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lunes, 22 de abril de 2002
ELECCIONES EN FRANCIA

La izquierda plural estalla ante el desplome comunista y el auge de los grupos radicales

Miles de personas, sobre todo jóvenes, salen a la calle para protestar por el triunfo de Le Pen

La coalición en el Gobierno francés entre 1997 y 2002, un complicado equilibrio entre socialistas, comunistas, ecologistas, radicales de izquierda y soberanistas, ha explotado en pleno vuelo. Su líder, el socialista Lionel Jospin, ha asumido, al anunciar su abandono de la política, una parte de culpa en el desastre. Su falta de carisma, su timidez al presentar un programa y sus vacilaciones durante la campaña, dudando entre seguir el discurso de lucha contra la inseguridad propio de la derecha o la propuesta de medidas para relanzar la creación voluntarista de puestos de trabajo, le han perjudicado.

Pero Jospin ha sido víctima más de la debilidad y frivolidad de sus aliados que de sus propios errores. Jean-Pierre Chevènement, calificado como el tercer hombre, que durante meses había prometido desbancar al dúo gobernante -hablaba sin reparos de Jospirac y Chirospin- no alcanzó el 6%, y sus votos y su candidatura sólo han servido para hacer perder a Jospin.

El Partido Comunista, que dirige Robert Hue, se diría que entra en fase de agonía definitiva a pesar de que los socialistas lo habían mantenido vivo con una respiración asistida que se ha revelado insuficiente. La extrema izquierda, que recoge la expresión de un descontento radical, que quiere ser un aguijón exterior para la izquierda gubernamental, también ha contribuido de manera muy importante al derribo del vuelo de la nave de la izquierda plural francesa. Su 10% ha pesado de manera definitiva en el resultado de Jospin. Los ecologistas, que juegan la carta del radicalismo sectorial dentro del Ejecutivo, han superado por primera vez el 5% pero eso no les ha servido de nada: su éxito pírrico es hijo también de haberse manifestado contra la energía nuclear, algo que también le hizo un flaco favor al favorito de la izquierda. El candidato de los verdes, Noël Mamère, no tardó, sin embargo, en pedir el voto de los demócratas para Chirac, demostrando un mayor sentido de la responsabilidad que el movimiento que conduce.

Mientras, miles de personas se manifestaron espontáneamente anoche en decenas de ciudades de Francia contra el triunfo de Jean-Marie Le Pen. Para expresar su ira, su pena, miedo o preocupación, más de 10.000 personas ocuparon en París las plazas de La Bastilla y La República al grito de "Le Pen fascista" o "Le Pen fuera" y con pancartas de cartón confeccionadas de urgencia. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, salieron también en Lille, Lyon, Burdeos, Grenoble, Estrasbrugo y otras muchas ciudades de Francia.

El problema real para la izquierda plural ha sido que sus distintas componentes han tenido que explotar sus diferencias para existir, han tenido que radicalizarlas. Los comunistas han sido los menos competentes en esa tarea y Robert Hue ha visto como se hundía el edificio histórico -¿definitivamente?- del otrora poderoso PCF.

Simpatizantes del primer ministro y candidato a la presidencia francesa, Lionel Jospin, reflejan su estupor al conocer la inesperada derrota. / ASSOCIATED PRESS

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