Repsol YPF reordena su cúpula directiva tras la salida de varios ejecutivos
La empresa aprovechará para incorporar las nuevas normas de buen gobierno
En la nueva cúpula de Repsol YPF lo que está bien claro es que Cortina se apoyará en Ramón Blanco, el hombre de su máxima confianza, para dirigir la petrolera. Detrás de ellos habrá que colocar dos nuevos ejecutivos y recolocar a un tercero, Nemesio Fernández-Cuesta, que no está en la empresa desde 1996. Los recambios son para Juan Sancho Rof, vicepresidente ejecutivo del área de refino y comercialización, y para Carmelo de las Morenas, director financiero. Ambos se jubilan. El otro que deja una vacante libre es Enrique Locutura, que hasta ahora era el director general de servicios compartidos, y que ocupará la silla de la petrolera en el Consejo de Administración de Gas Natural como consejero delegado.
Por su parte, Nemesio Fernández-Cuesta, que dejó Repsol en mayo de 1996 para ponerse al frente de la Secretaría de Estado de Energía y que después pasó cuatro años en el Grupo Prensa Española, editora del diario Abc, regresa a la compañía para ocupar un puesto alto, independientemente de si es ejecutivo o de representación.
Las quinielas no paran, pero fuentes de la empresa aseguran que hasta el próximo consejo de la empresa, previsto para finales de julio, no habrá novedades. Independientemente de las filtraciones que puedan sucederse hasta entonces, lo único claro hasta el momento es que Cortina y Blanco se han repartido las funciones para la nueva era de la petrolera.
El presidente se ocupará de incluir en la gestión todas las nuevas tendencias de gestión corporativa que salen, fundamentalmente, del Código de Buen Gobierno que Repsol YPF aprobó en la última junta de accionistas de la empresa, donde también se dieron a conocer los salarios de los ejecutivos. Blanco, por su parte, tendrá el control directo, el día a día, de todas las áreas de negocio. Blanco también controlará la relación con los medios de comunicación. Los cambios son el resultado lógico de un último año y medio muy movido para la compañía. Tras la crisis argentina de principios de 2002, la petrolera se deshizo de importantes activos para financiar las pérdidas contables. La venta más importante fue el 24% de Gas Natural, casi la mitad de lo que tenía. El alto endeudamiento de la compañía provocó un gran malestar entre sus principales accionistas (BBVA, La Caixa), que llegaron a parar el primer intento de Cortina de poner a Blanco en el puesto de consejero delegado.
La situación congeló muchas cosas. Sancho Rof debía haberse jubilado el año pasado, pero Cortina le pidió que se quedara hasta que las turbulencias amainaran. Ya a finales de 2002, con las cuentas de la empresa en mejor estado, Cortina logró finalmente colocar a Blanco como su segundo. Los cambios debían haberse producido entonces, en los primeros meses de este año, pero Cortina no esperaba que el hombre que él había puesto en el consejo de Gas Natural (José Luis López de Silanes) lo traicinara apoyando la OPA de la gasista sobre la eléctrica Iberdrola. Cortina se opuso con vehemencia a la operación.