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jueves, 10 de octubre de 2002
OPINIÓN DEL LECTOR

Nos miran

Nos miran y no sabemos por qué. Ya sea en el metro, en el autobús, en el supermercado o en una plaza; ellos nos miran. ¿Será que se sienten diferentes o nosotros somos distintos? A fin de cuentas, a todos nos enseñaron que los hombres somos todos iguales, claro que ellos nos miran de modo diferente. Nos miran con desconfianza, con recelo; ellos creen que vinimos de tan lejos para robarles la cartera o el trabajo: eso debe de ser, por eso nos miran.

¿Pero qué sería de Barcelona sin nosotros, los inmigrantes? ¿La ciudad hubiese sufrido un cambio vertiginoso? Desde 1996 hasta ahora, Barcelona ha aumentado en un 400% su población extranjera, que no vino a robar precisamente, ni carteras ni buenos puestos de trabajo. Romperse el lomo o ensuciarse las manos es algo que quienes nos miran no piensan hacer; trabajar en la construcción, en un almacén, en la cocina de un restaurante o en la limpieza es algo que desean que lo haga otro: el inmigrante. ¿O será por esto que nos miran? Claro, alguien que viaje más de 10.000 kilómetros para hacer un trabajo sucio debe de ser reconocido, elogiado; quienes miran deben además aplaudir tanto coraje.

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