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martes, 25 de noviembre de 2003

La UE busca un compromiso para salvar el Pacto de Estabilidad

La mayoría del Eurogrupo rechaza el castigo a París y Berlín

Los ministros de Finanzas de la zona euro (Eurogrupo) debatían esta madrugada en Bruselas en una maratoniana reunión una fórmula de compromiso para evitar que Francia y Alemania acaben enterrando el Pacto de Estabilidad por su negativa a asumir el castigo por su incumplimiento. La fórmula, presentada por la presidencia de la UE y avalada en parte por una mayoría de países, consistía en eludir el castigo, dar más margen a París y Berlín para que rebajen sus elevados déficit y, a la vez, lanzar el mensaje de que el Pacto sigue vivo.

El objetivo de esta fórmula de compromiso es mostrar que el Pacto no se respeta de hecho, pero que está vigente. "El Pacto no está en peligro", comentó antes del encuentro Francis Mer, el ministro francés. "Nunca he cuestionado el Pacto", añadió su colega alemán, Hans Eichel. Los hechos han demostrado lo contrario. Los déficit de los dos países superaron el año pasado el límite del 3% del producto interior bruto (PIB) establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo harán igualmente este año (4,2% en ambos casos) y también el siguiente.

La Comisión se contenta ya con que estén por debajo de ese porcentaje al concluir 2005 (les ha dado ya un año de gracia), pero a ambos les exige que rectifiquen sus presupuestos de forma que Francia reduzca su déficit en un punto porcentual el año que viene y Alemania lo haga en un 0,8% frente al 0,6% que prevén los dos. Según la Comisión, esos objetivos suponen recortes de gastos públicos de 6.000 millones de euros en Francia y 5.500 en Alemania.

A la vez, y por primera vez en la historia de la Unión, el comisario de Asuntos Económicos, Pedro Solbes, propone que las dos grandes potencias de Europa presenten informes semestrales durante dos años sobre la ejecución de sus presupuestos. Es decir, que las cuentas públicas de París y Berlín queden bajo vigilancia de la Comisión y del Ecofin (ministros de Finanzas de la Unión Europea).

El Ejecutivo comunitario hace esa propuesta porque, en su opinión, ni París ni Berlín han atendido las recomendaciones que les hizo la Comisión y el Ecofin para reducir sus déficit este año y el que viene. Los dos niegan la mayor. Pero, mientras el francés Mer explicaba ayer qué medidas piensa abordar para frenar su desequilibrio presupuestario, el alemán Eichel transmitió por carta a todos sus colegas que Berlín ha cumplido "al cien por cien" las recomendaciones y que, por tanto, rechaza frontalmente que se avance en el procedimiento previsto en el Tratado de la Unión Europea para los incumplidores. Recortes suplementarios de gasto, argumenta Eichel, "frenarán el repunte económico y prolongarán la crisis".

Respeto al procedimiento

Solbes advirtió al inicio de la reunión del Eurogrupo que la Comisión sólo aceptará una fórmula de compromiso si está basada en sus propuestas. Su portavoz precisó que la condición consiste en que se respete ese procedimiento que Berlín rechaza. Fuentes oficiales francesas señalaron que las posiciones de ambos países son "solidarias" y que, si a Berlín no se le aplica el procedimiento sancionador, París tampoco asumirá que se le aplique.

A la entrada de la reunión, sólo los ministros holandés y austriaco, Gerrit Zalm y Karl-Heinz Grasser, se mostraron de nuevo partidarios de que se aplique a rajatabla el procedimiento. Holanda y Austria, junto con Finlandia, son los únicos integrantes del grupo más ortodoxo que defiende la mano dura de la Comisión Europea. En medio, una mayoría de países, incluida España, ahora más flexible que hace unos meses, prefiere que no caiga el castigo sobre París y Berlín, pero que al menos formalmente se salven los muebles y se diga públicamente que el Pacto sigue vigente.

Avanzada la madrugada, la reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro continuaba con una serie de rondas bilaterales para intentar llegar a un díficil acuerdo. La última palabra la tienen hoy los ministros del Ecofin, que tendrán que votar si aceptan las medidas contra Francia, las rechazan o las modifican. En el caso de Alemania, decidirán si se pone en marcha el procedimiento para votarlo en una próxima reunión. Lo que se decida para París será también válido en unas semanas para Berlín.

A la reunión de ayer acudió, aunque no es habitual, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, quien ha acusado al Ecofin de intentar minar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento a base de componendas. También asistió el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el francés Jean-Claude Trichet, quien pidió a todas las partes que "estén a la altura de sus responsabilidades".

Si el Ecofin de hoy concluye sin un compromiso válido y sin castigo alguno para París y Berlín, el Pacto ya no estará en coma porque habrá muerto.

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