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El Mar Menor sufre una invasión de medusas por el vertido de fertilizantes

En 2001 hubo 70 millones de ejemplares en los 130 kilómetros cuadrados de la laguna salada

Las medusas tomaron en 1996 el Mar Menor, en Murcia, y no parecen querer marcharse. Llegaron desde el Mediterráneo atraídas por la gran cantidad de nutrientes que terminan en la laguna debido al uso de fertilizantes en la agricultura intensiva del Campo de Cartagena. Las medusas (70 millones en 2001) limpian el agua de nitratos, pero los veraneantes (más de 500.000) no las aprecian.

El director del centro del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en el Mar Menor, Julio Mas, afirma que las medusas son sólo 'el síntoma del problema'. El problema es la presencia del alimento que las ha llevado a instalarse y reproducirse en la mayor laguna litoral de España: los residuos de la agricultura del Campo de Cartagena, sobre todo nitratos de los fertilizantes disueltos en el agua. Así lo señalan los estudios realizados por la Universidad de Murcia y por el IEO desde que comenzó la presencia masiva de los animales, en 1996. El Campo de Cartagena es una fértil llanura en la costa del Mar Menor. Dejó de ser un secarral en 1979, cuando llegó el trasvase Tajo-Segura. Ahora es una zona de agricultura intensiva, invernaderos incluidos.

El año pasado hubo 70 millones de medusas en la laguna, de 130 kilómetros cuadrados, según estima el Centro de Recursos Marinos del Mar Menor, que depende de la Consejería de Agricultura. La gran mayoría son de la especie Cotylorhiza tubercalata (popularmente, huevo frito), que no pica.

Las medusas comenzaron a entrar en la zona, en pequeñas cantidades, a finales de los años ochenta. Pronto se acostumbraron a este mar salado y rico en plancton formado a costa de los nitratos, tanto agrícolas como procedentes de los residuos urbanos (aunque éstos son menores). Un estudio estimó en 1997 que llegaban al Mar Menor 2.650 toneladas anuales de nitrógeno, sobre todo a través de la rambla del Albujón. Hasta los años noventa era un cauce irregular y ahora es un río permanente. Nada indica que el volumen de los aportes haya disminuido, pero se carece de nuevos datos. La Comunidad de Murcia ha comenzado ahora a analizar los vertidos a la laguna.

El Gobierno regional (del PP) no reconoce los resultados de los citados estudios, aunque financió varios. 'No creo que el nitrógeno de los fertilizantes esté llegando al mar. Nadie conoce el origen de las medusas', afirma la secretaria sectorial de Agua y Medio Ambiente, María José Martínez. En estos años, la Comunidad no ha tomado medidas para luchar contra los vertidos y sí contra las medusas. Para esto coloca barcos y redes con un coste de 1,2 millones de euros anuales. Además de las redes para evitar que lleguen a la costa, en verano siete parejas de barcos atrapan las medusas. El año pasado, 4.250 toneladas, 30 millones de ejemplares.

'El problema sí está documentado: la llegada de nutrientes hace que proliferen las medusas porque dispara las cantidades de alimento', asegura Ignacio Franco, biólogo marino del IEO. Explica que el fenómeno no es único: 'Desde hace años, las medusas proliferan en todo el mundo, siempre en mares cerrados, de poca profundidad y contaminados, como el mar Negro, el Adriático y los fiordos noruegos'.

El oceanógrafo Francisco Faraco, que dirige la puesta de las redes, asegura que no quiere terminar con las medusas, ya que son el filtro que se come los nutrientes y que mantiene limpia el agua. 'Si eliminamos las medusas, otra especie surgirá para acabar con el plancton', dice.

'La situación es inconcebible, porque, aunque no se note, el Mar Menor tiene muchas protecciones medioambientales', denuncia Pedro García, de la Asociación de Naturalistas del Sureste. Tiene la calificación de humedal RAMSAR de la ONU, es Zona de Especial Protección para las Aves y Lugar de Interés Comunitario, entre otros. 'Es más fácil poner barcos, algo de cara a la galería, que limitar los vertidos y reutilizar el agua', asegura Julio Mas.

Pese a que la comunidad descarta los fertilizantes como origen del problema, en diciembre de 2001 declaró el Campo de Cartagena zona vulnerable a la contaminación por nitratos. La mayoría de las muestras de agua subterránea superaba el límite de los 50 miligramos por litro impuesto por la UE, según el Ministerio de Medio Ambiente. El Gobierno murciano asegura que en 2003 no habrá vertidos. Pero aunque los vertidos cesen, no lo harán las medusas. Tienen alimento para años.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de junio de 2002