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domingo, 8 de febrero de 2004
Reportaje:

Silencio, se rueda

Manuel Trabajo crea la Escuela Andaluza de Cinematografía para impulsar el sector en la comunidad

Manuel Trabajo, sevillano de 28 años, se ha embarcado en un ambicioso proyecto para que los interesados en el séptimo arte no tengan que emigrar a Madrid o Barcelona. Después de pasar tres años en la capital de España estudiando Dirección de Empresas en la Universidad San Pablo y de realizar cinco cursos en distintas escuelas de cine, Manuel Trabajo decidió que Sevilla necesitaba un sitio para formar a sus futuros cineastas.

Hace un año y medio se puso manos a la obra y el mes pasado abrió sus puertas en la Alameda de Hércules la Escuela Andaluza de Cinematografía. El proyecto le ha costado 300.000 euros, inversión que ha realizado en solitario; aunque ha solicitado ayudas públicas.

El centro, que por ahora no tiene ninguna homologación de la Consejería de Educación, ocupa 550 metros cuadrados repartidos en tres locales, casi contiguos, en plena Alameda, un barrio en el que se mueve lo más alternativo de la cultura sevillana. La cineasta Pilar Távora; el ayudante de dirección de muchas de las películas de Pedro Almodóvar, Álvaro de Armiñán; el director de teatro Julio Fraga; el compositor de bandas sonoras Pablo Cervantes, y la ayudante de dirección Dácil Pérez de Guzmán figuran entre el profesorado del centro.

"Mi idea es que la gente que quiera estudiar cine no tenga que marcharse fuera de Andalucía. No creo que sea tan importante el que la escuela carezca, por ahora, de un título homologado por Educación; porque la gente del sector cuando contrata a alguien lo que tiene en cuenta es el currículo", explica Manuel Trabajo.

Una colección de carteles de cine parece animar, desde las paredes del centro, a sus inquilinos. En un rápido vistazo se suceden títulos como Toro salvaje, Spartacus, Nosferatu, Gilda, E. T. y hasta El día de la bestia. Los 550 metros cuadrados del centro dan para mucho y las paredes todavía tienen huecos para las obras maestras que aún están por rodar.

La escuela ha empezado con 40 alumnos, de entre 18 y 45 años, que han llegado de distintos puntos de Andalucía. Ofrece cinco cursos, cada uno de dos años de duración y con 900 horas lectivas. De momento, el que tiene más éxito, con 18 estudiantes, es el de Dirección Cinematográfica. También se imparten Guión Cinematográfico y Televisivo, Montaje Cinematográfico/Posproducción Digital, Dirección de Fotografía/Operador de Cámara e Interpretación.

Lo que promete Manuel Trabajo, por una matrícula de 3.000 euros que según él es la mitad de lo que cuesta en cualquier escuela de Madrid o Barcelona, son muchas prácticas. "Cada alumno participará durante el curso en el rodaje de cinco o seis cortos. Los puestos irán rotando. La misma persona puede hacer en uno de director y en otros encargarse del sonido, la producción o ser el ayudante del director. Así la experiencia será más completa", asegura Trabajo.

Para poner en marcha la empresa, el director de la nueva escuela de cine ha contado con la colaboración de la oficina de Creación de Nuevas Empresas de la Confederación de Empresarios de Andalucía; pero sobre todo con el apoyo de la multinacional AVID, una reputada empresa de sistemas de edición y posproducción digital para el cine. "Hemos firmado un acuerdo con AVID y tenemos la mejor sala de edición, porque son equipos que acaban de salir al mercado", añade.

Los nuevos locos del celuloide

La única experiencia con el cine que tenía Jonás Peña, sevillano de 20 años, antes de inscribirse en la Escuela Andaluza de Cinematografía eran las horas que ha pasado en las butacas de las salas sevillanas.

Jonás, que trabaja en una tienda de alimentación, es alumno del curso de Dirección de Fotografía/Operador de Cámara. "Antes sólo había hecho un curso de fotografía, de los de formación a distancia. Confío en que el cine tenga futuro, porque es lo que quiero hacer", comenta el alumno. Como el resto de sus compañeros, Jonás ha comenzado con las clases teóricas, comunes para todas las especialidades durante dos meses.

Alberto Santaella, malagueño de 25 años, ha dejado su trabajo en la televisión local de Torremolinos (Málaga) y se ha mudado a Sevilla para estudiar Dirección Cinematográfica.

"Me licencié en Comunicación Audiovisual en Málaga y llevaba siete años trabajando en la televisión municipal, he hecho edición no lineal y también producción, pero a mí lo que realmente me gusta es el cine", dice Alberto. "En la facultad apenas hicimos prácticas, sólo un curso de fotografía; así que cuando me enteré de que aquí tendríamos la posibilidad de rodar de verdad, no me lo pensé dos veces", añade.

Si pudiera poner su nombre detrás del título de alguna película, Alberto no se lo piensa dos veces y dice: Clerks, una comedia norteamericana de 1994 escrita y dirigida por Kevin Smith.

Los alumnos, la mayoría chicos en casi todas las disciplinas, salvo en Interpretación, donde las nueve matriculadas son mujeres, están deseando trabajar en el aula de rodaje, donde les espera una cámara digital adaptada a cinematografía, entre otros muchos aparatos, todos por estrenar.

"El formato digital se acerca cada vez más a la calidad que ofrece el rodaje en cine, pero es mucho más barato. Así que por eso trabajaremos con los dos formatos", apunta Manuel Trabajo, director de la Escuela Andaluza de Cinematografía.

"Soy realista y sé que dedicarme al cine será bastante complicado y, especialmente, en Sevilla. Sin embargo, ha sido siempre uno de mis sueños. No quería cumplir 40 años y darme cuenta de que no había hecho lo que más me interesaba", confiesa Julio León, sevillano de 29 años. A Julio, que es operador de Telefónica, y también estudia Dirección, la película que más le gusta es Grupo salvaje, de Sam Peckinpah.

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