ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

viernes, 25 de julio de 2003
Crónica:CAMPEONATOS DEL MUNDO DE NATACIÓN

Geniales y generosos

Michael Phelps demuestra su versatilidad con un nuevo récord del mundo en los 200 estilos ante un Thorpe conmovedor

La fecha merece recordarse: el 24 de julio de 2003 se enfrentaron por primera vez Ian Thorpe y Michael Phelps, los dos nadadores que persiguen récords imposibles desde niños. El escenario fue el Palau Sant Jordi, con la piscina artificial que abre inmensas posibilidades a un deporte que necesita innovaciones para salir de su reducto. El ganador fue Phelps, como no podía ser de otra manera. Tampoco fue novedad que batiera el récord del mundo, o que abriese una brecha de casi 2,5 segundos sobre el italiano Rossolino, segundo en la llegada. Sin duda, Phelps tiene todo el derecho a proclamarse como aspirante al título de Thorpe como mejor nadador del planeta. En Barcelona ha decidido batir un récord del mundo en cada una de sus pruebas. Lo piensa y lo hace. Pero el duelo no desacreditó a Thorpe, quinto en la final. Se hizo raro verle fuera del cajón. Nadie le recuerda en esa situación de vencido evidente. Sin embargo, Thorpe adquirió ayer un rango mayor que el del campeón incomparable. Su generosidad para disputar una prueba que no domina, en la que todavía es un nadador balbuceante, es una demostración de su pasión por el agua, por la natación. Lejos de encerrarse en el universo que gobierna con puño de hierro, las pruebas de media distancia, Thorpe ha decidido exponerse a salir derrotado frente al chico que persigue su cetro. Su aparición en la final de 200 metros estilos es una de las noticias más hermosas que se han producido en la natación.

más información

Phelps pertenece a la misma raza de Thorpe. Es otro campeón generoso, el más versátil de los nadadores. El nadador total. Lo fascinante en Phelps, y en Thorpe, es que han acabado con una especialización que dañaba a la imagen de la natación. Con Phelps se regresa a los tiempos en que los campeones aceptaban retos en varias especialidades. Así era Spitz, librista y mariposista, o John Naber, librista y espaldista, o Michael Gross, gente que hizo historia. Con menos recursos que ellos, Ian Thorpe ha salido del cómodo carril donde no encuentra adversarios. Que lo intente en el periodo de eclosión de Michael Phelps añade más valor a su decisión. A diferencia del norteamericano, que maneja todos los estilos con facilidad, Thorpe está lastrado por su incompetencia en la braza, donde el australiano se convierte en un yunque. El problema es, por ahora, de gran calibre.

Thorpe atravesó la mariposa y la espalda con gran dignidad. Era cuarto, a corta distancia de Rossolino y Bovell, el sorprendente nadador de Trinidad y Tobago que salió de la prueba con la medalla de bronce. Fue en el trecho de braza donde se clavó el australiano. No podía avanzar con su corpachón y su deficiente técnica. La braza le rechaza, le convierte en un nadador discretísimo, cosa impensable en el rey del agua. Pero así ocurre. Del cuarto puesto retrocedió al octavo, mientras Phelps arrasaba en el carril central. Por la octava calle Thorpe se encontraba en un territorio desconocido. El nadador que siempre ocupa el centro del escenario se encontraba por una vez orillado físicamente. Sin embargo, las miradas se centraban en su respuesta a la prueba. El Sant Jordi era un inmenso laboratorio, todos atentos a las señales que emitía el gigante australiano. Y, cualquiera que sea el problema que tiene con la braza, los signos fueron formidables. Terminó quinto, después de un excepcional largo en el crol. Eso importó menos que su inmensa generosidad. Se lanzó a la piscina minutos después de disputar la final de 100 libres; se enfrentó a Phelps con la certeza de la derrota; aceptó sus limitaciones. ¿Perdió? No. Fue su victoria más importante.

Michael Phelps nada braza en la semifinal de 200 estilo en la que batió el récord del mundo. / CARLES RIBAS

Michael Phelps nada mariposa en la semifinal de 200 estilo en la que batió el récord del mundo. / CARLES RIBAS

Atención al cliente

Teléfono: 902 20 21 41

Nuestro horario de atención al cliente es de 9 a 14 los días laborables

Formulario de contacto »

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana