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sábado, 21 de septiembre de 2002
OPINIÓN DEL LECTOR

A mi abuela

El pasado 2 de septiembre falleció mi abuela en el sanatorio Nuestra Señora del Rosario, de Madrid. Quiero poner de manifiesto mi decepción y mi denuncia sobre el trato que por parte del personal de este centro sanitario, y subrayo lo de parte, recibió mi abuela.

Creo que no hace falta y ni es el lugar para hacer una descripción detallada de algunos de los momentos que otros familiares y yo hemos vivido en la habitación 154, pero lo que me ha quedado claro es una cosa: no te dediques a la asistencia sanitaria, en todas sus categorías profesionales, si no tienes verdadera vocación, lo que implica sensibilidad, cariño y respeto ante las situaciones que ocurren en tu entorno laboral y en tu quehacer diario. Eso no se aprende.

Sé que muchas veces el trabajo se convierte en una rutina -llevo trabajando desde el año 1989-, pero en el trato con enfermos, y especialmente con inofensivas personas mayores cuya única queja es un gesto de dolor, nunca debería bajarse la guardia, y tratarles como si ya no sirvieran para nada ni se enteraran de nada. A pesar de sus 102 años, mi abuela sentía y padecía. Por ti y para ti, abueli, te lo mereces.

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