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lunes, 20 de mayo de 2002

Bush quiere anunciar hoy en Florida una política de mano dura con Cuba

El 79% del exilio en Miami favorece la reconciliación con La Habana

El presidente Bush anunciará hoy un endurecimiento de la política con Cuba, en sintonía con las exigencias del ala más radical del exilio anticastrista de castigar al régimen de La Habana. Las medidas no sólo van en contra del creciente movimiento antiembargo, abanderado en parte por el ex presidente Jimmy Carter, sino que intentan complacer a un exilio cubano que ya no es monolítico. El presidente George W. Bush cumplirá hoy lo que prometió al exilio anticastrista poco después de instalarse en la Casa Blanca, con el empujón decisivo de sus votos: otra vuelta de tuerca contra el régimen de La Habana. Bush viajará expresamente a Miami para explicar la nueva política durante un acto con doble finalidad: conmemorar el centenario de la independencia cubana y recaudar cerca de un millón de dólares para la reelección de su hermano Jeb como gobernador del Estado. Pero los dividendos políticos puede que ya no sean los mismos, porque el exilio cubano ya no es lo que era.

No hay duda de que el lobby cubano logró influenciar durante décadas la política de Washington con La Habana. Pero eso fue cuando la línea dura del anticastrismo estaba en su cúspide, el carismático Jorge Mas Canosa estaba vivo y el niño Elián aún no era parte de la historia. La publicidad negativa en el plano internacional generada por la intolerancia de los cubanos de Miami en el caso Elián fue el comienzo de una catarsis. La encuesta dada a conocer al final del viaje de Carter a Cuba muestra a un exilio más flexible, que en un 79% favorece la reconciliación frente a la confrontación.

Negocios de familia

¿A qué y a quién responde entonces la política de Bush? La respuesta depende de a quién se le pregunte. El llamado Grupo de Trabajo de Cuba del Congreso -integrado por 20 congresistas republicanos y otros 20 demócratas que esta semana han pedido el levantamiento del bloqueo- acusa al presidente de supeditar la política con Cuba a los intereses electorales de su familia en Florida (los 400.000 votos potenciales de los cubanos son cruciales para la reelección de Jeb Bush como gobernador en noviembre).

Al alinearse con el exilio ultraderechista, Bush se ha puesto contra la propia disidencia en Cuba y de la mayoría de la opinión pública norteamericana que no puede entender cómo EE UU mantiene relaciones comerciales con China y Vietnam, pero no con Cuba.

Se espera que Bush anuncie hoy una mayor restricción y sanciones a los viajes de norteamericanos a la isla, la financiación de la disidencia en Cuba (que ésta ha dicho que no quiere porque les desacreditaría), y un incremento de las emisiones de Radio y TV Martí. También puede activar el controvertido título III de la ley Helms-Burton, que permitiría a los exiliados cubanos demandar en los tribunales norteamericanos a los extranjeros que hayan invertido en las que fueron sus propiedades en Cuba. Pedirá, asimismo, la liberación de prisioneros políticos, elecciones libres y libertad de expresión, como noneda de cambio para levantar el embargo.

Según un estudio de la Comisión de Comercio Internacional del Congreso, el balance comercial de EE UU con Cuba podría ascender a cerca de 1.000 millones de dólares anuales, si se levantara el bloqueo.

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