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viernes, 30 de enero de 2004

El Gobierno da marcha atrás en el envío de dos buques de guerra a Guinea en apoyo a Obiang

La fragata 'Canarias' y el buque logístico 'Patiño' zarparon ayer de Rota con casi 500 tripulantes

Horas después de que la fragata Canarias y el buque de aprovisionamiento de combate Patiño zarparan de la base de Rota (Cádiz), el Gobierno español dio ayer marcha atrás en el envío de los dos buques de guerra a Guinea Ecuatorial a petición del presidente Teodoro Obiang. Aunque Defensa aseguró que se trataba de una visita "de cortesía", estuvo rodeada del máximo secreto y no se confirmó oficialmente hasta ayer por la mañana, poco antes de que se suspendiera. La que fue colonia española vive una situación inestable, con rumores de golpe de Estado, en vísperas de unas elecciones legislativas.

La visita de los dos buques de guerra, según fuentes diplomáticas, se planteó durante la visita a Malabo de la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, en noviembre pasado, pero no volvió a abordarse hasta después de Navidades. La visita, agregaron dichas fuentes, era un paso más en la creciente cooperación entre los dos países, que incluye un capítulo de seguridad, con la formación de oficiales del Ejército ecuatoguineano en España y el envío de expertos de la Guardia Civil en control de fronteras.

Sin embargo, nunca hasta ahora se había producido la escala en el país de buques de guerra españoles, aunque sí de franceses y estadounidenses. Se trataba de un gesto "simbólico", según fuentes oficiales, y también de un "fuerte respaldo" al régimen de Obiang en un momento especialmente delicado, en opinión de los expertos.

A los rumores de golpe de Estado, frente a los cuales la presencia de los buques de guerra tendría efectos disuasorios, se sumaba la incertidumbre que rodea el proceso político interno. Ayer mismo comenzó la elaboración del censo para unas elecciones legislativas que deberían celebrarse entre marzo y mayo, pero aún no han sido formalmente convocadas. En diciembre de 2002 Obiang fue reelegido por siete años, en unas elecciones presidenciales denunciadas como fraudulentas por la oposición.

Inquietud de las familias

El envío de los buques estuvo rodeado del máximo secreto. El Patiño zarpó el martes de su base de Ferrol (A Coruña), sin que se informase del destino, aunque los marineros fueron vacunados de enfermedades tropicales, lo que provocó inquietud en las familias. Ayer por la mañana salió de Rota (Cádiz), junto a la fragata Canarias, para un periodo de 45 días. Además de las tripulaciones ordinarias, embarcan un contingente de Infantería de Marina cuyo número no ha sido precisado.

Sólo cuando ambos buques estaban ya en alta mar difundió la Armada una nota en la que explicaba que la agrupación, al mando del capitán de navío Javier Pery, realizaría "ejercicios de adiestramiento en aguas próximas" a Canarias, para posteriormente, "por invitación del Gobierno de Guinea", hacer "una visita de cortesía a alguno de los puertos de este país".

Fuentes diplomáticas indicaron que, aunque el programa no estaba cerrado, la agrupación tenía previsto visitar Malabo, y probablemente Bata, en la zona continental. Esta última escala obligó a Asuntos Exteriores a mantener conversaciones con Gabón, que tiene un contencioso con Guinea Ecuatorial por el islote de Mbagné y los supuestos yacimientos petrolíferos que lo rodean. Las conversaciones con Gabón, según fuentes oficiales, demoraron el anuncio de la visita.

La Oficina de Información Diplomática difundió ayer por la tarde un comunicado en el que daba cuenta del aplazamiento de la visita de los buques de guerra "de común acuerdo entre ambos Gobiernos". Según el texto, la suspensión se decidió "ante los aparentes malentendidos surgidos entre algunos partidos políticos de la oposición ecuatoguineana y en medios de comunicación españoles". Fuentes diplomáticas explicaron que la misión había generado inquietud entre las familias de los marineros y grupos de la oposición exiliados en Madrid, que se quejaron a Asuntos Exteriores.

El secretario de Estado de Exteriores, Ramón Gil-Casares, habló ayer con un miembro del Gobierno de Malabo, quien le expresó su malestar por las noticias sobre supuestos golpes de Estado en su país difundidas en España y le planteó que, "en las actuales circunstancias", ya no estaban interesados en la visita.

Por su parte, el embajador español en Guinea Ecuatorial, Carlos Robles Fraga, que recibió a mediodía la noticia de la suspensión de la visita, indicó ayer que la estancia de los buques de guerra era "un aspecto más de una relación bilateral que se caracteriza por el diálogo y la confianza" y que al Gobierno ecuatoguineano "le ha parecido bien" aplazar el envío de los buques "hasta momentos que sean políticamente menos mal interpretables".

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