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sábado, 23 de julio de 2005
LUCHA CONTRA EL TERRORISMO | Reacciones

La policía de Nueva York practica registros por sorpresa en el metro

Los grupos de derechos civiles cuestionan la legalidad de la medida

"Si va a coger el metro, el tren o el autobús, mejor deje su mochila en casa". Es la recomendación que lanzan desde el jueves por la tarde las televisiones locales a los neoyorquinos, para advertirles de que se pueden topar con registros sorpresa de la policía (NYPD) en las estaciones de la ciudad. Una medida que crea controversia, porque es la primera vez que se llega a este extremo en la ciudad más cosmopolita de Estados Unidos y quizás del mundo.

"Es algo con lo que nos ha tocado vivir", justifica el alcalde de la ciudad de los rascacielos, Michael Bloomberg. Para nadie es un secreto que la red de transporte público de Nueva York es muy vulnerable. Y desde los ataques del 11-M en Madrid esta realidad es aún más evidente. La medida puesta en marcha ayer se mantendrá con carácter indefinido y sólo se había visto antes en la ciudad durante grandes eventos, como la pasada Convención Republicana.

"Lo que me extraña es que millones de personas puedan moverse por el metro sin que nadie les haya registrado sus maletas o paquetes antes", comenta un joven de la vecina Newark tras pasar por uno de los retenes policiales en la estación de Penn Station, uno de los nudos de comunicación más conflictivos.

Se calcula que la red de transporte metropolitana de Nueva York -el metro tiene 490 estaciones y 27 líneas- es utilizada por siete millones de personas durante los días laborales, de los que 4,5 millones corresponden al metro. Los expertos en seguridad dicen que estas inspecciones sorpresa son efectivas porque pueden desbaratar un plan de ataques en cadena como los que se han vivido en Londres. Pero Rob no piensa así. "Los terroristas encontrarán otra vía para subir las bombas a los trenes", afirma. "Puede ser un obstáculo", comenta otro viajero que tampoco se muestra convencido.

El control más evidente estaba en la estación de metro de Grand Central, donde seis policías custodiaban uno de los múltiples accesos a la estación de metro. Y si alguien se negaba al registro, le impedían entrar, aunque no era motivo de detención.

Los neoyorquinos nunca han considerado su metro como un lugar seguro. Además, las autoridades locales no tienen información específica sobre una eventual amenaza. Pero la ciudad está siempre alerta tras los trágicos eventos del 11-S contra las Torres Gemelas. En una de las principales estaciones en Brooklin, donde la población afroamericana es más grande, un hombre negro que portaba una gran maleta dijo que le inspeccionaron por ser de esa raza.

Las organizaciones que defiende los derechos civiles ponen en cuestión la legalidad de la medida. Por eso, el abogado Norman Siegel se está moviendo por las estaciones para ver cómo se practican los registros. Christopher Dunn, responsable legal de la New York Civil Liberties Union, insiste en que estos registros pueden ser "problemáticos" porque pueden estar fundados en la apariencia racial o religiosa. "La policía puede y debe investigar con agresividad, pero que estas inspecciones se hagan sin que existan sospechas fundadas es contraria a los valores constitucionales más básicos", remacha. Ray Kelly, máximo responsable de la policía de Nueva York, dice que la selección la hacen los policías "guiándose por el sentido común" y dando prioridad a los bultos.

Un cartel advierte de los eventuales registros de mochilas y paquetes en el metro de Nueva York. / REUTERS

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