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miércoles, 23 de octubre de 2002
Reportaje:

Realidad sin prejuicios

El director sevillano Alberto Rodíguez refleja la exclusión social en su película 'El Traje'

Un simple traje de sastre. Este es el recurso en el que se ha apoyado el director sevillano Alberto Rodríguez para relatar las vivencias y los sinsabores a los que diariamente han de enfrentarse aquellas personas a las que el sistema, o la propia sociedad, han señalado como marginados o excluidos sociales, según una terminología políticamente más correcta. Un traje que, por las vueltas que da la vida, acaba luciendo Patricio, un inmigrante africano sin papeles al que su nueva vestimenta le aboca a vivir experiencias muy alejadas del sueño que le llevó a abandonar su país para buscar un futuro mejor en la rica Europa.

Patricio -encarnado por el joven actor pacense Jimmy Roca, de orígen guineano- es un inmigrante irregular que se gana la vida como vigilante de un aparcamiento en Sevilla capital. Este trabajo, que desempeña de forma ilegal y que es la base de su sustento, se irá al traste en cuanto se enfunda en su nueva vestimenta, que él ve como un salvoconducto hacia la nueva vida. A partir de entonces, la ya de por sí inestable existencia de Patricio se torna en un imprevisible subsistir que, en la mayoría de los casos, le supera. Separado de los pocos referentes que le afianzan aún como persona, Patricio entra en contacto con una realidad paralela a la que él y los suyos viven a diario: la de los marginados que por haber nacido en España pueden acreditar su procedencia, aunque poco más. Es ahí cuando Patricio se ve arrastrado por la espiral de supervivencia en la que vive inmerso Pan con Queso, el coprotaginista de la película, que interpreta el actor Manuel Morón (que encarnó al padre de El Bola).

'Esta historia surge de mis propios prejuicios. Ésos que me asaltan al encontrame cada mañana con los inmigrantes que venden periódicos o pañuelos en los semáforos y a los que de vez en cuando les compro uno. Fue entonces cuando pensé qué sería de ellos si vistieran un traje', explica el director de la cinta Alberto Rodríguez, película producida por Tesela. 'Eso sí, traté de alejarme de los tópicos y los estereotipos que presentan al inmigrante como aquél que sale en la televisión tirado en una playa, porque existe otra realidad de la inmigración, que creo sale bien reflejada en la película', asevera el director.

Y ese no es el único tópico que Alberto Rodríguez ha echado por tierra en su última obra. El Traje, que está íntegramente rodada en Sevilla y en los municipios sevillanos de Camas y Mairena del Aljarafe, se aparta de la típica imagen de postal que se vende de esta ciudad y que tan nefastamente ha sido recreada en otras producciones nacionales o extranjeras.

'He tratado de reflejar esa Sevilla virgen, la que no sale en las postales. Es la otra Sevilla, la ciudad y las calles por las que discurre la gente normal', señala Rodríguez refiriéndose a los exteriores que escogió como escenarios de su historia y que van desde la popular barriada sevillana de La Candelaria hasta las zonas más vanguardistas de la ciudad.

Personajes de la calle

Ni superhéroes ni quinceañeros descolacados por la pubertad. Gente de la calle. Personajes que uno se encuentra cada mañana mientras se toma el café en el bar de su barrio o en el trayecto que recorre hasta su lugar de trabajo. Estas son las historias que se cuentan en El Traje, el primer largo en solitario del dirtector sevillano Alberto Rodríguez, que será estrenado el próximo 30 octubre. 'La película ha tenido muy buena aceptación en su presentación en el Festival de Cine de San Sebastián', explicaba tímidamente el director. El Traje se alzó con la mención especial del jurado en la sección Zabaltegui del festival donostiarra. Inmigrantes sin papeles de los que pueblan cada semáforo de las capitales españolas y personajes tan familiares como el beodo habitual del bar del barrio o el vagabundo que ha convertido un portal en su residencia fija. Personajes con trasfondo que, ayudados por los acertados diálogos pergeñados por el también sevillano Santiago Amodeo -el socio en la dirección de Alberto Rodríguez en El factor Pilgrim, ahora reconvertido en guionista y asesor de dirección- ofrecen una cruda visión del día a día que afrontan estas personas a las que ya se considera como parte más del paisaje urbano, independientemente del color de su piel. 'Lo que más me ha gustado de mi personaje es que no se centra en reflejar la historia de un marginado o de una persona rechazada por cuestiones de racismo. En este sentido, esta película es innovadora, pues refleja las vicisitudes de dos personajes en una sociedad multicultural como la que vivimos', explicaba ayer Jimmy Roca sobre su personaje Patricio, su primer papel como protagonista en cine. 'Para dar forma a mi personaje me inspiré en una persona muy conocida en Cádiz y me fue fácil, porque aunque esta gente viva al margen, aquí en Andalucía, sin embargo, están muy integrados en la sociedad, porque son gente del día a día que sobreviven de usar su ingenio de manera brillante y que forman parte del paisaje', señalaba Manuel Morón en referencia a su personaje Pan con Queso, compañero de aventuras de Patricio y compendio del tradicional pícaro nacional y el vividor del futuro.

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