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domingo, 18 de enero de 2004
Reportaje:

Novios cibernéticos

Mujer busca hombre, hombre busca mujer. La búsqueda no cesa, pero ya no es necesario moverse de casa. Tampoco del trabajo. Internet se ha convertido en una potente herramienta de seducción para solteros y divorciados sin agenda o alérgicos a intimar en los bares de copas. La Red es también un supermercado del amor y el matrimonio, una amplia discoteca sin humo y sin alcohol donde, sin embargo, es posible encontrar a un chico o a una chica e incluso enamorarse. Sin resaca, pero también sin miradas, sin saber si el flechazo virtual contará con suficiente química para transformarse en romance. Y sin saber cuántas verdades y mentiras habrá en el rostro o en el perfil elegido.

A principios de año, la revista Psychology Today estimó que de cada 100 usuarios de Internet, cuatro o cinco andan enredados en alguna relación emocional o amorosa. Si se acepta que hay unos 676.474.271 usuarios en todo el globo, se obtiene la vertiginosa cifra de 27.058.970 personas involucradas en deseos o afectos digitales. La cifra, sin duda espectacular, podría hacer sospechar a algunos, pero en realidad no es del todo cierta. Esther Gwinnell, autora de El @mor en Internet, publicado en 1998, calculaba ya ese año que unos 150.000 adultos entraban cada día en la Red para tejer amores virtuales. Gwinnell partía de los 30 millones de usuarios de Internet que se barajaban entonces y atribuía a uno de cada cien la finalidad amorosa, pero reducía en medio punto la cifra para no dar una visión exagerada o alarmante.

La Red es también un supermercado del amor y el matrimonio, una discoteca sin humo y sin alcohol donde es posible encontrar pareja e incluso enamorarse

La revista 'Psychology Today' estima que de cada 100 usuarios de Internet, cuatro o cinco andan enredados en alguna relación emocional o amorosa

Aunque no hay que olvidar que un porcentaje de estos amores nacen en la vida real aunque continúen luego en la Red, gran parte de esta corriente emocional se canaliza de modo errático a través de los miles de chats y otros canales de discusión que pululan por la Red. La vertiente más palpable y rudimentaria se asocia al llamado cibersexo. MSN acaba de cerrar sus chats gratuitos para impedir que los menores puedan caer en las garras de pedófilos o depravados. Los foros constituyen una aproximación más indirecta y sutil: aunque la intención de quienes se apuntan a un grupo contra el expolio de la selva amazónica o sobre poesía no sea intimar, algunos encuentran complicidades inesperadas e inician apasionados romances.

Más explícitos son los usuarios que buscan su media naranja a través de portales de encuentros como Match.com, Amor y Amistad, Meetic.com o Muchagente.com. Match, el más internacional, fue creado por cinco norteamericanas atentas a la necesidad de solteros y divorciados de ampliar su círculo de amigos. Según sus propias estadísticas, sólo en 2002, 90.000 usuarios de todo el mundo encontraron pareja en este portal. De acuerdo con sus datos, cada mes se celebran 85 matrimonios en el mundo gracias a Match, apenas el 1% de los emparejados. Sin embargo, el mexicano Antulio Sánchez, autor de La era de los afectos en Internet, calcula que sólo 15 de cada 100 flechazos cibernéticos se concretan en pareja. El futuro de estas ciberparejas en el mundo real es una incógnita. Diversos estudios les atribuyen una duración de entre uno y tres meses. Sólo una minoría traspasa esta barrera.

Para un navegador de Internet es fácil tropezarse con estos portales. Match está presente en la página principal de Hotmail, a través de MSN Amor y Amistad, y se anuncia en Terra y Yahoo. En esta última web, el usuario puede ver también anuncios que remiten a Meetic, un portal de origen francés que lleva algo más de un año en España y otros países europeos y americanos. Además, Meetic.com y Match.com aparecen como primera y segunda referencia en Google si se pide buscar pareja.

