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martes, 31 de mayo de 2005
AL INSTITUTO SIN CHANCLAS NI ESCOTES | AULAS

Un instituto de San Fernando prohíbe algunas prendas para fomentar el decoro

El Consejo Escolar de La Bahía ha aprobado esta normativa que critican algunos alumnos

El IES La Bahía de San Fernando se ha sumado a la iniciativa de dos institutos sevillanos y ha decidido prohibir a los estudiantes el uso de ciertas prendas "no decorosas". Al aplauso de padres, profesores y ciertos alumnos se enfrenta otro sector de las aulas, aunque la medida se está respetando.

No a las minifaldas. No a las chanclas. No a los pareos. No a los bañadores. No a los excesivos escotes. Los mandamientos del Instituto La Bahía, de San Fernando (Cádiz) prohíben expresamente el uso de una decena de prendas a sus alumnos. La normativa está vigente en el centro desde hace cuatro años pero ha sido un mes cuando la dirección, a propuesta del Consejo Escolar, ha decidido hacerla respetar. Todos los centros escolares tienen autonomía para dictar sus propias normas en cuanto a indumentaria siempre que lo apruebe el Consejo Escolar.

La directora, Concha Hidalgo, cree que esta medida fomentará el decoro entre los estudiantes. Lo dice después de haber visto desfilar por las aulas a jóvenes en bermudas, a chicos con camisetas sin mangas, a chicas envueltas en un pañuelo y sandalias. "Esto no es la playa", sentencia. El instituto La Bahía defiende su derecho a regular el modo de vestir de sus estudiantes.

"Son personas que se preparan para un futuro. Desde las aulas tenemos que fomentar un respeto a las formas", insiste la directora, sorprendida por que la decisión tomada haya saltado a los medios de comunicación. La medida impide la entrada al centro a alumnos que porten algunas de las prendas prohibidas. Ropa perseguida, que aparece recogida en un folio que se ha distribuído por las clases.

Ellos no pueden calzar chanclas playeras, ni lucir en la cabeza gorras, pañuelos o sombreros. Pueden usar camisetas pero no valen de tirantes. Tampoco las que no tienen mangas. Se censuran también las calzonas y los bañadores. El vestuario de ellas se restringe todavía más. Se les impide llevar cualquiera de las prendas prohibidas para los chicos y, además, tampoco se permiten escotes excesivos, bikinis, complementos playeros como los pareos, faldas por encima de las rodillas, tops o pantalones demasiado bajos.

La normativa interna del centro llevaba cuatro años haciendo un llamamiento a los alumnos para que acudan a clase con ropa apropiada para la actividad educativa, pero sin éxito. "Hay muchas niñas que venían como si fueran a la playa o a la discoteca", comenta María del Carmen Pérez, de 15 años, estudiante de 3º de ESO. "Había cosas que nos estaban alertando. Como pantalones cada vez más bajos o minifaldas cada vez más cortas", explica la directora. Asegura que más que faldas parecían cinturones anchos. Por este motivo, durante una de las últimas reuniones del Consejo Escolar se instó al centro a aplicar de manera más exhaustiva la normativa ya existente.

Desde entonces, las prendas prohibidas casi han desaparecido del instituto. Principalmente, porque a quien las lleve se le impide entrar. "Cuando se descubre a alguien, se le invita a marcharse a casa y cambiarse de ropa. Si no puede por algún motivo, le instamos a que no lo vuelva a hacer al día siguiente", aclara Hidalgo. El incumplimiento de la norma es considerado una falta pero, hasta ahora, no ha sido necesaria ninguna sanción.

La directora mantiene que el respaldo a la iniciativa ha sido total. Se basa en que los 23 miembros del Consejo Escolar la aprobaron por unanimidad. A favor están los profesores y los padres. La presidenta del APA, María Jesús Sánchez, no ha recibido queja alguna de ningún progenitor: "No se está pidiendo nada del otro mundo. Sólo que se guarde un poco la compostura en clase".

La responsable del instituto hace hincapié en que fueron los representantes de los alumnos en el consejo los que propusieron la medida. Pero entre los estudiantes hay división de opiniones. Una de ellas, María del Carmen Pérez se posiciona a favor de la norma: "Se habían rebasado algunos límites". También su amiga Claudia Peñalver, de 15 años: "Lo veo bien porque se iba enseñando mucho". Ambas caminan juntas al colegio junto a otra compañera de la misma edad, María Jesús Acebo, que estudia 2º y pertenece al bando de los indignados. "No hay derecho. Yo soy muy calurosa. En clase no hay aire acondicionado y no podemos ir con tirantes", aclara María Jesús.

Antes de que toque la primera sirena de la mañana, una pandilla se sienta a las puertas del instituto. "Habría que hacer algo. Venir todos en bañador para protestar. A ver si así nos mandan a todos a casa", comenta uno al que llaman Ratón. Pero la sugerencia de protesta queda sin respaldo. Atilana, de 14 años, recuerda que un instituto vecino no prohíbe ninguna prenda. "Estamos discriminados", asegura. Javier, de 15 años y estudiante de 2º, dice que es "vergonzoso" que no se respete la libertad de elección de cada uno. Lo dice furioso, enfundado en un chándal de pantalón largo.

Reglas a la carta

Las prohibición del uso de algunas prendas para asistir a clase es algo que cada centro puede determinar con completa autonomía. La Consejería de Educación no impone ninguna norma, sino que es cada Consejo Escolar -en el que están representados todos los sectores de la comunidad educativa- el que lo hace a través de su Reglamento de Organización y Funcionamiento.

La decisión del Consejo Escolar del Instituto La Bahía de San Fernando (Cádiz) la tomaron ya, en 1998, otros centros, como el Carlos Haya y el Fernando de Herrera, ambos de Sevilla. Los dos institutos mantienen la medida desde entonces sin problemas. Julia García, directora del Carlos Haya, quiere dejarlo bien claro: "Desde el principio no hubo ningún tipo de conflicto. Los alumnos lo han aceptado con normalidad todos estos años". Por su parte, Carlos Martín, jefe de estudios del Instituto Frenando de Herrera -donde sí se produjo una respuesta en contra de algunos estudiantes y recogida en 1998 por los medios de comunicación- dice que "la norma sigue en vigor. Además el conflicto nunca existió. Fue una exageración de algunos periodistas".

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