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Alfredo Valenzuela recopila 21 entrevistas con personajes raros

Vila-Matas prologa las conversaciones de 'Leones y camaleones'

Tras sus sabrosas Entrevistas con los vampiros, Alfredo Valenzuela, periodista cultural de la Agencia Efe en Sevilla, ha reunido en Leones y camaleones (Renacimiento) 21 entrevistas con personajes raros, estrafalarios, atípicos, inadaptados o anónimos.

Pero no sólo hay escritores en este conjunto disjunto, "homenaje a la rareza literaria", que prologa Enrique Vila-Matas (otra víctima feliz del incisivo Valenzuela, al que compara con el legendario entrevistador de La Vanguardia Del Arco). El libro recoge entrevistas con una musa renegada, María Larrañaga, viuda de Agustín de Foxá, que en apenas tres frases deja al viejo prócer de las letras hecho un trapo; con un personaje de "carne y hueso", el malagueño Luisito Sanjuán, que apareció con su nombre real en una docena de libros distintos y que se esfuerza sin mucho éxito en afirmar "soy una persona normal"; con un futbolista que jugó un Mundial, Miguel Pardeza, "y que escribe mejor que González-Ruano, autor en el que es especialista"; con un traductor del Ulises de Joyce, el catedrático de la Universidad de Sevilla Francisco García Tortosa...

Entre los escritores más conocidos están los poetas Leopoldo María Panero y Vicente Núñez, el chileno Alejandro Jodorowsky y Aquilino Duque ("raro por obvias razones azules", dice Valenzuela).

Pero, si hay que elegir raros entre los raros, el periodista cree que el récord lo ostentan el coronel de la Legión Antonio Reyes Mateo, "novelista que se distinguió en los combates del Ifni de 1958 y que leía las Obras completas de Ortega en el monte Gurugú"; Juan Luis Romero Peche, escritor subversivo y libelista, prematuramente fallecido; Rodrigo de Zayas, "descendiente de Jefferson y culto de abrumar"; Pepe Cala, "el único poeta que ha pretendido figurar como tal en las Páginas amarillas y que ha salido desnudo en la revista Lib", y Leopoldo de Trazegnies, peruano especialista en el Quijote que hace ediciones mínimas de sus libros "porque sólo le interesa que lo lean sus amigos, a quienes además regala sus obras".

En la lista están también Carmen de Zulueta, institucionista, políglota, hija del primer ministro de Estado de la República, nonagenaria, usuaria de Internet, vecina de la Quinta Avenida de Nueva York y memorialista; el escritor bartlebyano Diego Carrasco; o José Alcalá-Zamora, académico de la Historia, sonetista porno y el único hombre que corrió la maratón en la bodega del barco.

Sentido del humor

La entrevista más larga del libro es la del sevillano Vicente Tortajada, a quien Valenzuela califica como "auténtico portento en lo humano y lo intelectual, sabio y gran persona", que fue poeta, novelista, crítico, traductor "y la persona con mayor sentido del humor, bien que un humor inteligentísimo, que he conocido en mi vida". De él obtuvo Valenzuela la respuesta "más realista" de todas: "Le pregunté qué le parecería que legalizaran la marihuana y me contestó: 'A mí me trae sin cuidado, mientras yo tenga...'. Resulta que estaba enfermo y la usaba con fines terapéuticos, lo que daba todavía mayor sentido común a la respuesta".

Para Valenzuela, Leones y camaleones es un libro complementario con el anterior, Entrevistas con los vampiros: "Si tuviéramos que ponernos semióticos, en ese libro estaban los integrados y en este nuevo están los apocalípticos". Aquellos integrados eran Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Jorge Edwards, Fernando Savater, Javier Cercas, Luis Mateo Díez, Luis Alberto de Cuenca, Juan Manuel Bonet, Andrés Trapiello, Espido Freire y Carmen Posadas, entre otros.

Valenzuela reivindica la componente literaria del género de la entrevista; el periodismo cultural en España, afirma, "está lamentablemente solapado por la desmesurada atención que los medios conceden a la política y a los deportes".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de junio de 2005