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Los vecinos de Natzaret recorren el barrio en contra del narcotráfico

La policía vigiló la casa del menor condenado por un asesinato

Vecinos de Natzaret, entre 300 y 350, volvieron ayer a echarse a la calle en contra del narcotráfico en el barrio. A la cabeza de la protesta iban los padres del joven que murió asesinado en octubre pasado. La marcha pasó por delante de la casa del autor del crimen, un menor condenado a ocho años de internamiento, ante la que se profirieron gritos, bajo la vigilancia de agentes de la policía nacional.

"¡Traficantes fuera, basta ya!". Ése fue ayer el lema exhibido por los vecinos de Natzaret que participaron en una marcha, la décima protesta en los últimos meses, que discurrió por distintas calles del barrio, especialmente por aquellas en las que el tráfico de drogas, según ellos, es la práctica diaria. La parada más tensa del recorrido se produjo cuando los participantes de la manifestación, convocada por la coordinadora de vecinos de Natzaret, se detuvieron ante el chalé que ocupa la familia del menor procesado por la muerte de un disparo de Carlos Estors, de 23 años, el 13 de octubre pasado. Los padres de la víctima son críticos con la sentencia que ha establecido ocho años de internamiento en régimen cerrado y tres de libertad vigilada como medida para el autor de los hechos. Agentes de la policía nacional controlaron los puntos más delicados del recorrido, que ayer incluyó la colocación de una pancarta en el antiguo cuartel de la Guardia Civil, mientras los manifestantes exhibían carteles contra de lo que consideran "impunidad" de los traficantes en el barrio.

Los vecinos reclaman inspecciones de la agencia tributaria, control de la adjudicación de becas y ayudas a familias que, a su juicio, burlan el sistema porque disfrutan de ellas mientras se dedican a actividades ilícitas que les proporcionan capacidad económica para poseer vehículos varios de gran cilindrada.

La Coordinadora de Vecinos está a la espera de que la Generalitat, tal como les anunció hace dos semanas el presidente Francisco Camps, fije una fecha en la que se celebre una reunión con la participación de representantes también de la Administración local y de la Delegación del Gobierno. Los vecinos, que anunciaron ayer que persistirán en la convocatoria de protestas, insistieron en que "el abandono es manifiesto, hasta de la Justicia, mientras el dinero se tira para grandes proyectos ignorando la necesidad de la población".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de mayo de 2005