Eva, una administrativa de Barcelona de 27 años, encontró en la Red hace cerca de un año a su novio, un aparente desconocido que vivía a tres calles de la suya. "Tal vez nos hayamos cruzado alguna vez, pero no nos hubiéramos conocido de no ser por Internet", admite. Fue una amiga que había encontrado a su chico en la Red quien animó a Eva a seguir sus pasos. La administrativa había roto con su anterior pareja y quería conocer a nuevos chicos. Antes ya chateaba y había acudido a quedadas (fiestas convocadas desde la Red que reúnen a personas que se han conocido en Internet), "pero me pareció un método muy frío". Consideró más efectivo inscribirse en un portal de encuentros. "Antes de conocernos físicamente, me escribí durante un par de meses con el que ahora es mi chico, y cuando nos reunimos ya sabía que teníamos amigos comunes. En el portal donde me registré puedes buscar al chico que te interesa dentro de tu distrito postal. Eso nos facilita ahora quedar al final del trabajo". Antes de conocer a su novio, Eva pasó por una experiencia menos idílica con otro chico. "Al conocerle me llevé un chasco. Fue desagradable: no tenía el aspecto que decía tener ni coincidía con la foto. Le dije que me había mentido y me fui. No sé por qué hacen eso, ya que al quedar, el contraste es mayor", sostiene.

Jóvenes y solteros

Eva y su novio pertenecen, por edad, a la franja mayoritaria de usuarios. El 41% de los inscritos en Meetic tienen entre 25 y 34 años; el 31% son jóvenes entre 18 y 25 años, y el 17% gira en torno a los 35 y 44 años. Los mayores de 45 años sólo representan el 10%. "Son personas liadas con su trabajo, no tienen tiempo de relacionarse y utilizan esta herramienta tecnológica para buscar amigos afines", afirma José Ruano, director general de Meetic en España. Pero también puede haber solitarios y gente acostumbrada a ligar dentro y fuera de la Red.

Un buen porcentaje de solteros recalcitrantes o maduros recala en estos portales. El 60% de los registrados en Match nunca se ha casado y el 32% está divorciado. El 58% tiene 30 o más años; el resto, un 42%, está por debajo de esa edad. Abundan los licenciados o diplomados, pero no de forma exclusiva. En Muchagente.com, un portal "totalmente español", los promedios de edad no se apartan de los anteriores: el 45% se encuentra entre los 26 y los 40 años.

Pero la pujanza de los jóvenes entre los 18 y los 25 es notable, al alcanzar el 44% de los inscritos. Muchagente.com insiste en su carácter blanco y su desvinculación de "temas de sexo" o pornografía. Match y Meetic también hacen hincapié en su seriedad.

El número de usuarios que declaran estos portales es apabullante. Sonia Fernández, responsable de Match en España, recuerda que su portal ofrece 18 millones de perfiles en todo el mundo -más de un millón de ellos en Europa y 600.000 en España-, un ejemplo de globalización amorosa que facilita la búsqueda de almas gemelas en seis continentes. Meetic, por su parte, anuncia que en su portal español se registran 3.000 nuevos usuarios por día. Son cifras orientativas, ya que algunos abandonan su empeño poco después de inscribirse o consultan esas páginas de tarde en tarde. Más significativo es el dato de los que pagan una cuota o compran créditos para comunicarse de forma efectiva con las personas que les interesan, un porcentaje que no supera el 8% de los inscritos.

Amantes del secreto

LEER QUE ALGUIEN ES CULTO, respetuoso, de ojos azules y licenciado, ofrece cierta información, pero no una razón para enamorarse. No obstante, estos datos, bien analizados, puede evitar pasos en falso. Aunque siempre es posible toparse con fantasiosos o amantes del secreto, estos portales suelen ofrecer más información de una persona que la que espontáneamente da alguien de sí mismo en un chat. Aunque el nivel de sinceridad es diverso, hay usuarios que revelan con naturalidad que padecen una enfermedad crónica u otro dato relevante. No fue el caso de un poeta que conoció a una profesora de instituto a través de un foro literario.

La mujer había sufrido una ruptura amorosa y su necesidad de afecto se transparentaba. Iniciaron un romance y él se presentó en la ciudad de la profesora con un ramo de rosas y la mejor de sus sonrisas. No le había confesado on line que padecía anticuerpos de sida porque pensó que era mejor hablarlo. Para ella esa inesperada revelación fue el gran reto al que tuvo que enfrentarse antes de que las flores languidecieran.

Los portales de encuentros evitan estos malentendidos, pero generan otros.

En todos ellos se ofrecen consejos para garantizar la seguridad de los usuarios en sus primeras citas: quedar en un sitio público y concurrido; reservar directamente el hotel y ocultar la dirección si se viaja a otra ciudad para conocer al supuesto enamorado; informar a un amigo del lugar de la cita; abandonar

el sitio si se percibe algo oscuro; recordar que no hay obligación

de practicar sexo en el primer encuentro...

Estampa de un café cibernético.

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