ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

domingo, 11 de mayo de 2003
Entrevista:STEVE BALLMER | PRESIDENTE DE MICROSOFT

"El software gratuito no ayudará a crear una industria nacional"

Ballmer insiste en que "para generar empleos, el software debe ser pagado"

Hay un vídeo, muy antiguo, en el que aparece un hombre corpulento, vestido con un traje de colores imposibles, que grita las virtudes de un nuevo producto que cambiará la vida del televidente. El producto era Windows, y el hombre era Steve Ballmer, actual presidente de la compañía. El vídeo muestra el carácter inquieto e hiperactivo de este ejecutivo, conocido también por las arengas que lanza a sus empleados en reuniones corporativas. El presidente de la multinacional grita, salta, aplaude, suda a chorros y suele finalizar con una frase: "Adoro esta empresa".

Ballmer, compañero de Bill Gates en Harvard, se unió a la compañía en 1980 y tomó sus riendas en 2000, cuando Gates decidió dedicarse al I+D. El presidente de Microsoft acaba de viajar a España, donde cerró un acuerdo para dotar de software a las escuelas (ver página 7). La palabra "Linux" fue una constante en su maratoniana jornada.

"No hay un libro que diga: 'Tienes una posición de liderazgo, así deben funcionar las cosas'. No me arrepiento de ninguna de nuestras conductas"

"Yo no lo llamaría competidor a Linux; no hay ninguna empresa detrás de él. Es un grupo de trabajadores voluntarios sin sueldo"

P. Esta tarde [por el jueves] va usted a reunirse con el ministro de Ciencia, Josep Piqué. ¿Van a hablar de la implantación de Linux en la administración?

R. El enfoque estará en cómo podemos cooperar con el gobierno para promover la alfabetización en las escuelas, sobre todo en las más pobres. Creo que ahí tenemos una responsabilidad.

P. En España se debate si las administraciones y escuelas deben utilizar software libre. ¿Qué le diría a los políticos españoles?

R. Cada cual debe reflexionar y tomar una decisión por sí mismo. Estamos dispuestos a trabajar con los gobiernos para asegurarnos de que, especialmente en educación, nuestros productos tienen un precio asequible. Verá, se necesita gente para arreglar los sistemas informáticos y, ya sabe, los de Linux no funcionan perfectamente. Por eso, creemos que el coste puede ser menor usando Windows que Linux. Pero respetamos el derecho e, incluso, la responsabilidad, de evaluar todas las alternativas.

P. Para algunos políticos, no es sólo una cuestión de precio. Creen que el software libre puede crear un industria nacional.

R. La gente que piensa que se puede crear una industria nacional alrededor de Linux está equivocada. El software libre es exactamente eso, gratuito

[free significa tanto libre como gratis] No se crean trabajos alrededor del software gratis. Para crear empleos, el software debe ser pagado. Así que, si realmente quieren crear una industria del software, y esto no es una declaración de Microsoft, deben impulsar el uso de software por el que la gente pague. Apoyar a Linux no ayudará. He oído esa teoría, y estoy seguro al 100% de que es incorrecta.

P. Un informe de Forrester asegura que un 25% de las compañías entrevistadas tiene previsto reemplazar Windows con Linux. ¿Qué les diría a estas empresas?

R. ¿25%? ¿Quién ha hecho ese informe?

P. Forrester.

R. La gente no está pensando en reemplazar los sistemas Windows. Lo que sí ocurre es que hay quien se plantea si, algunas grandes aplicaciones que se ejecutan en sistemas Sun, normalmente, pueden trasladarse a un sistema Intel, más barato. Y a continuación, se preguntan: "¿Lo instalamos en Linux o en Windows?" Creo que están tratando de decidir.

P. ¿Es Linux el mayor competidor que ha tenido Microsoft?

R. Linux es diferente. Yo no lo llamaría "competidor"; no hay ninguna empresa detrás de él. Es un grupo de trabajadores voluntarios sin sueldo, y siempre hay algunas ventajas en el espíritu de trabajo del voluntario. Hace lo que quiere hacer, pero en una empresa, los empleados trabajan con un objetivo. La innovación coordinada es uno de nuestros mayores activos frente a este fenómeno.

P. ¿Qué es lo que ha cambiado en Microsoft después de diez años del caso antimonopolio?

R. Hemos firmado un acuerdo con el Departamento de Justicia, en el que se establecen las normas que tenemos que cumplir como una empresa que ocupa una posición, diría, de superliderazgo. Eso, desde luego, es un cambio. Lo segundo que es distinto es que tenemos una mayor necesidad de ser un líder responsable.

P. Si pudiera volver al momento en que todo comenzó, ¿cambiaría algo en la forma de hacer negocios de Microsoft?

R. No, no creo, la verdad es que no lo creo. No quiero parecer arrogante, pero uno de los responsables del gobierno en este caso me dijo: "En ningún momento pensamos que ustedes eran malas personas. Puede que no se hayan dado cuenta que ocupaban una posición diferente en el mercado". Y es que no hay un libro que diga: "Vale, tienes una posición de liderazgo, así deben funcionar las cosas". Yo no vuelvo la vista atrás y digo, "claro, fue eso, y me arrepiento de esa conducta". Sabiendo lo que sé ahora, habría hecho algunas cosas de otra manera, pero no me arrepiento de ninguna de nuestras conductas.

P. ¿Va a pensar dos veces antes de entrar en nuevos mercados?

R. No dudaremos en hacer lo que creamos que beneficie los intereses de nuestros clientes, cumpliendo las normas como líder del sector y nuestro contrato con el Departamento de Justicia. Si eso nos lleva a nuevos mercados, así será.

