDP) ha sido el gran triunfador. Con cerca de un 10% de los votos, según los sondeos a pie de urna, el FDP logró uno de los mejores resultados de su historia, y fue la única fuerza que mejoró los resultados de 2002. El FDP descartó aliarse con los socialdemócratas y Los Verdes. "Si no logramos una coalición negroamarilla (de liberales y democristianos), estaremos en la oposición", declaró el presidente del FDP, Guido Westerwelle.

Los liberales rechazaron así de un plumazo la oferta implícita del canciller, el socialdemócrata Gerhard Schröder, que con una corbata a rayas roja, verde y amarilla, invitó a los liberales a entrar en una "coalición semáforo" con socialdemócratas y Los Verdes. Schröder acostumbra a llevar en su corbata el color rojo, que simboliza su partido, o el rojo y el verde por la coalición de Gobierno con Los Verdes que preside desde hace siete años. Ayer, añadió el tono amarillo como un guiño a los liberales.

Rechazada la colaboración con Schröder, la única opción de los liberales para entrar en el Gobierno es que la Unión Cristiano Demócrata, ante la imposibilidad de gobernar sólo con los liberales, negocie también con Los Verdes. La relación de odio y las enormes diferencias de programa que separan a liberales y verdes harían una colaboración así muy tortuosa.

El FDP celebró anoche el resultado electoral (10%, tres puntos más que en 2002) como una gran victoria, uno de los mejores resultados de la historia de los liberales. "Somos la tercera fuerza del Bundestag (Parlamento)", exclamó Westerwelle, cuando los simpatizantes reunidos en su sede en Berlín al fin le dejaron hablar tras 10 minutos de aplausos y gritos de "Guido, Guido". Con una corbata negra y amarilla en señal de la buscada coalición de Gobierno con la CDU/CSU, Westerwelle proclamó a su partido "los ganadores del día".

Ciertamente, los liberales podrían tener la llave de la gobernabilidad en la formación del próximo Gobierno de Alemania. Su máxima es "el empleo tiene preferencia" y para lograr más puestos de trabajo quieren dar más libertad a la economía, liberarla de burocracia y trabas inútiles y bajar los impuestos.

Los liberales, defensores del modelo de tarifa fiscal plana del catedrático Paul Kirchhof, no se atreven a llegar tan lejos en su programa y abogan por introducir un sistema de tres tipos impositivos para el IRPF: 15%, 25% y 35%. Convencidos de que los aumentos de impuestos son "veneno para la coyuntura", los liberales están en contra de la subida del IVA que defiende la CDU, del 16% al 18%. Éste podría ser el origen del primer enfrentamiento en unas posibles negociaciones de coalición con la Unión Cristiano Demócrata, si ésta no se decide a gobernar en gran coalición con los socialdemócratas y se suman a la alianza Los Verdes.

El partido presidido por Guido Westerwelle, de 43 años, trabajará, si llega al Gobierno, para flexibilizar el despido y restar influencia a los sindicatos en la cogestión de las empresas por representantes de la dirección y de los trabajadores.

Aboga también, en consonancia con lo que proclama la Unión, por hacer posibles los acuerdos entre empleador y trabajadores para salvar empleos a través de la flexibilización de las condiciones laborales sin necesidad de atenerse a los convenios sectoriales o regionales negociados por los sindicatos.

En cuanto a la tramitación de empleo para los 4.728.000 de parados que tiene Alemania, el FDP quiere eliminar la Agencia de Empleo, que consume miles de millones del erario público, y dejar esa labor a los ayuntamientos. Los liberales quieren acabar con las costosas subvenciones que recibe la extracción de hulla y con todas las excepciones que aún existen en el sistema fiscal alemán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de septiembre de 2005