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domingo, 7 de diciembre de 2003
Entrevista:Edgar Bronfman, Jr. | Dueño de Warner Music

"No hay diferencia entre robar un CD y piratearlo"

Edgar Bronfman, Jr. es, según Forbes, uno de los hombres más ricos del mundo. Para Wall Street es también uno de los más poderosos. Heredó el control de la empresa licorera de su familia, Seagram, donde se destilan el Chivas Regal y el Absolut Vodka. Obsesionado por hacer negocios en Hollywood, se hizo con Polygram, MCA, Universal Studios, Universal Music, Motown y Universal Pictures. Vendió Vivendi y su suerte cambió de rumbo. Ahora regresa con la compra de Warner Music.

La pasión de Edgar Bronfman, Jr. por la celebridad y el glamour cambió su perfil empresarial: de fabricante de bebidas a magnate de la industria del entretenimiento. El volumen de sus cuentas corrientes no puede siquiera cuantificarse. Su aspecto físico es legendariamente impecable y su vida se ajusta al perfecto esplendor del multimillonario. En su tiempo libre compone canciones para Celine Dion.

A golpe de talonario, construyó uno de los mayores imperios del sector bajo el nombre de Universal. Dispuesto a engrandecer aún más su negocio, firmó una operación de venta con Vivendi para comprobar inmediatamente que el acuerdo marcaba el principio del declive del grupo francés. Intentó volver a comprar los activos de cine y televisión, pero perdió la subasta frente a la NBC de General Electric.

"Ésta es la base del mercado: siempre hay un comprador y siempre hay un vendedor"

"Cada tres meses hay una versión nueva de cualquier producto electrónico de consumo"

Ahora, Bronfman regresa a los altares del sector con la compra de Warner Music, quizá el principio de un nuevo imperio. Ganó a la británica EMI en esa lucha por la división musical de Time Warner. Él y un grupo de inversores han pagado 2.600 millones de dólares por un catálogo que incluye a leyendas como Led Zeppelin. 250 millones salieron de su propio bolsillo.

Pregunta. No parece que sea un buen momento para entrar en el negocio de la música. ¿Por qué le interesaba Warner Music?

Respuesta. Existen varias razones. Está la oportunidad de dirigir Warner Music de forma más eficaz y centrarla más en el desarrollo de artistas, y creo que la empresa puede aumentar su cuota de mercado en el sector. En segundo lugar, disponemos de proyecciones muy moderadas respecto a la industria musical, pero creemos que, incluso así, podemos obtener buenos resultados. La tercera razón es que un elemento importante de su valor es la edición musical (la gestión de derechos de autor), que no está sufriendo tanto como la industria de la música en general. Y, en cuarto lugar, creo verdaderamente que, con el tiempo, quizá de aquí a tres o cinco años, las posibilidades que ofrece la distribución digital de música acabarán favoreciendo al sector. Así que nos parece que, al final, la propia industria tendrá cierta mejoría.

P. Se ha hablado de una oferta por Warner / Chappel Music, la compañía de ediciones musicales, por parte de Andrew Lloyd Webber, en Londres. ¿Existe esa oferta? ¿Tiene usted intención de buscar socios para esa división?

R. No tengo planes de buscar socios ni me interesa vender ninguno de los activos del grupo Warner Music.

P. ¿Existe algún truco mágico para conseguir unos inversores capaces de poner 2.600 millones de dólares para comprar una empresa en un sector cuyas ventas disminuyen año a año?

R. Creo que nuestra compra se basa en un plan muy conservador y muy bien pensado. Entendemos bien lo que tenemos que hacer para mejorar el negocio. Además, quiero señalar que Warner Music genera mucho dinero en efectivo. Es una empresa que mueve mucho dinero, con las grabaciones y con las ediciones musicales; eso nos permite financiar la compra y nos permitirá pagar la deuda con relativa rapidez.

P. Supongo que resulta difícil entender que alguien quiera comprar una cosa de la que Time Warner está deseando deshacerse. ¿Qué ve usted en Warner Music que no vea Time Warner?

R. En mi opinión, ésa es la base del mercado: siempre hay un comprador y siempre hay un vendedor. Creo que Time Warner dijo que tenían otras prioridades como compañía, tenían que ocuparse de su cuenta de resultados y abordar quizá otras oportunidades estratégicas en sectores en los que ya están en cabeza.

P. ¿Cree que el hecho de venderles Warner Music a ustedes y no a la británica EMI tiene algo que ver con el temor a que las leyes antimonopolio impidieran el otro acuerdo?

R. Ésa es una pregunta para Timer Warner, pero me parece, desde luego, que el hecho de que nuestra oferta tuviera cierta seguridad, frente a la incertidumbre que habría creado el proceso regulador con la otra oferta, nos benefició.

P. ¿Qué opina sobre la llamada "guerra de precios" de los CD? ¿Cree que recortar los precios de los CD puede ser la clave para luchar contra la piratería?

R. No me parece que los precios de los CD y la piratería tengan mucha conexión. Si un CD que cuesta hoy 16 o 17 dólares en Estados Unidos, mañana costase 12 o 14, la gente no se comportaría de otra forma en lo que respecta a la piratería. Ahora bien, sí estoy de acuerdo en que el sector tiene que garantizar -como todos los sectores del mercado- que la relación entre el precio y el valor del producto sea convincente para los consumidores. Y, dado que existe un ambiente cada vez más competitivo, por los videojuegos, los DVD y otros artículos que rivalizan por el consumidor, sobre todo en la franja de edad de los principales compradores de música, creo que la relación valor-precio es un aspecto que el sector necesita ajustar adecuadamente.