P. ¿Cuál ha sido el impacto en la imagen de Microsoft? ¿Han tomado alguna medida para tratar de cambiar esa idea de "compañía monopolista"?

P. Sinceramente, esa no es la imagen que tiene la gente de Microsoft. Si hiciéramos una encuesta descubriríamos que la imagen es la de Windows en la oficina. Es verdad que, cuando el gobierno dice que tienes esta posición increíble, la gente puede pensar que sólo nos interesa el éxito comercial. Pero lo único que queremos es que nuestras innovaciones se acepten lo más ampliamente posible. Hemos lanzado una campaña publicitaria en Estados Unidos. Es muy bonita; algunos empleados empiezan a llorar cuando la ven. El lema es su potencial es nuestra pasión. "Usted, señor o señora consumidor, intentamos darle herramientas para ayudarle a hacer lo que siempre ha soñado".

P. ¿Quieren cambiar su imagen agresiva, y ser admirados por el resto de compañías?

R. Lo que queremos es que nuestros clientes nos quieran, la sociedad nos quiera, nuestros socios en el sector nos quieran, y nuestros competidores nos respeten. Que nos quieran ya sería demasiado... (se ríe). Queremos es que la competencia diga: "Puede que esos tipos no nos gusten, pero son abiertos y honestos".

P. ¿Cree que Microsoft volverá a ser la empresa más valiosa en Bolsa alguna vez?

R. No lo sé.

P. ¿Le preocupa?

R. No. Lo único que me preocupa es hacer un buen trabajo para nuestros clientes, y que la gente nos vea como un líder responsable.

P. Una última pregunta. Cuando uno dice que va a entrevistar al presidente de Microsoft, la gente comenta: "¿ah, vas a ver a Bill Gates?". ¿Le molesta?

R. No. Bill y yo nos conocemos desde hace 29 años. Somos amigos, y siempre hemos sido compañeros dirigiendo la compañía. Estoy agradecido a Bill porque es mucho más sencillo ser una persona privada, que pública, como él. Agradezco que sea a él al que prestan tanta atención. Me parece bien. No tengo ningún deseo de estar ahí fuera. Así que no, no me preocupa en absoluto.

P. ¿Es verdad que usted era mejor que Bill Gates en matemáticas, en la universidad?

R. ¿Dónde ha oído eso? (riendo a carcajadas)

P. Lo he leído.

R: Bill y yo solo fuimos a clase juntos un año. Y no fue una clase de matemáticas, era de economía. Bill era mejor. Pero había una competición de matemáticas cada año para todos los universitarios de Estados Unidos y Canadá. Y yo conseguí una nota superior a la de Bill ese año (se ríe). En la clase a la que asistimos juntos, él sacó mejor nota, pero en matemáticas, sí, yo era mejor.

"Estamos aprendiendo a asumir nuestra responsabilidad"

En estos 28 años de vida, Microsoft ha pasado de tener tres empleados a más de 50.000, y de facturar un millón de dólares a vender productos por más de 28.000 millones. "

Es gracioso", reflexiona Ballmer, "he estado aquí casi todo el tiempo pero aún así no puedo contarle cómo lo hemos hecho".

P. ¿Cómo ha cambiado la compañía?

R. Parece que ha pasado una eternidad en cuanto a la complejidad de negocio. Ahora necesitamos un enfoque de gestión diferente del que teníamos entonces. En la actualidad, somos una compañía con experiencia, de la que los clientes esperan muchas cosas, que tiene que ser una empresa líder y responsable. Nunca fuimos irresponsables, pero el nivel de expectativas nosotros era muy distinto cuando empezamos. Estamos aprendiendo a asumir nuestras responsabilidades con la sociedad, el sector y nuestros clientes.

P. Parece que se han obsesionado con cuidar a sus clientes. ¿Por qué ahora y no antes?

R. Se lo explicaré. Nosotros estamos en un negocio distinto al de otros. En el nuestro, no sólo tenemos que escuchar a nuestros clientes; todas las empresas deben hacerlo. También tenemos que dirigir los pasos de los clientes, ya que esperan que les enseñemos cosas nuevas, que les desafiemos con ideas que en principio no veían, pero que querrán si las ven. Y durante muchos años, eso es lo que hemos hecho, fundamentalmente. No siempre hemos estado abiertos a escuchar en lo que nos equivocábamos cuando proponíamos nuevas ideas. No podemos dejar de innovar, pero eso no es una excusa para no escuchar mucho más. Hay un libro de Jim Collins, un escritor sobre temas empresariales en Estados Unidos, que tiene un capítulo muy pequeño que llama La tiranía de Or. Dice que las grandes empresas son las que superan la idea de que sólo existe la opción A o B. Nuestra gente pregunta: "¿Vamos a innovar o vamos a escuchar a nuestros clientes?". Debemos hacer las dos cosas.

P. Hablando de su gente, hay cierta preocupación con lo que va a pasar cuando Bill Gates y usted se retiren...

R. No hemos hecho planes al respecto. Yo tengo 47 años y Bill también tiene 47. Seguiremos trabajando por lo menos diez años más. Por otra parte, diez años parece mucho tiempo, pero tampoco es tanto. Estamos intentando preparar una generación de líderes para cuando llegue el momento en que Bill y yo nos retiremos.

Steve Ballmer, durante su visita a Madrid, el pasado jueves. / SANTI BURGOS

Atención al cliente

Teléfono: 902 20 21 41

Nuestro horario de atención al cliente es de 9 a 14 los días laborables

Formulario de contacto »

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana