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CARTAS AL DIRECTOR

La abstinencia y la ciencia

Como científico que soy, uno más de los muchos que hay en España, me avergüenza que se publiquen trivialidades con la única finalidad de ofrecer una tribuna "científica" a determinados poderes institucionales. Decir que la abstinencia en las relaciones sexuales (o la práctica de las mismas dentro de la fidelidad inquebrantable a una pareja sana) reduce el riesgo de contagio del sida es una trivialidad de tal calibre que su proclamación como "hecho científico" constituye, ni más ni menos, un insulto a la ciencia. La publicación de estas trivialidades en alguna revista científica "de prestigio" no hace más que minar la credibilidad de la revista en cuestión.

Imagínense la siguiente noticia: una comisión de los más reputados científicos de todo el mundo ha publicado un artículo revolucionario. Durante años han utilizado sofisticadas supercomputadoras para simular un modelo de tráfico sin coches ni nada que circule. Se pretendía aportar evidencia científica a la conjetura según la cual la abstinencia en la conducción podría producir una reducción drástica en el número de víctimas directas e indirectas debidas al tráfico. Los resultados parecían concluyentes, pero sólo ahora, tras un experimento práctico realizado en Uganda, dichos resultados han sido absolutamente confirmados. El experimento en cuestión, llamado plan ADC (Abstinencia De Coche), promovió durante todo un año la abstinencia en la conducción. El número total de víctimas mortales en accidentes de tráfico, en un país donde se contaban por cientos, se redujo en un año a sólo 25. De estas 25, todas ellas fueron personas que no tuvieron en cuenta el plan ADC y se empecinaron en utilizar el coche. Entre las personas que sí utilizaron el plan ADC, la mortalidad se redujo por encima incluso de las previsiones más optimistas: a cero. Todos los científicos participantes en este estudio coinciden: es hora de dejar a un lado las cuestiones ideológicas, políticas o religiosas, y rendirse a la demoledora evidencia. Se demuestra así que el plan ADC es un instrumento eficaz en la lucha contra la mortalidad debida a los accidentes de tráfico.

¿Ridículo? Provocaría risa si no fuera trágico.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de enero de 2005