P. Habla usted de 16 o 17 dólares por CD en Estados Unidos, pero lo cierto es que pueden encontrarse en cualquier tienda a 12, 11 e incluso 10 dólares. ¿Hay alguna manera lógica de explicar por qué ese mismo CD tiene un precio de 17 o 18 euros en las tiendas de Madrid?

R. En todo el mundo, en general, los artículos de consumo suelen tener distintos precios en distintos países según los diferentes tipos de productos. Los precios de los CD en Europa suelen ser ligeramente superiores a los de Estados Unidos, pero Europa, francamente, es un mercado menos rentable. Estados Unidos es un solo país, Europa son muchos. Los sistemas de distribución en Europa son más costosos que en Estados Unidos.

P. ¿Cree que emprender acciones legales es la forma apropiada de combatir la piratería?

R. Creo que es una de las formas. No es la respuesta absoluta, pero desde luego apoyo las actuaciones severas contra la gente que está robando la propiedad de nuestros artistas y de nosotros mismos. Si una persona entrase en su casa y le robara sus muebles, ¿qué le parecería? No hay ninguna diferencia entre entrar en una tienda de discos, meterse cinco CD en el bolsillo y salir sin pagar, y descargarse 40 o 50 canciones de Internet. Un robo es un robo, y no sé qué tiene de malo alzar la voz para decirlo. Pero, ésa no es más que una parte de una solución de conjunto que, sobre todo, debe incluir una alternativa sólida y legítima para el consumidor, para que pueda acceder digitalmente a la música por métodos legales que le permitan conectar con la música, consumir música y escuchar música de la manera que quiera.

P. Usted es también compositor, escribe música. ¿Hasta qué punto cree que la situación que afronta hoy la industria musical procede de cierto grado de desilusión? Cada día aparecen artistas nuevos con inmensas campañas de marketing en torno a ellos, pero, al cabo de un par de años, desaparecen. ¿No cree que los consumidores echan de menos lo auténtico, cantantes y músicos genuinos?

R. Creo que la industria musical siempre se ha movido en ciclos, unos con grandes superestrellas y otros no. Pero me parece que se presta menos atención al desarrollo de los artistas. Una de las cosas que pretendemos hacer en Warner es centrarnos más en desarrollar artistas y construir carreras más sostenibles, de larga duración. Pero también tengo que señalar que, hoy día, la gente tiene menos paciencia que antes. Hoy todo parece tener ciclos vitales más cortos que hace 10 o 15 años. Ocurre con todo. Si fuera usted fabricante de productos de electrónica de consumo, se tiraría de los pelos, porque cada tres meses hay una versión nueva de lo que sea.

P. Su dimisión en el Consejo de Administración de Vivendi Universal llega tres años después de que vendiera Seagram, su empresa, al grupo francés. ¿Ha pasado el tiempo suficiente para comprender qué falló en ese acuerdo?

R. Yo diría que, para mí, ésta es una oportunidad de mirar hacia adelante, y no hacia atrás. En mi opinión, el presidente Fourtou ha hecho una gran labor al restaurar la salud económica de Vivendi. Creo que las perspectivas de Vivendi-Universal son muy sólidas. Pero, mejor que detenerme en el pasado, me gustaría centrarme en el futuro.

P. Vivendi Universal, principal accionista de Canal Plus, acaba de ofrecer su primer trimestre con beneficios netos, bajo la presidencia de Jean-René Fourtou. (La propietaria de EL PAÍS, PRISA, también tiene vinculaciones empresariales con Canal Plus). ¿Hasta qué punto se debe el éxito de Vivendi al sector de la televisión?

R. Creo que, en la actualidad, el sector de la televisión y Canal Plus son elementos muy importantes dentro de Vivendi. Pero la importancia de la televisión para ellos en el futuro está todavía por ver, porque Foutou y el Consejo de Administración todavía no han establecido una estrategia a largo plazo para Vivendi. Sabremos algo más sobre esa importancia de la televisión para Vivendi cuando decidan anunciar esa estrategia.

P. ¿Prevé grandes cambios en la industria de los medios de comunicación, sobre todo en Europa? ¿O está de acuerdo con quienes afirman que, en Europa, todo está ya más o menos establecido?

R. No, creo que seguirá habiendo cambios, porque, en mi opinión, la tecnología obligará a establecer todo tipo de nuevos paradigmas en el sector de los medios y, francamente, muchos otros sectores. Y cuando se desarrollan nuevos modelos empresariales y se crean nuevos paradigmas, suelen generarse bastantes cambios en los sectores industriales. Me da la impresión de que el cambio va a ser un factor constante.

FE DE ERRORES
En la entrevista a Edgar Bronfman Jr., dueño de Warner Music, publicada el domingo 7 de diciembre en la sección Sociedad, se decía en la entradilla, por error, que Bronfman "vendió Vivendi", cuando lo correcto es que "vendió Universal a Vivendi".

Edgar Bronfman, Jr. / REUTERS

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