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domingo, 18 de enero de 2004
Necrológica:

Uta Hagen, actriz

Uta Hagen, polifacética actriz teatral y profesora de interpretación, ha fallecido en su hogar de Manhattan, a los 84 años.

A lo largo de siete décadas, Hagen participó en obras de Shakespeare, Chéjov y Shaw, así como en obras de Albee y Tennessee Williams. Junto a su marido, Herbert Berghof -fallecido en 1990-, dirigió los Estudios HB en Manhattan y fue una aclamada actriz, además de profesora de interpretación y autora de literatura sobre el tema. Continuó enseñando tras sufrir una apoplejía y hasta pocos meses antes de morir. Realizó apariciones esporádicas en películas y en televisión, pero su vida se desarrolló principalmente sobre el escenario, y fue ahí donde encarnó la más variada gama de personajes.

Uta Hagen nació en Göttingen, Alemania, el 12 de junio de 1919. Su padre le puso su nombre por una estatua del siglo XIII que había visto en la catedral de Núremberg. Cuando Uta tenía siete años, la familia se mudó a Madison, en Wisconsin, donde su padre fue director del departamento de Historia del Arte en la universidad. Su madre era cantante de ópera. Desde la edad de seis años, cuando vio a Elisabeth Berger interpretar la Juana de Arco de Shaw en Berlín, quiso ser actriz. Estudió en la Real Academia de Arte Dramático en Londres, y en la Universidad de Wisconsin, y abandonó los estudios y su hogar para empezar su carrera de actriz.

Hagen realizó su debut profesional en 1937 con el papel de Ofelia en el Hamlet de Eva Le Gallienne, y fue aclamada por su papel de Nina (en La gaviota), su Desdémona en Otelo, la Juana de Arco de Shaw, o como Blanche Dubois en Un tranvía llamado deseo y en el papel principal de The country girl de Clifford Odets.

Se casó muy joven con el actor José Ferrer. Durante los diez años que duró el matrimonio, actuaron juntos en varias obras. Entre 1938 y 1947, actuó en siete obras de Broadway, incluyendo Key Largo (con Paul Muni) y Otelo (con Robeson como Otelo y Ferrer como Yago). El punto de inflexión, según afirmó, fue en 1947 cuando actuó en The Whole WorldOover bajo la dirección de Harold Clurman. La obra era mediocre, pero ella admiraba mucho a Clurman como director y como profesor, y fue en esa obra en la que conoció a Berghof, que sustituía a otro actor de la compañía.

Tras divorciarse de Ferrer, se casó con Berghof y ambos se dedicaron a enseñar interpretación en su Studio HB, en Bank Street, en Greenwich Village. En los años siguientes, enseñar a jóvenes actores se convirtió en algo tan importante para ella como su propia carrera. En uno de sus libros, A challenge for the actor, se mostró en desacuerdo con la afirmación de Shaw: "El que puede, lo hace. El que no puede, se dedica a la enseñanza". Para ella, "sólo el que puede debería enseñar".

En 1948, dirigió la compañía nacional de Un tranvía llamado deseo y luego sucedió a Jessica Tandy en el papel en Broadway. En 1950 interpretó el papel principal en The country girl. Esa interpretación le valió su primer premio Tony. Al año siguiente, por fin interpretó a Juana de Arco en la producción de Margaret Webster. Siempre fue clara y abierta en sus opiniones sobre política y derechos humanos, y en la década de los años cincuenta fue vetada por el Gobierno.

Incapacitada para trabajar en películas, televisión o para salir de gira por el país con sus obras, se concentró plenamente en la escena teatral neoyorquina. Era miembro del teatro Phoenix, pero cada vez interpretaba menos papeles.

El papel de Martha en ¿Quién teme a Virginia Woolf?, de Edward Albee se convirtió en su mejor interpretación. En 1962, el productor Richard Barr le ofreció el papel principal de la obra de Albee, entonces, todavía un desconocido. En la obra, un matrimonio, George y Martha (Arthur Hill y Uta Hagen) se enzarzan en una noche de iras enfrentadas y revelaciones. La interpretación de Hagen le dio una dimensión grandiosa a la obra, que significó un punto de inflexión tanto para la actriz como para Albee. La obra recibió cinco premios Tony, incluidos los de mejor interpretación para Hagen y Hill. En 1964, estrenaron la obra en Londres. En los años siguientes, Hagen realizó incursiones ocasionales en el teatro.

Ya fuera en el papel de una santa como en el de una perdida, anclaba firmemente todas sus interpretaciones en la realidad. A pesar de su fuerza en escena, dijo que siempre se había considerado una "actriz vulnerable". Cuando le preguntaron qué cualidades eran necesarias en una actriz para interpretar a Martha, Hagen afirmó, "inteligencia, voluptuosidad e hipersensibilidad", para después añadir, "sabiduría". Todas esas virtudes las poseía ella, y en abundancia. Creía que una interpretación debía cambiar sobre la marcha, según la identidad de los otros actores, la respuesta del público y el humor y el temperamento de la actriz. Por ejemplo, interpretó a Blanche, de Un tranvía llamado deseo, junto a Marlon Brando, Anthony Quinn (su favorito), Ralph Meeker, Richard Kiley y Jack Palance. "Si estás durante un tiempo con otro actor y tu interpretación no varía, eres un mal actor".-

Uta Hagen. / ASSOCIATED PRESS

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