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lunes, 8 de diciembre de 2003
OPINION DEL LECTOR

Inaudito

Los ciudadanos de Barcelona hemos perdido la fe y la confianza en nuestra Guardia Urbana.

El guardia urbano se ha convertido en un mero recaudador de impuestos, que actúa ajeno a los problemas de los ciudadanos, preocupado sólo por su sueldo y sus bonificaciones.

Grúas y gruistas acechan al despistado y al que deja cinco minutos el coche aparcado en zona de carga y descarga con los intermitentes puestos, aunque sea a las 3 de la tarde y aunque deje a su hijo en el interior del vehículo.

Haga usted una prueba: deje el coche aparcado delante de una zona de carga y descarga de un hotel. Descargue a su suegra y las maletas, vaya a la recepción. Cuando salga, su coche se lo habrá llevado la grúa. Le pasó a un señor de Zaragoza, que muy educadamente no salía de su asombro.

Otra más, deje su coche en la calle de Berlín, cualquier noche del sábado al domingo. Esta vez le ha tocado a un suizo. Pero dense una vuelta por las mañanas a las ocho por la misma calle de Berlín. Los camiones de reparto se colocan impunemente. Los líos que se montan son espectaculares. ¿Dónde están ustedes, señores guardias urbanos?, ¿Escondidos con sus grúas? Kafkiano, pero cierto.

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