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jueves, 16 de octubre de 2003

Adrian Piper desmonta en el Macba los estereotipos del racismo

La artista presenta una retrospectiva de su obra

"Por favor, no me llames una mujer negra artista y filósofa" (...) "me he ganado el derecho a que me llamen como quiero", "una artista", "una filósofa" o "una artista y filósofa". Esta declaración de principios es un extracto de una extensa "carta a los editores" de la artista Adrian Piper (Harlem, Nueva York, 1948), a la que el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) dedica, desde hoy y hasta el 11 de enero, una retrospectiva que abarca desde sus inicios conceptuales a principios de la década de 1960 hasta sus últimas instalaciones, pasando por las múltiples obras en las que ha desmontado y analizado los estereotipos que provocan el racismo.

En un vídeo, la artista enseña a bailar el 'funk' y analiza el origen de esta música

La faceta de filósofa y teórica de Adrian Piper no es, en su caso, un inconveniente para acceder a su trabajo artístico. El de Adrian Piper es un arte directo y asequible en el que aborda de forma clara temas como el racismo o el feminismo a través de piezas que interpelan directamente al espectador y le obligan a replantearse sus prejuicios. Por ejemplo, una de las obras que se exhiben es un divertido vídeo de una de sus "lecciones de funk" -performances iniciadas en 1983- , en las que, además de enseñar a bailar esta popular música negra a un grupo de blancos, analizaba y explicaba los orígenes de este estilo musical. Otra pieza impactante lleva por título Black box/White box, de 1992. El visitante entra en la caja blanca, un habitáculo de este color, y se sienta en un sillón sobre el que hay una fotografía de Bush padre dando la mano a un grupo de policías. Enfrente tiene un monitor con imágenes del famoso apaleamiento de Rodney King por la policía de Los Ángeles en marzo de 1991 y el sonido de las informaciones sobre las medidas policiales y políticas para controlar los disturbios posteriores. Al lado del sillón, como contrapunto irónico, se ha situado una caja de pañuelos de papel por si a alguien se le saltan las lágrimas. La caja negra es idéntica, excepto por el color y porque en lugar del vídeo enfrente del espectador hay un espejo en el que, a pequeños intervalos, aparece la imagen de un negro apaleado.

En un dibujo de 1981, Piper exagera voluntariamente sus rasgos negroides y en las tarjetas de visita que editaba entre 1986 y 1990 explicitaba en una que, pese a que no lo parece, es negra y lo avisa para evitar que después alguien pudiera sentirse incómodo por haber realizado comentarios racistas en su presencia.

La exposición, una producción de la Fundación Generali de Viena que también ha podido verse en Lyón, no tiene desperdicio por la mezcla de denuncia, humor y sutileza didáctica. Está dividida en tres grandes bloques. El primero abarca sus primeras obras de aprendizaje, cuando estaba bajo el influjo de Sol Le Witt y realizaba trabajos conceptuales que pocas veces se materializaban, aunque en un pequeño prólogo se presentan sus cuadros iniciales de carácter psicodélico. El segundo, que recoge su trabajo en los años setenta y ochenta, es para algunos el más intenso ya que es allí en donde aborda mediante performances, dibujos y vídeos lo que será su constante preocupación por la manera en que uno se ve en contraposición a cómo lo ven los otros, base de sus ataques contra los estereotipos sobre los negros o las mujeres. La tercera parte, más amplia, recoge dibujos, collages, vídeos, instalaciones y fotografías en los que disecciona sin tapujos la xenofobia actual.

La artista pronunciará mañana (19.30) una conferencia sobre su obra en el Macba.

'Funk', Kant y Shiva

¿Qué tienen en común la religión de Shiva, la filosofía de Kant y el funk de Areta Franklin? "En mi experiencia, todo funciona a la vez, pero hay diferencias en relación a los públicos, y por esto, según sea la audiencia, manifiesto un aspecto u otro", comenta Adrian Piper con el tono didáctico que debe utilizar en sus clases de Filosofía en el Wellesley College de Massachusetts y la calma que deben darle sus muchas horas de yoga y meditación. "Pero sí, para mí hay cosas en común entre Shiva, Areta Franklin y Kant. En el hinduismo, Shiva es el destructor de la ilusión, y el racismo es una ilusión. Cuando Shiva danza, con su baile asegura el ritmo del mundo, como Areta Franklin. Y Kant tenía un conocimiento muy extenso de la filosofía hindú que pudo influirle en su idea de que sólo podemos entender el contenido de nuestra mente y no las cosas en sí mismas".

La artista, que dispone de una completísima página web con información sobre su biografía y trabajos (www.adrianpiper.com), considera que el arte puede incidir en los cambios sociales. Ayer aseguró que se sigue considerando feminista, pero disiente de la, a su juicio, equivocada orientación actual del movimiento, "demasiado ocupado en situar a mujeres en posiciones de poder olvidando a las otras mujeres sin recursos y recreándose sólo en sus privilegios". También consideró que "una de las peores cosas que le han pasado al movimiento para los derechos civiles" ha sido comprobar cómo dos afroamericanos como Colin Powell y Condoleezza Rice pueden defender y compartir la ideología de Bush.

Adrian Piper, ayer, ante una de las obras de la serie Decide who you are expuestas en el Macba. / JOAN SÁNCHEZ

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