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lunes, 26 de abril de 2004
Necrológica:

Estée Lauder, la gran dama de la industria cosmética

Estée Lauder, el último gigante independiente de la industria cosmética, que convenció a generaciones de mujeres de que sus cremas de belleza eran "tarros de esperanza" en la búsqueda de la eterna juventud, murió el sábado en su casa de la parte alta del este de Manhattan. Su familia afirma que tenía 97 años. La causa fue una insuficiencia cardiorrespiratoria, según su hijo Leonard A. Lauder.

"La persecución de la belleza es honorable", solía decir Estée Lauder. Y ella, sin duda, creía firmemente que el negocio de la cosmética también lo era. Nadie que no estuviera realmente convencido de ello podría haber hecho tanto para convertirse en una estratega internacionalmente respetada en la vieja lucha contra las arrugas, piel caída, bolsas e imperfecciones que tanto aborrece la mujer, y el hombre, aparentemente, prefiere no ver. Sus armas contra ello fueron las cremas, polvos, ungüentos, pociones y barros, algunos de los cuales contenían emolientes secretos. (...)

Sus esfuerzos culminaron con la creación de una empresa privada valorada en unos dos mil millones de dólares cuando salió a Bolsa en 1995. En 2003 contaba con 21.500 empleados y unas ventas de 5.120 millones de dólares. Sus productos son vendidos en más de 130 países en los cinco continentes.

Las empresas de Estée Lauder no se crearon oficialmente hasta 1946, pero sus raíces vienen de los años veinte, cuando fabricaba cremas faciales en el horno de gas de la modesta cocina de su tío John Schotz. Apoyada años después financiera y técnicamente por el empresario holandés Arnold L. van Ameringen, la compañía creció enormemente hacia el año 1950 con la introducción de un aceite de baño llamado Rocío de Juventud, cuya creación se atribuye a Lauder y a Van Ameringen.

Los años siguientes al comienzo de su casi mesiánica cruzada para dar a las mujeres la eterna juventud, Lauder comercializó una gran variedad de productos de belleza. (...) En total vendió unos 2.000 colores distintos y productos fabricados por cinco empresas diferentes, todas de su propiedad: Estée Lauder, Clinique, Origins, Prescriptives, y Aramis, para hombres. (...) Entre las fragancias creó Estée (1968), Azuree (1969), Aliage (1972), Private Collection (1973), Beautiful (1985) y Pleasures (1995). En 1995, la compañía alcanzó un acuerdo con Tommy Hillfiger para comercializar su perfume Tommy.

"Me encantan mis productos", dijo una vez Lauder. "Me encanta tocar las cremas, olerlas, mirarlas y llevarlas conmigo. A una persona le tienen que gustar sus creaciones si quiere que a los demás también les gusten".

A Estée Lauder también le gustaba tocar a sus clientes. Durante la época en que estaba construyendo su negocio, ella siempre aparecía por las tiendas en las que se vendían sus productos y, sin ningún tipo de provocación, sacaba de repente un tarro y aplicaba su contenido en la muñeca o en la cara del posible cliente para que su piel adquiriera un "suave resplandor". También supo entender las recompensas que proporcionaba la generosidad y era conocida en la industria por las muestras gratuitas que regalaba en las tiendas, en los actos sociales, en las pasarelas de moda, y especialmente por el concepto de "regalo al realizar una compra". (...)

Aunque la mitología de que hay mucho de la magia de la industria de la belleza regida por muchas mujeres, creen que Estée Lauder nació en el seno de una familia aristocrática en Europa, era una neoyorquina y no una aristócrata. Josephine Esther Mentzer nació en Corona, en Queens, el 1 de julio de 1908. Aunque su familia cree que fue dos años antes. Era la hija de Max Mentzer, dueño de un almacén de semillas y heno, y de Rose Schotz Rosenthal Mentzer, una mujer muy interesada en los regímenes de belleza. En la biografía que escribió en 1985 bajo el título de Estée, la historia de un éxito, Lauder recordó a su madre como una belleza húngara de madre católica francesa y de padre judío húngaro. (...) Cuando era niña, Estée, una pequeña rubia, era conocida por su piel adorable y su determinación de siempre tener buen aspecto.-

Estée Lauder. / ASSOCIATED PRESS

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