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sábado, 19 de marzo de 2005
Reportaje:

La cara que le espera

Un laboratorio escocés envejece los rostros por Internet mediante un 'software' de gran realismo

Muchas páginas web prometen al visitante quitarse 10 años de encima, pero sólo una le ofrece ponerse 40: la del Laboratorio de la Percepción de la Universidad escocesa de Saint Andrews (www.perceptionlab.com). Los científicos de ese centro han desarrollado un software que predice cómo será una cara joven cuando deje de serlo. El servicio de la consulta es gratis, naturalmente: poca gente pagaría por eso.

A modo de demostración, el laboratorio ha aplicado su técnica a las caras de varias celebridades que murieron jóvenes (véase la muestra de arriba). El sospechoso flequillo de James Dean tiene su explicación. Los científicos han supuesto que el actor se habría mandado hacer unos injertos capilares de haber llegado a la edad en que toda rebeldía tiene causa. Quizá también se habría aplicado unos liftings, pero la textura de la piel y su aspecto manchado seguirían delatando la verdadera edad de su cara, según los investigadores.

Si usted ya tiene una edad, y por tanto no necesita saber cómo envejecerá, puede hacer un experimento todavía mejor: introduzca una foto de cuando era joven y aplíquele la transformación. ¿Se parece en algo a su cara actual? ¿No se parece en nada? ¿Tal vez necesita un injerto capilar?

Para crear su programa, el equipo generó primero una descripción matemática del promedio de muchas caras jóvenes y del promedio de muchas caras viejas, y averiguó la transformación necesaria para convertir el primer promedio en el segundo. Esa transformación puede aplicarse después a cualquier cara individual, siempre que su dueño sea capaz de aceptar que va a envejecer como todo el mundo.

Además de envejecer, el software escocés permite otras aventuras menos traumáticas. Puede convertir un rostro caucásico en afrocaribeño, o un asiático oriental en asiático occidental. Y cambiar su cara de sexo. Y saber cómo le habría retratado Modigliani, Botticelli o El Greco, o qué tal resultaría como un héroe de tebeo, o con unas copas de más. La opción más peligrosa es la de transformarse en apeman, o el hombre-mono: a veces el resultado es demasiado parecido al original.

El trabajo de los diseñadores del programa no es una mera frivolidad o una fuente de disgustos. "Diseñamos esta tecnología para que los psicólogos estudiaran cómo el cerebro interpreta las caras, una función social de enorme importancia que nos ayuda a reconocer a los amigos, elegir pareja o leer las emociones de la gente", explica el investigador Bernard Tiddeman en una nota de Saint Andrews.

Pero el software encontró después otras aplicaciones en la industria del ocio, la planificación de las operaciones de cirugía estética y la búsqueda de personas desaparecidas largo tiempo atrás. La web también recluta donantes de cara que quieran prestar su imagen para una serie de experimentos que el laboratorio tiene en marcha.

En cualquier caso, la mejor cara no es la que genera el software. Es la que se le queda a uno.

Así hubieran envejecido Marilyn Monroe y James Dean, según el software del Laboratorio de la Percepción. / UNIVERSIDAD DE SAINT ANDREWS

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