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viernes, 11 de enero de 2002
Crítica:CRÍTICAS

Un niño judío entre gentiles

AUGUSTO M. TORRES 11 ENE 2002
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A pesar de la rigidez de la censura, durante el largo periodo comunista, el cine de los países del Este en general y el de Polonia en concreto, llegó a tener unas características propias y un cierto peso dentro de la cinematografía mundial con directores de primera fila. Sin embargo, con la desaparición de la Unión Soviética y la aparición de una otra censura, la económica, el cine de estos países ha desaparecido casi por completo y sólo reaparece en muy esporádicas y peculiares condiciones.

Uno de estos casos es Hijos de un mismo dios, una coproducción entre Polonia y Estados Unidos, rodada en inglés en Polonia, con protagonistas norteamericanos, realizada por Yurek Bogayevicz, un polaco educado en Estados Unidos.

Ambientada en 1943, en Cracovia, narra cómo una familia judía, al entrar las tropas alemanas en la ciudad, logra que su único hijo, de 11 años, vaya a vivir al campo con una familia campesina y, para salvar la vida, se haga pasar por católico.

La realidad es que lo que hubiese podido ser una historia apasionante, en especial el enfrentamiento de un niño judío con un grupo de gentiles, con la religión católica, como única manera de supervivencia, aparece demasiado diluido entre una leve sucesión de travesuras infantiles y brutalidades bélicas.

 
 

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