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lunes, 13 de junio de 2005
Reportaje:

Tras los pasos de Alonso Quijano

La Biblioteca Nacional despliega en una exposición los mejores mapas del 'Quijote'

La Biblioteca Nacional es una gran caja de sorpresas. En apenas tres meses, Carmen Líter Mayayo, especialista en Cartografía, junto con su equipo a su cargo, ha espigado los copiosos fondos que atesora hasta hallar 50 gemas documentales. Con ellas han compendiado una exposición sin precedentes denominada Los mapas de Don Quijote. Se trata de una selección cartográfica, inducida desde dos catálogos de libros ilustrados, hispanos y extranjeros, que la Biblioteca Nacional albergaba. Con la cosecha recolectada y para su exhibición al público, la han dividido en tres grandes ámbitos. El primero comprende los planos que documentan los viajes realizados por Miguel de Cervantes, en los que granó su experiencia vital.

El segundo escenario muestra los mapas donde se desarrolló el prodigioso relato de su universal hidalgo, entre Argamasilla de Alba, de la que partiera con sus armas un radiante amanecer, y su bienamada Barcelona. La Ciudad Condal, que Cervantes definió como "flor de las bellas ciudades del mundo", aparece retratada en una bellísima lámina en perspectiva caballera, esto es, desde una mirada ligeramente diagonal que permite admirar la profundidad de su caserío, a la sazón, en el siglo XVII, amurallado por una cerca medieval.

Y el tercero de los escenarios de la exposición da cuenta de las principales ciudades europeas donde se editó su portentoso libro, desde Londres y Bruselas hasta Lisboa.

De tal manera que el visitante puede informarse sobre los periplos que el escritor y militar alcalaíno consumó, que se desenvolvieron en un cuadrilátero cuyo límite más septentrional fue la ciudad de Milán. La más meridional de sus visitas fue Orán, la urbe de Argelia adonde regresó en misión militar, como correo, tras haber permanecido cinco años cautivo en Argel hasta su liberación por rescate en metálico abonado por frailes trinitarios.

Hasta allí fueron a parar sus huesos, tras ser hecho preso en alta mar por corsarios turcos cuando regresaba herido desde las costas griegas de Lepanto, en el límite más oriental de sus viajes. Al Occidente, Miguel de Cervantes llegó hasta la isla Terceira, en el archipiélago de las Azores, a las que accedió destinado en misión militar. No pudo visitar América, pese a mostrar hacia el Nuevo Continente un intenso afecto.

Los mapas de esta sección dan cuenta también de sus recorridos por Italia, en 1568 y 1575, Messina, Lucca, Ancona, Venecia... como acompañante del duque de Sessa. En cuanto a los planos correspondientes al propio relato quijotesco, jalonan las paradas del caballero y su escudero con tal lujo de detalles que los cartógrafos en tal empeño concernido parecieron olvidar por completo que se trataba de una narración ficticia. Así, todos sitúan la ínsula Barataria, donde Sancho Panza recibió la gobernación de un territorio, entre las localidades aragonesas de Ejea y Alcalá de Ebro. Sin embargo, recientes especulaciones -porque desde que fuera escrito El Quijote no ha cesado la imaginación de sus cabalgadas por el corazón de España- señalan que la ínsula pudo haber sido más bien una península enclavada en la juntura de los ríos Tajo y Guadiela, en la Alcarria, región vecina de La Mancha, bien conocida por Cervantes durante sus viajes como recaudador de tributos. Resulta, pues, emocionante ver la lid librada entre Tomás López, padre de la cartografía científica hispana, y el erudito Juan Antonio Pellicer para trazar, sobre sendos mapas, y en pleno siglo XVIII, el trayecto del hidalgo más ajustado... a la ficción.

De aquel siglo la exposición muestra otra joya de singular valía: es un plano alzado a mano por el arquitecto Juan de Villanueva en 1781, con escala en 160 varas castellanas, sobre las 13 lagunas de Ruidera, que Cervantes creía que eran nueve.

Destellan vistas de distintas ciudades como París desde el Sena, cruzado por el Pont Neuf, Amberes o Sevilla. Un raro mapa de Madrid hecho en 1700 desde la ciudad alemana de Augsburgo por Baltasar Probst, donde llama Xarama al río Manzanares.

Los mapas del Quijote. Martes a sábado, de 10.00 a 20.30. Domingos y festivos, de 10.00 a 13.30. Biblioteca Nacional. Paseo de Recoletos, 20.

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