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Entrevista:FRANCISCO MARCELLÁN | Director de la Agencia de Evaluación de la Calidad y la Acreditación

"La labor investigadora es clave en la calidad universitaria"

La labor de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA), hija de la contestada Ley Orgánica de Universidades (LOU), ha estado desde su puesta en marcha bajo sospecha entre buena parte de la comunidad universitaria, ante la que ha intentado ganar credibilidad en sus tres años de vida. Así lo afirma Francisco Marcellán (Zaragoza, 1951), su actual director, que la pasada semana participó en unas jornadas sobre el Espacio Europeo de Educación Superior organizadas por la Universidad del País Vasco. Marcellán, catedrático de Matemática Aplicada y director de la agencia desde junio de 2004, opina que esa credibilidad se está consiguiendo.

Pregunta. ¿En qué ha mejorado la Universidad española con esta agencia de evaluación?

"La agencia gana credibilidad porque es útil para que las universidades mejoren"

"La convergencia con Europa no se concibe como un proceso de imposición"

Respuesta. Lo que ha intentado la ANECA en sus tres años de vida ha sido asentarse y ganar credibilidad entre los universitarios. Todos sabemos cómo recibieron las universidades a la Ley de Universidades y a la agencia.

P. ¿Se ha conseguido esa credibilidad?

R. La ANECA está ganando credibilidad porque está demostrando ser un instrumento útil para que las universidades mejoren y la sociedad conozca cuál es la realidad de la universidad española. Este año hemos hecho un esfuerzo notable para explicar lo que es la ANECA, y para que no la imaginen como un instrumento de control, sino de ayuda.

P. Si algo ha generado polémica acerca de la labor de la agencia ha sido la evaluación del profesorado. ¿Qué conclusiones se han obtenido de estas evaluaciones?

R. La experiencia que se ha desarrollado en la ANECA indica que los resultados varían en función de las áreas de conocimiento. Así, en las que existe una amplia cultura de evaluación científica -Ciencias Experimentales, Tecnología, Humanidades incluso-, la tasa de éxito es bastante alta. En cambio, en Ciencias de la Salud o Ciencias Sociales y Jurídicas, la tasa es más baja.

P. ¿Qué coordinación hay con las agencias autonómicas?

R. Tenemos un pasado en el que cada agencia ha establecido los criterios de evaluación sin coordinación previa. Uno de nuestros objetivos es que haya criterios comunes entre las distintas agencias y que exista un reconocimiento mutuo de las actuaciones. Esto es lo que se baraja entre las agencias europeas, y sería un sinsentido que no fuera así dentro del sistema de educación superior español.

P. ¿Cómo puede ayudar la agencia a las universidades en su camino hacia el Espacio Europeo de Educación Superior?

R. La ANECA está implicada en un punto básico, que es el cumplimiento de políticas de calidad, coordinada con otras agencias europeas, como complemento a las transformaciones que marca el proceso.

P. ¿Pero esas políticas de calidad no son más una premisa que un complemento en ese proceso?

R. La convergencia con Europa se concibe como un proceso de armonización, no de imposición. En él, además, los protagonistas no deben ser las agencias de evaluación, sino profesores, estudiantes y responsables académicos.

P. ¿Qué debe entenderse exactamente por política de calidad en una universidad?

R. Tener claro que los objetivos que nos marcamos se van obteniendo y que estudiantes y profesores conocen los frutos de ese proceso y tienen elementos para corregir las disfunciones.

P. ¿Sirve de algo hablar de la mejora de la calidad si no hay suficiente financiación?

R. La financiación es clave si existe un compromiso de autoridades y ciudadanos por la educación; si no lo hay, lo demás son discursos huecos. En la educación universitaria, la financiación implica que hay que apoyar de una manera sólida la labor investigadora, que los estudiantes que quieran seguir la carrera investigadora tengan unas condiciones dignas, no sólo económicas, también de estabilidad laboral.

P. ¿Qué carencias afectan a la calidad de la universidad?

R. Una primera es la formación del profesor. Una práctica habitual es que una persona que ha terminado sus estudios en junio es contratada por la universidad y en octubre empieza a dar clase. En segundo lugar, la labor investigadora es clave en la calidad universitaria. Pero en los últimos 20 años, quizá por la llegada en masa de alumnos, los profesores han tenido que dar clase a cualquier precio, y eso tiene un coste. También es importante la movilidad. Hay que potenciar la capacidad para conocer otros mundos distintos al de la facultad donde el profesor estudió y ha ejercido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2005