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lunes, 6 de diciembre de 2004
Reportaje:

El descubrimiento del arte

El Museo Pedagógico de Arte Infantil ayuda a los niños a entender las creaciones artísticas contemporáneas

Qué es para vosotros el arte?". "Es hacer dibujos, por ejemplo, muy bonitos". "Es aprender con plastilina". "Es utilizar la imaginación para pintar". Quien pregunta es la monitora del Museo Pedagógico de Arte Infantil de la Facultad de Bellas Artes de la Complutense. Quienes responden, chavales de siete años. Han ido al museo de la mano de su profesora para adentrarse, a su manera, en el mundo de la creación.

La monitora sigue preguntando al tiempo que les va mostrando diapositivas en la pared de obras de materiales reciclados de Marcel Duchamp, Chema Madoz y Meret Oppenheim. "¿Se puede hacer arte con un objeto reciclado?". "¿Y arte reciclado?", les interroga.

Con esta fórmula de preguntas y respuestas, los alumnos van cayendo en la cuenta ellos solos de lo que significa el arte y las distintas demostraciones que tiene. La monitora sólo les da pistas, va guiándoles poco a poco, porque han de ser ellos los protagonistas de su descubrimiento.

Tras el tiempo de preguntas y respuestas, los niños se ponen manos a la obra y con un vaso de plástico, palillos y cucharas de plástico hacen su propia pequeña obra de arte, inspirándose en las obras que han visto. Después, dibujan lo que han hecho y luego salen al estrado a contárselo al resto de los compañeros.

"Es una buena manera de que los niños comprendan el arte de su tiempo", explica la profesora titular del área de Didáctica de la Expresión Plástica de esta facultad, María Acaso.

El Museo Pedagógico de Arte Infantil nació en 1980. Y, aunque en los primeros años su objetivo fue investigar sobre la cultura visual infantil, desde los noventa se dedicó a analizar la enorme influencia que los medios de comunicación proyectan en los dibujos de los niños. "Si, por ejemplo, les dices que pinten su familia, en más de la mitad de los dibujos va a aparecer alguna influencia de los medios de comunicación. Desde un pokémon [personaje animado japonés] hasta algo relacionado con la película La guerra de las galaxias", señala María Acaso.

El departamento de Didáctica de esta facultad ha sacado varias conclusiones de los dibujos que han hecho los niños durante este tiempo (el museo tiene recopilados 10.000 dibujos y 1.000 piezas tridimensionales realizadas por chavales). La primera trata sobre la evolución del dibujo infantil. ¿Cómo es esa evolución? "De tres a seis años, el niño hace garabatos; de los seis a los 10, dibujos esquemáticos como casas, árboles..., y a partir de los 10 es cuando empiezan a comparar sus dibujos con la realidad y a darse cuenta de que lo que han hecho no se parece en nada a la realidad. Ésa es la razón por la que muchos dejan de dibujar", explica Acaso.

Y ahí debe estar la labor del profesor para que no dejen de hacerlo. "El dibujo es el comienzo de la escritura, desarrolla la habilidad motriz", señala esta profesora. Y añade: "En el dibujo infantil no hay ni buenos ni malos. Cualquier dibujo ayuda a desarrollar el pensamiento simbólico y la creatividad aplicable a la vida del niño. No hay que educarles para que sean artistas, sino porque es válido para el resto de su vida".

En la pregunta está la intención: "Y si hacéis un dibujo que no es bonito, ¿es arte?", pregunta la monitora. "Depende si te ha gustado hacerlo", contestan seguros los niños.

Niños en el Museo Pedagógico de Arte Infantil de la Facultad de Bellas Artes de la Complutense. / SILVIA NUERE

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