Bush declara la guerra a Sadam si no abandona el poder en 48 horas
Estados Unidos dio ayer definitivamente por concluida la etapa diplomática de la crisis de Irak y se dispone a afrontar una campaña bélica. El presidente George W. Bush anunció esta madrugada un ultimátum de 48 horas, que expiraría en la madrugada del jueves (hora española), para que el presidente iraquí y sus hijos abandonen el país si quieren evitar la guerra. Pasado ese plazo, afirmó el presidente, ordenará el ataque "cuando lo estime pertinente". En un discurso televisado, que supone en la práctica una declaración de guerra, Bush instó al Ejército de Irak a abandonar "un régimen moribundo", a no destruir pozos petrolíferos o utilizar armas químicas y a no enfrentarse a las tropas que entren en el país. El presidente alertó sobre el riesgo de ataques terroristas contra Estados Unidos y sus aliados. Horas antes de su discurso televisado, Bush reunió a su Gabinete y recibió a los principales dirigentes del Congreso para hablar de los planes bélicos.
Previamente, Estados Unidos, Reino Unido y España habían anunciado en Nueva York la retirada del proyecto de resolución que daba un ultimátum a Irak, que concluía ayer. La interpretación de los representantes diplomáticos de los tres países es que la resolución estaba condenada al fracaso porque "un país", como se refirió el británico Jeremy Greenstock a Francia, había amenazado con el veto "en cualquier circunstancia". El primer ministro británico, Tony Blair, someterá hoy ante la Cámara de los Comunes una resolución de apoyo a la operación. Su ex ministro de Exteriores y actual ministro para las Relaciones con el Parlamento, Robin Cook, dimitió de inmediato.