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miércoles, 8 de mayo de 2002

Los combates entre el Ejército colombiano y la guerrilla desatan el pánico en Chocó

Los nuevos choques en Vigía del Fuerte causan otra víctima civil por el fuego cruzado

Quibdó (Colombia) 8 MAY 2002

El Ejército colombiano comenzó en la tarde del lunes su incursión en la zona donde murieron 117 civiles el pasado 2 de mayo. La entrada por río de las primeras tropas provocó un enfrentamiento con guerrilleros del Bloque José María Córdoba de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el caserío de Napipí, a unos 20 minutos de Vigía del Fuerte, donde se concentra un gran número de refugiados que huyó del municipio de Bojayá tras caer una bomba casera lanzada por las FARC que provocó la muerte de unos 45 niños y más de 60 adultos.

Los combates entre las primeras tropas del Ejército colombiano que llegaron al Medio Atrato (río que atraviesa el departamento colombiano de Chocó) provocó una nueva víctima civil, María Huertas Martínez, una madre de 21 años, que protegía a sus dos hijos en su vivienda de Napipí -donde viven unas 1.200 personas- cuando fue víctima del fuego cruzado entre los guerrilleros, que se protegían en el caserío, y los soldados que disparaban desde el río.

'En Vigía hay pánico, la gente pide barcos o cualquier medio de transporte para huir de la zona de guerra', señala en una complicada comunicación telefónica Jesús Abad, el fotógrafo que entró con EL PAÍS a la zona y que registró las primeras imágenes de la tragedia.

Según el equipo misionero que permanece en Vigía del Fuerte coordinando las labores humanitarias, la guerrilla comenzó a replegarse de los cascos urbanos el lunes por la tarde, aunque todavía está presente en la zona rural. 'Están sobrevolando helicópteros y los enfrentamientos son muy cerca, hoy [por ayer] han traído el cadáver de la señora de Napipí y eso ha generado histeria entre la población', insiste Jesús Abad.

El pasado domingo, el presidente Andrés Pastrana había asegurado que se iba a lanzar una acción militar masiva sobre el Medio Atrato, controlado por las FARC después de la ofensiva guerrillera que expulsó a los paramilitares de la zona el pasado 1 de mayo. Aun así, el avance es lento. El comandante de las Fuerzas Militares, el general Fernando Tapias, dijo ayer que las inundaciones y las malas condiciones meteorológicas dificultan la entrada de tropas.

Pero para el defensor del pueblo de Colombia, Eduardo Cifuentes, hay otras razones. En declaraciones a este diario, Cifuentes aseguró que 'en tecnología, inteligencia [espionaje] y número de hombres el Ejército y la policía colombianos no están a la altura de un conflicto de estas proporciones. La guerra en Colombia se está privatizando, los grupos armados controlan zonas del país a las que el Ejército no puede entrar'.

La Defensoría del Pueblo había alertado a las Fuerzas Militares y al resto de instituciones del Estado de la inminente confrontación en el departamento de Chocó entre guerrilla y paramilitares y de las consecuencias que esto podía tener para la población civil. Esta alerta se hizo el día 24 de abril y siete días después el artefacto explosivo lanzado por las FARC, y que tenía como objetivo un contingente de paramilitares, erró el tiro y cayó en la capilla de Bellavista, dejando más de un centenar de muertos y unos 90 heridos.

Marcha silenciosa

En la mañana de ayer, unos 4.000 ciudadanos de Quibdó, capital del Chocó, marchó silenciosamente por las precarias calles de la ciudad, reclamando justicia y seguridad y recordando al presidente Pastrana 'que los discursos no evitan las matanzas', como señalaba una joven manifestante. También se desplazó una comisión hacia la zona de combate compuesta por el obispo de Quibdó al frente y la Red de Solidaridad, adscrita a la presidencia de la República, que pretendía llegar a Vigía del Fuerte con 50 toneladas de alimentos y tres psicólogos que ayudarán a los supervivientes.

Mientras sigan los enfrentamientos en la zona, el río permanecerá bloqueado y la población ribereña que tiene la oportunidad de huir lo está haciendo. Sólo ayer, este diario pudo constatar la salida de un bote con unos 120 civiles desde Vigía del Fuerte y varios centenares más de campesinos que tratan de remontar el río y refugiarse en comunidades más alejadas de la zona de combate. En Quibdó ya se concentran unos 200 desplazados y la mayoría de heridos de gravedad han sido evacuados a centros hospitalarios de Medellín y de la capital de Chocó.

Imagen de la capilla destruida en la aldea colombiana de Bellavista donde murieron 117 civiles. / JESÚS ABAD COLORADO

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