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Reportaje:

Una feria de arte solidaria

La 18ª edición de Artemanía combina una importante oferta artística con los fines benéficos de la Fundación Luca de Tena

En Artemanía, una de las más importantes ferias de arte y antigüedades de España, se venden productos de lujo: desde muebles antiguos hasta esculturas romanas y griegas. Pero no por ello los organizadores de esta muestra, que estará en el Palacio de Congresos de Madrid hasta el próximo domingo, se han olvidado de aquellos que probablemente no podrían adquirir casi ninguna de las preciadas obras de arte que ofrecen sus 80 expositores.

Artemanía, que entra ya en su edición número 18, se ha aliado desde su creación, en 1993, con la Fundación Luca de Tena para destinar la recaudación de las entradas al recinto (seis euros) a las viudas y huérfanos de los trabajadores de la prensa española. 'Es una forma de agradecer a los medios de comunicación la atención que prestan al arte, y en particular a las ferias como ésta, que para los anticuarios son un importantísimo punto publicitario', explicaba ayer una de las organizadoras de la muestra, Carmen Merino.

La Fundación Luca de Tena, creada en 1929 por el fundador de Abc, Torcuato Luca de Tena, y perpetuada en la actualidad por sus descendientes, destina los fondos recaudados en la feria a pagar becas de estudio a los huérfanos de periodistas y trabajadores de prensa. En este momento son 49 los jóvenes que se benefician de estas aportaciones.

'Desde hace unos años estamos trabajando también con las viudas, porque en muchos casos se encuentran desprotegidas, tanto económica como socialmente', asegura un miembro de la fundación. Para ellas se han creado varios talleres y actividades de arte, corte y confección, decoración o yoga que sólo se llevan a cabo en Madrid, donde está la sede de la asociación. Sin embargo, la Fundación está presente en más de siete ciudades de toda España. 'Últimamente también damos préstamos sin interés a las viudas y huérfanos, porque algunas de ellas cobran pensiones mínimas y necesitan ayuda. Pero ya nos gustaría darles un sueldo', puntualiza este responsable.

Los feriantes se muestran encantados de colaborar con esta causa solidaria, y más aún de la existencia de la propia feria en sí, 'de las más importantes del mundo', en palabras del eurodiputado Aleix Vidal Quadras, una de las personas que desde la apertura de la muestra, el pasado 27 de abril, han pasado por Artemanía. Le han acompañado, por ejemplo, la presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Ana Vidal Abarca, o el secretario de Estado para la Cooperación con Iberoámerica, Miguel Ángel Cortés. Pero, sin duda, la visita más importante que ha recibido la muestra desde su apertura fue la del duque de Lugo, Jaime de Marichalar, que acudió ayer a Artemanía acompañado de su hijo, Felipe Juan Froilán. Don Jaime se interesó por varios objetos decorativos y mostró un interés especial por una gargantilla antigua de perlas y por un jarrón de plata.El pequeño Felipe y la pelota de goma que llevaba en sus manos, y que no cesaba de hacer botar, hicieron pasar al duque de Lugo algún que otro apuro y mantuvieron alerta a los anticuarios, que veían peligrar muebles, jarrones y cristales por los juegos del niño. Pero todo y todos salieron finalmente ilesos de la visita.

Esta edición de Artemanía, que cada año se celebra en dos ocasiones, en abril y noviembre, ha superado su récord de visitantes de otros años, aunque los organizadores no disponen aún de cifras concretas. A ello han contribuido seguramente la calidad y, en muchos casos, la originalidad de las piezas expuestas, así como el certificado de calidad y autenticidad que acompaña a cada uno de los objetos. Arte precolombino, romano, egipcio, mueble inglés, francés y español de los siglos XVII, XVIII y XIX se codean sin problema con la pintura de vanguardias históricas que expone, por ejemplo, uno de los más conocidos anticuarios de España, Manuel Barbié.

Su hija, Elisenda Barbié, es la más joven de las expositoras de esta feria. Apasionada del arte y la arqueología, que, según dice, ha 'mamado en casa desde niña', fundó en Barcelona su propia casa de antigüedades, muchas de cuyas piezas se pueden admirar (y comprar, quien pueda) ahora en Artemanía.

Maravillas arqueológicas

La pieza más valorada de su stand es una estatua romana de un metro y medio de altura de la musa de la tragedia, Melmópena, tallada entre los siglos II y III. La estatua cuesta 'muchos millones de pesetas', informa otra anticuaria, ante la negativa de la propietaria a revelar su precio. A esta maravilla arqueológica le flanquean otras tantas, entre las que se encuentran varias estatuas griegas y romanas que representan torsos masculinos y otras tantas piezas egipcias.

Muchos de los objetos de esta muestra han sido a su vez comprados a otros anticuarios, pero estos marchantes se nutren también de testamentarías, de coleccionistas privados y, en algunos casos, de personas que simplemente 'se ven necesitadas de dinero y venden algunos de sus muebles', explica Carmen Merino.

'El negocio del arte va bien, aunque somos conscientes de que son productos de lujo de los que en teoría se podría prescindir', admite Merino, 'si uno considera que puede prescindir de regalarse la vista con tanta belleza'.

El susto causado por la bomba etarra

Artemanía sufrió ayer, como muchos madrileños, el acoso del terrorismo. Situados en el Palacio de Congresos, enfrente del estadio Santiago Bernabéu y, por tanto, a escasos metros de donde ETA colocó un coche bomba, los feriantes vivieron en directo la explosión. Inmediatamente después de producirse, marchantes y visitantes fueron obligados por la policía a quedarse en el interior del recinto, que permaneció cerrado durante dos horas. El duque de Lugo, don Jaime de Marichalar, y su hijo Felipe Juan Froilán, que habían acudido a la muestra y se hallaban en el interior del inmueble en el momento de la explosión, fueron inmediatamente evacuados por sus escoltas por la puerta trasera del edificio. Los pocos visitantes que a la hora del atentado se encontraban recorriendo Artemanía se consolaban unos a otros mientras observaban los cristales rotos de una de las puertas del recinto, que la explosión había reventado. Pero la normalidad volvió rápidamente a Artemanía, y nada más volver a abrir sus puertas regresaron los visitantes. 'Entre que mucha gente está de puente y lo del atentado, la caja de hoy no ha sido buena', reconocía un miembro de la organización.

Artemanía. Hasta el 5 de mayo, abierto de 11.30 a 21.30. Palacio de Congresos de Madrid. Paseo de la Castellana, 99. Precio de la entrada: 6 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de mayo de 2002

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