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CATÁSTROFE ECOLÓGICA | Debate en los parlamentos

Dos consejeros acompañaron a Fraga en la jornada de caza en Aranjuez

El PP reconoce que Cuiña y Del Álamo se sumaron a la montería

Santiago de Compostela "Usted no puede seguir al frente de los destinos de este país. No está en condiciones. Se tiene que ir". Las contundentes palabras del líder del PSOE gallego, Emilio Pérez Touriño, resumen el chaparrón que soportó ayer en el Parlamento autonómico el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, ante una oposición enfurecida por su "pasividad" en la crisis del Prestige y que le acusa de "mentir" a los gallegos. Fraga no ofreció la menor aclaración sobre su asistencia a una cacería en Aranjuez cuando la marea negra ya había arribado a la costa. Ayer se confirmó que en la cacería participaron los consejeros de Medio Ambiente y Política Territorial.

El temporal que fracturó el Prestige se ha trasladado ahora a la política gallega, después de la ofensiva iniciada por los grupos de la oposición para acorralar a Fraga por su polémica gestión de la crisis. A los reproches por la descoordinación, la falta de medios, las vacilaciones sobre el rumbo impuesto al buque tras el accidente o los datos contradictorios en la información al público, se ha unido ahora el episodio de la cacería de Fraga, cada día más embarazoso para el Gobierno autonómico.

Además del presidente, en la montería participaron los consejeros de Política Territorial y Obras Públicas, Xosé Cuiña, y de Medio Ambiente, Carlos del Álamo, según informó ayer la Cadena SER y confirmaron fuentes del PP gallego. La presencia de Del Álamo es la más difícil de explicar: se tomó una jornada de ocio cuando la marea negra acababa de llegar a las playas, cuya limpieza forma parte de sus competencias.

Los desmentidos de Fraga sobre su jornada de caza van perdiendo fuerza cada día. Primero dijo que la información era una "patraña", pero a continuación reconoció que se había ido a Madrid por actividades privadas y que estuvo con "unos amigos que iban a cazar". Ayer, en su primera comparecencia parlamentaria sobre el asunto, ya no negó nada. Se limitó a sembrar la duda, sin desmentirlos, sobre los documentos oficiales de la Xunta en los que consta la montería como parte de su agenda privada en Madrid el pasado domingo 17. "Ese programa se cambia a diario", indicó. La oposición le acusó de "mentir". Fraga contestó que esa imputación no es propia "de caballeros" y que en el Parlamento inglés "se excluiría del diario de sesiones".

El presidente se ha aferrado a una versión bastante curiosa, que también expuso ayer el secretario general del PP gallego, Xesús Palmou. Fraga, admitió Palmou, pasó la mañana del domingo en la finca de Aranjuez donde se celebraba la montería, "pero él no cazó". Una explicación suficiente, según el PP, para descalificar las acusaciones de la oposición, que presenta el episodio como la prueba final de que Fraga "desapareció" durante la crisis.

"Se ha escondido literalmente", le reprochó el socialista Pérez Touriño. "Su negligencia debe ser pagada con la dimisión", coincidió el nacionalista Alfredo Suárez Canal. Pero Fraga apeló directamente al pueblo gallego, que, según él, no quiere que abandone el cargo. Se permitió bromear: "Ustedes sí que se han ido de cacería, pero a mí no me van a cazar". Y frente a las peticiones de que abandone el cargo, espetó: "Que presenten la dimisión los que están hablando de ella".

En medio del diluvio, el presidente recibió el apoyo del ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, presente en Santiago, quien dijo de él: "Siempre ha sido un ejemplo en el cumplimiento de las obligaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de noviembre de 2002