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ORIENTE PRÓXIMO

Estados Unidos veta la resolución de la ONU contra el exilio de Arafat

Siria, en nombre de los países árabes, introduce una condena a los actos terroristas

Estados Unidos vetó ayer una resolución de Naciones Unidas contra las intenciones de Israel de deportar al líder palestino, Yasir Arafat. Por once votos a favor, uno en contra y tres abstenciones, Alemania, Bulgaria y el Reino Unido, el Consejo de Seguridad enterró una medida que hubiera ilegalizado la propuesta del Gobierno israelí de Ariel Sharon. Del intenso debate salieron otros dos perdedores: el propio Consejo de Seguridad, de nuevo gravemente dividido, y la política exterior europea, incapaz encontrar una postura común en el conflicto israelo-palestino.

Fue una decisión ampliamente anunciada. La sorpresa vino de las abstenciones. Negociaciones de último minuto no pudieron evitar la crisis. En un ambiente increíblemente tenso el Consejo demostró una vez más que era incapaz de afrontar una crisis.

Estados Unidos repitió que el texto no era lo bastante ponderado y no incluía ninguna condena al terrorismo palestino y referencias a Hamás, la Yihad Islámica y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. "Creemos que la única solución al conflicto pasa por las negociaciones diplomáticas", dijo su embajador, John Negroponte.

Washington llevaba advirtiendo desde el viernes, cuando Siria presentó la propuesta de condena en nombre del grupo de países árabes, que nunca aprobaría un texto excesivamente crítico con Israel. El borrador exigía al Gobierno de Ariel Sharon, como potencia ocupante, abandonar "cualquier acto de deportación y dejara de amenazar la seguridad del presidente electo de la Autoridad Palestina". También pedía a ambas partes "el cese de todos los actos de violencia" y expresaba su apoyo al plan de paz, la llamada Hoja de Ruta.

Había incluido, como concesión a EE.UU, una mención al "sufrimiento" y a "las numerosas víctimas inocentes" de "los atentados suicidas" y "las ejecuciones extrajudiciales"". No fue suficiente. Algunos países del Consejo trataron de ampliar las negociaciones pero fue inútil. Tras la unanimidad de las condenas expresadas en los discursos en la sesión del lunes volvieron a primar los intereses nacionales y las abismales diferencias en política exterior, especialmente entre los europeos.

Reino Unido esgrimió argumentos similares a los estadounidenses para justificar su abstención. Bulgaria y Alemania se excusaron en la división del Consejo. Los tres siguieron sin embargo criticando las intenciones del Gobierno de Sharon. "La votación manda un mensaje erróneo a las partes y transmite la impresión de que el Consejo de Seguridad no está a la altura de sus responsabilidades", dijo en tono autocrítico, el embajador alemán, Gunter Pleuger.

Máxima tensión

La tensión llegó al máximo cuando, al final de la votación, segundos antes de que el presidente del Consejo levantara la sesión, el representante palestino, Nasser Al Kidwa, pidió la palabra. "Quiero recordar que hoy se cumple el 21 aniversario de las matanzas de [los campos de refugiados palestinos] de Sabra y Shatila ¿Se acuerda de eso?" dijo mirando al embajador israelí, "¿Se acuerda el señor Sharon? Sólo quería recordarlo".

Desde la firma de los acuerdos de Oslo, de los que cumplieron diez años hace tan sólo unos días, Estados Unidos ha vetado seis resoluciones contra Israel, la última en diciembre del 2002 cuando se opuso a que el Consejo condenara la muerte de tres empleados de la ONU en Gaza por soldados israelíes.

En los pasillos, numerosos embajadores, testigos de muchas batallas perdidas, no pudieron ocultar su asombro ante la incompetencia del Consejo. "Esperábamos el gesto de Bulgaria pero la decisión de Alemania nos pilló desprevenidos. El lunes tuvieron uno de los discursos más duros contra el anuncio de Israel. Lo que ha pasado hoy es realmente bochornoso", dijo un embajador del Consejo. "¿Bulgaria? sigo sin entender porqué, sin duda para alinearse con Estados Unidos", comentó otro representante de los diez países no permanentes.

Varias fuentes diplomáticas aseguraron que Berlín tenía dos estrategias que acordó directamente con Londres; si EE UU se abstenía y el Reino Unido votaba a favor, Alemania le seguiría, de lo contrario se abstendría. Y así pasó. "Hoy es un día muy triste" reconoció el embajador francés, Jean Marc de la Sabliére.

Israel interpretó las tres abstenciones como votos a su favor. "En este caso son tan importantes como el veto. Es una señal muy fuerte que dos de los grandes Estados de la Unión Europea y un aspirante a entrar en la UE decidan abstenerse", dijo el representante israelí, Dan Gillerman. Repitió que su Gobierno consideraba Arafat como un obstáculo para la paz y tomaría sus propias decisiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de septiembre de 2003