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martes, 21 de mayo de 2002

Diez obras reconstruyen la historia de la Gradiva de Salvador Dalí

La exposición del Museo Thyssen explora las claves secretas del cuadro

El artista mallorquín Miquel Barceló (Felanitx, 1957) presentó ayer en el monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos) las primeras piezas cerámicas de la capilla de la catedral de Palma de Mallorca sobre el tema de la multiplicación de los panes y los peces. Los tres estudios forman parte de la exposición Miquel Barceló en Silos, con 12 cerámicas y tres lienzos recientes. Al mismo tiempo, otra propuesta de pequeño formato se presentaba en Madrid: Dalí: Gradiva, una muestra que, dentro de la serie Contextos de la colección permanente que organiza el Museo Thyssen-Bornemisza, recrea la obsesión del artista surrealista por el personaje femenino de una novela del alemán Wilhelm Jensen, de la que también se ocupó Freud.

El cuadro pertenece a la colección permanente del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y se titula Gradiva descubre las ruinas antropomorfas (Fantasía retrospectiva). Lo pintó Dalí en 1931 y 1932, y ahora protagoniza una exposición que pretende recrear el interés que manifestó el artista en los años treinta por Gradiva, la heroína de una novela que el escritor alemán Wilhelm Jensen publicó en 1903.

En 1907, Sigmund Freud se servía de esa novela para ensayar la capacidad del psicoanálisis para interpretar ese enrevesado proceso que permite que los sueños se conviertan en realidad. O, en otras palabras, el camino que siguen los deseos reprimidos hasta que superan la losa de las coacciones.

William Jeffett, conservador del Salvador Dalí Museum de St. Petesburg (Florida) y comisario de la exposición Dalí: Gradiva, abierta hasta el 8 de septiembre y que es la número 12 de la serie Contextos de la colección permanente, explicó ayer paso a paso la pasión obsesiva del artista surrealista por el personaje del escritor alemán. Patrocinada por la Fundación Caja Madrid, esta serie cambia de ubicación dentro del museo (se traslada a la primera planta) y su acceso será gratuito.

Una pequeña exposición que ilustra sobre cuestiones muy distintas. Está, de un lado, la presencia de Gradiva en la propia obra de Dalí. En ese sentido, observó el comisario, es una metáfora que refleja su complicada relación con Gala. Pero la muestra también sirve para iluminar la pasión de los surrealistas por Freud y por historias, como la que protagoniza Gradiva, que revelan los secretos mecanismos que sigue el deseo.

La novela de Jensen cuenta la historia de un joven arqueólogo que se desplaza a Pompeya para buscar a la mujer que le fascina. Es Gradiva, 'la hermosa joven que avanza', que ha visto en un relieve clásico (que estaba en el despacho de Freud y que ha viajado ahora a Madrid). Sueños, fantasías y delirios se suceden en el periplo del arqueólogo hasta que, por fin, encuentra a la dama, que no es otra que un viejo amor de juventud. La interpretación que Dalí hizo de esta historia es lo que ofrece la muestra a través de más de 10 obras, entre cuadros y dibujos.

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