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lunes, 14 de enero de 2002

El mayor donante a las campañas de Bush ganó 114 millones con la quiebra de Enron

Kennet Lay y su empresa financiaron la carrera política del presidente de Estados Unidos

El presidente de la empresa energética Enron, Kenneth Lay, amigo personal de George W. Bush y principal fuente de financiación de su carrera política, en los últimos meses de vida de su empresa hizo 350 operaciones de Bolsa para desprenderse de casi dos millones de acciones de Enron que engordaron su cuenta corriente con 101 millones de dólares (114 millones de euros). Lay y su compañía donaron unos 300.000 dólares a las candidaturas de Bush para gobernador de Tejas y 113.000 a su candidatura presidencial del año 2000, entre otras donaciones, que llegaron a sumar 630.000 desde 1978.

Un comité de la Cámara de Representantes de EE UU quiere saber antes del día 18 por qué los directivos de Enron ocultaron la situación real de la compañía mientras ellos vendían sus acciones de manera frenética. Entre los que se enriquecieron mediante la ocultación de la realidad está Kenneth Lay. Varios correos electrónicos internos enviados por Lay a los trabajadores ensalzaban la situación de Enron semanas antes de decretar la mayor suspensión de pagos de la historia.

La demanda presentada el 2 de diciembre por un grupo de accionistas, que calificaban el colapso de 'fraude grotesco', se ha convertido en un peligro para la Casa Blanca por las estrechas relaciones de Bush y de los 'pesos pesados' de la Administracion republicana (y también algunos demócratas, incluido Bill Clinton) con los directivos de Enron, y por el interés parlamentario en investigar el caso de forma paralela a los tribunales.

La demanda reveló que en el momento crítico quienes conocían la situación real de la compañía no dudaron en arañar el mayor número posible de millones. Un grupo de 30 directivos, el núcleo de insiders con acceso a información privilegiada, vendió participaciones en la compañía por valor de 1.100 millones de dólares (1.243 millones de euros).

Entre los que vendieron a tiempo estaba, por supuesto, Kenneth Lay, que en los últimos meses de vida de la empresa hizo 350 operaciones en bolsa para desprenderse de casi dos millones de acciones de Enron que engordaron su cuenta corriente con una cantidad nada despreciable: 101 millones de dólares (unos 114 millones de euros).

Al poco tiempo, Enron pasó de ser la compañía energética número uno del mundo a una empresa en bancarrota. Hace algo más de un año las acciones de Enron se cotizaban a más de 90 dólares; ahora no valen ni la centésima parte de esa cantidad. Hay numerosas investigaciones en marcha entre comités del Senado y la Cámara de Representantes, los Departamentos de Justicia y Trabajo o la Comisión del Mercado de Valores. Hasta ahora, Bush y la Casa Blanca han tratado de evitar cualquier implicación con un argumento: aseguran que cuando Enron llamó para pedir ayuda no se la concedieron; ahora Bush también tiene que explicar por qué no se hizo nada desde el Gobierno para evitar que semejante desastre empresarial enriqueciera a unos pocos directivos y arruinara a miles de trabajadores.

El secretario de Tesoro, Paul O'Neill, reconoció ayer que la avalancha de investigaciones le ha obligado a tomar una primera decisión: no hablar del caso Enron con sus colaboradores más cercanos -que, como él, recibieron llamadas de Kenneth Lay, presidente de Enron- 'para ser prudentes y hacer lo correcto'.

Mientras tanto, se han publicado las cantidades que Enron y Lay donaron a las campañas políticas de su amigo Bush. Las donaciones comenzaron en 1978, cuando un joven Bush trató sin éxito de conseguir un escaño en la Cámara de Representantes antes de dejar la política para dedicarse a los negocios en, casualmente, el sector de la energía.La compañía y su presidente regalaron, entre otras donaciones, más de 300.000 dólares a las candidaturas de Bush para gobernador de Tejas, 113.000 dólares a su candidatura presidencial del año 2000 e incluso 100.000 para financiar la gala inaugural (aquella en la que Bush bailó con Ricky Martin). Lay también regaló a Bush 5.000 dólares para financiar los esfuerzos políticos y legales para que el recuento de votos en Florida acabara beneficiando a Bush.

Las múltiples investigaciones abiertas en torno al caso Enron no se centran de momento en implicaciones directas de miembros de la Administración de Bush, sino a lo sumo en la inacción del Gobierno en los últimos meses antes de la bancarrota.

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