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sábado, 4 de mayo de 2002

Aznar recalca que nadie puede obligar a la banca española a permanecer en Argentina

El Gobierno de Duhalde critica la 'irresponsabilidad' del SCH por sugerir que dejará el país

/ Washington / Buenos Aires 4 MAY 2002

La polémica sobre las inversiones españolas en Argentina subió ayer de tono. En Washington, el presidente José María Aznar afirmó que nadie, ni el Gobierno, puede obligar a los bancos y, en general, a las empresas españolas a permanecer en un país que no aporte perspectivas de superar la crisis. En Buenos Aires, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, aludió a la 'irresponsabilidad' del consejero delegado del SCH, Alfredo Sáenz, por haber declarado que la filial argentina del banco sólo tiene liquidez para tres meses.

La intervención del presidente se produjo durante un desayuno con periodistas españoles, y, por lo que se refiere a Argentina, como respuesta a la pregunta concreta de qué opinión le merece la advertencia de los directivos del SCH de que están dispuestos a suspender sus negocios en el país si la situación no mejora en sólo tres meses. Ése fue el mensaje que lanzó Sáenz el lunes pasado durante la presentación de los resultados del banco.

Aznar respondió que las empresas tienen que tener perspectivas de negocio y que ni quiere ni puede obligarles a operar en determinadas circunstancias y países en contra de su voluntad, por mucho que el Gobierno haya tratado de 'motivar' la estabilidad de sus inversiones.

Mientras, en Buenos Aires, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, reiteró sus críticas al consejero delegado del Santander Central Hispano (SCH), Alfredo Sáenz. 'Un funcionario importante de un banco español hizo declaraciones que son contrarias a la más mínima responsabilidad como banquero', dijo el ministro en un desayuno con corresponsales extranjeros. 'Los sistemas bancarios son estructuras muy frágiles, son como castillos de naipes basados en la confianza. Así se lo señalé al embajador de España', agregó Lavagna.

Huelga general

La situación, de todas formas, se complica cada vez más. El líder del ala más radical de la principal central obrera argentina, Hugo Moyano, convocó ayer a una huelga general para el martes 14, informa Efe. La protesta, la primera huelga general que afronta el presidente Eduardo Duhalde, tiene como objeto señalar el rechazo al 'sometimiento' de Argentina al FMI.

El titular de Economía se refirió también a las empresas españolas y de otra nacionalidad que, subrayó, defendieron lo indefendible en Argentina: 'Desde que empezó la crisis aguda, entre septiembre y octubre del año pasado, hubo dos momentos que describen la actitud de los inversores: un momento de extremo nerviosismo, de desorientación, confusión y de un intento de poner toda la responsabilidad exclusivamente sobre las autoridades argentinas. Ahora vivimos un segundo momento en el que se han calmado los ánimos. Empiezan a comprender que esto no es responsabilidad ni de un gobierno ni de un funcionario, es el fracaso de un esquema de política económica, que en muchos casos fue muy marcadamente defendido por esas empresas y por esos inversores. Están empezando a comprender que han defendido lo indefendible y que todos estamos en medio de una crisis, el país, sus habitantes, los inversores que están en él, fruto precisamente del colapso de este esquema de política económica'.

Lavagna trató de transmitir optimismo sobre las posibilidades de éxito del plan de 14 puntos, que el presidente Eduardo Duhalde firmó con los gobernadores provinciales para sacar al país de la crisis. Pero advirtió: 'Si no se pudiera cumplir con los puntos, entraríamos en una etapa muy compleja de definiciones políticas y económicas'.

Aznar, sin embargo, no parece tan convencido de las posibilidades del nuevo equipo económico. Dijo que no es cuestión de que él lo quiera o no, sino que es materialmente imposible que el FMI reabra el crédito indispensable para que Argentina empiece a salir de la suspensión de pagos, ya que las directrices señaladas por el fondo no se han aplicado.

Hasta la caída del Gobierno de Fernando de la Rúa, que precipitó la crisis, Aznar hizo campaña en todo el mundo para que se mantuviera el crédito internacional, pero ayer, cuando se iba a encerrar en Camp David a solas con el presidente George Bush, no tenía ninguna intención de plantear el asunto.

Lo esencial, dijo, es que el acuerdo básico de Argentina con el FMI se cumpla. Y mientras eso no ocurra, la presencia estratégica española no puede prejuzgar el mantenimiento efectivo de las inversiones.

En respuesta a una pregunta sobre si no teme que las investigaciones judiciales de las cuentas secretas del BBVA terminen por desencadenar un deterioro de la cotización del banco y los consiguientes riesgos de que sea absorbido por algún banco extranjero, Aznar reconoció que, por supuesto, está preocupado por las consecuencias de esta situación para el banco y, en general, para todo el sistema financiero español.

Un grupo de argentinos, en el mercado de trueque organizado ayer en el centro de Buenos Aires. / REUTERS

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