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jueves, 30 de septiembre de 2004

Bunbury y Carlos Ann cantan los atormentados versos de Panero

Un libro-disco reúne poemas recitados y canciones sobre sus escritos

Leopoldo María Panero (Moviedisco / El Europeo) es un objeto tan atractivo como insólito: un cuidado disco-libro con dos CD donde los cantantes Carlos Ann y Bunbury se unen a los escritores José María Ponce y Bruno Galindo para cantar y recitar los atormentados versos de un poeta que reside desde hace años en el Hospital Psiquiátrico de Tafira, en Canarias. Leopoldo María Panero podría convertirse en un espectáculo de directo.

Carlos Ann, iniciador del proyecto en 2001, aclara los motivos de que nunca consultaran con Panero: "No queríamos estar condicionados por conocerle. Además, a nadie le gusta que se recorten sus textos y aquí era necesario. Para evitar interferencias, tampoco pedimos permisos, ni siquiera a la discográfica de Bunbury; no estaba claro que llegaría a editarse. Cuando estuvo terminado, nos sentíamos orgullosos y decidimos compartirlo: simplemente, contactamos con su editora, Visor, para los asuntos legales imprescindibles. Hemos mandado el resultado a Leopoldo al hospital donde está internado y esperamos que también le llegue algo de dinero", cuenta.

Bunbury se apuntó casi inmediatamente a la idea. "Nos asombraba que no se hubieran musicado sus poemas, que son mejores que el 99% de las letras que se escriben hoy en día. Más tarde, nos enteramos de que el cantante vasco Ruper Ordorika había adaptado Peter Punk, que también interpretamos nosotros. Y hoy mismo nos han contado que los hermanos Luis y Santiago Auserón estuvieron trabajando sobre los versos de Leopoldo. En sus libros, hemos encontrado referencias al rock, que imagino que vienen de aquella fascinación del underground español de finales de los setenta por Lou Reed y todo el rollo neoyorquino, la tríada 'sexo, drogas y rock and roll', la onda Eduardo Haro Ibars".

Música y lectura

Mientras que algunos poemas se prestaban a metamorfosearse en canciones, otros fueron recitados y ambientados con música, unos fondos no siempre electrónicos. Bruno Galindo recuerda que fue al estudio barcelonés de Carlos Ann y le pidió elementos musicales -"un ritmo house, un fondo jazzístico"- que arroparan su lectura. "En los discos, aparecen temas que se grabaron a la segunda o tercera toma", cuenta.

José María Ponce, más conocido por su dedicación a la pornografía, muestra gratas maneras de locutor radiofónico: "Claro, yo trabajé en Onda Dos, la famosa emisora pop de Radio España, y allí hice desde continuidad a un programa sobre cantautores".

A la hora de buscar precedentes, no hay coincidencia: surgen los nombres de Laurie Anderson, Arnaldo Antunes o Anne Clark; se discute la aportación literaria de los verbosos raperos hispanos. "Queríamos evitar", explica Bunbury, "que se confundiera con esos discos bonitos donde muchos cantantes interpretan a un poeta, como lo que se ha hecho con Pablo Neruda. Éste es un producto no apto para cualquiera: Panero vive oficialmente en el mundo de la locura y eso no es una broma".

Carlos Ann ve posibilidades de convertir Leopoldo María Panero en un espectáculo de directo, "siempre que se le diera un matiz teatral, un aire de performance que evitara convertirlo en un recital de catacumba", aclara. A lo que remacha Galindo: "Leopoldo tiene muchos versos truculentos, pero nos quedamos con el ejemplo de su valentía humana, su gallardía ante las malas cartas que le ha repartido la vida".

Leopoldo María Panero. / RICARDO GUTIÉRREZ

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